Los ejemplos arrastran
"Verba volant, exempla trahunt" es un apotegma latino que traducido nos dice que los "las palabras vuelan, pero los ejemplos arrastran".
Como si hubiera ocurrido una tromba marina sobre el plantel destruyendo material educativo y puertas, fue mostrado por los medios de comunicación las fotos de la labor destructiva de los enseres y materiales de estudio de un prestigioso e histórico plantel educativo llevada a cabo por furiosos y violentos estudiantes y echando la culpa a presumibles infiltrados, y la ciudadanía se pregunta casi inocentemente, ¿por qué actúan así estos jóvenes?
El ejercicio del derecho a protestar es innegable e históricamente se destaca la tradición de, en otros tiempos, haber sido como la conciencia de la patria y de las grandes conquistas que de esas acciones se han seguido, que conviene no olvidar y siempre resaltar como métodos usados en el pasado, tensos sí, pero usados con solercia. Innegable e imperecedera será la lucha del 9 de enero de 1964, hecho pivotal histórico en nuestra vida republicana independiente.
Sin embargo, arropados y bajo la sombra luminosa del pasado, tratan de emular esas gestas recordables, pero de qué manera, destruyendo. Hace tiempo alguien me hizo notar la capacidad destructiva del panameño, sobre todo, cuando los sucesos del 20 de diciembre de 1989, en que se ingeniaban rompiendo, con furia, columnas de cemento para sacar el hierro,
El niño imita lo que ve hacer a los mayores; es un axioma cotidiano y aceptado. En otras palabras, no hay que asustarse y admirarse de lo que hace la juventud y niñez de hoy sin olvidar los malos ejemplos que se han dado en el ayer olvidado.
No es tan cierto que "todo tiempo pasado fue mejor". Muchos y distintos malos ejemplos hemos dado, en el tiempo, los adultos para que ahora nos extrañemos de tales comportamientos. Constantemente se habla de que se perdieron cheques oficiales destinados a reparaciones de instalaciones colegiales, y "tutti contenti"
Recogemos lo que hemos sembrado y cuidado, que todavía no hemos visto todo. Hemos hecho caso omiso del decálogo por mucho tiempo impunemente, y de vez en cuando brotan estas consecuencias. Por supuesto que hay que reparar. Pero al menos pensemos que las cosas no suceden en vano y por que sí, todo tiene al menos una explicación.
Las palabras, los consejos, los diálogos de altura, los debates, las prédicas bonitas vuelan, pero los ejemplos, los comportamientos adecuados y cristianismos coherentes deben multiplicarse frente a los malos ejemplos que tarde o temprano son imitados. Educar es dar buen ejemplo y eso ya es más difícil.