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Los esclusajes, el agua y el Canal


Los planes de expansión de la capacidad del Canal giran alrededor de una ecuación que tiene como elementos fundamentales el crecimiento potencial del comercio marítimo mundial por una parte, y por la otra la necesidad de asegurar el abastecimiento de agua potable para la población de Panamá, lo cual involucra retos trascendentes en los planos social, económico y ambiental. Las informaciones técnicas a las cuales he tenido que apelar, ponen de relieve algunas situaciones de evidente relevancia para el futuro del Canal y para la calidad de vida de la población del país.
Entre las fuentes de información técnica no se puede dejar de mencionar el estudio relativo a las "Consideraciones Económicas sobre la Expansión de la Cuenca del Canal de Panamá" preparado el año pasado por Eduard Niesten de "Hardner & Gullison Associates, LLC", y John Reid del "Conservation Strategy Fund", quienes llegan a la conclusión que, bajo condiciones que los autores consideran realistas, "el Plan de Expansión pareciera poco viable a nivel financiero y cuestionable desde una perspectiva macroeconómica." Niesten y Reid hacen serios planteamientos, como los que paso a mencionar.
  • Las tendencias del tráfico marítimo mundial muestran que habrá una demanda creciente para la utilización del Canal. Así lo indican las inversiones por un valor de más de 600 millones de dólares que ha hecho el sector privado en facilidades para el manejo de contenedores en ambas entradas del Canal.

  • Las estadísticas muestran que la industria marítima mundial está construyendo barcos de un mayor tamaño. Alrededor del 60% de las órdenes son para barcos de la dimensión post-Panamax. Sin embargo, la capacidad de barcos del tipo Panamax está también creciendo a un nivel de 6 - 8% por año, contradiciendo los argumentos de que el Canal será un anacronismo si no se opta por la mayor capacidad derivada de un tercer juego de esclusas.

  • El otro factor de la ecuación, del cual no se puede prescindir, es el agua dulce que se requiere para proveer los 52 millones de galones de agua que se consumen en cada esclusaje y que equivale a la mitad del total del consumo diario de agua residencial en Panamá. Diariamente las operaciones del Canal utilizan un volumen de agua que equivale aproximadamente a diez días del total de las necesidades de agua para consumo urbano.

  • La población total de Panamá se acerca actualmente a 3 millones de personas. (2 millones 855 mil 703 habitantes, según el Censo del año 2000). Se estima que la población aumentará al doble, esto es, a 6 millones de habitantes en aproximadamente 30 años.

  • Puede asumirse, lógicamente, que la demanda de agua ascenderá a por lo menos el doble durante el mismo período.

  • Las ciudades de Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera cuentan con una población de alrededor de un millón cuatrocientas mil personas y la cuenca del Canal suministra alrededor del 95% del abastecimiento de agua requerida por la región metropolitana. (Quiero observar sobre este punto que para la ACP la producción de agua potable es un negocio pingüe. La potabilización le costó en el 2001, la suma de 6 millones 111 mil balboas. Los ingresos de la ACP ese año por la venta de agua potable, fueron 17 millones 484 mil balboas. Su principal comprador fue el IDAAN.)


Para que se aprecie la magnitud del problema, se presenta a continuación una tabla de consumo de agua preparada por Niesten y Reid, que ilustra la proporción entre el consumo de ésta en las áreas urbanas y los tránsitos por el Canal.
Según los autores de la Tabla, si un solo tránsito a través del sistema actual de esclusas requiere de 52 millones de galones, el mismo tránsito a través de las esclusas mayores propuestas para un tercer juego de esclusas, probablemente requerirá aún más agua. (Pienso que el término "probablemente" es muy benévolo. Sería más realista usar la frase "sin duda"). El aumento de tamaño de las esclusas para dar cabida a barcos de 150,000 toneladas de peso muerto, comparado con el máximo actual de 65,000 toneladas de peso muerto, es obvio que resultaría en un aumento sustancial de las necesidades de agua por tránsito.
Valga señalar que en la actualidad las estimaciones de costos para el plan de expansión están en el orden de los 5,000 millones de dólares a una cantidad que sobrepasa los 8,000 millones, sin dejar de considerar que un estudio hecho en 1993, pronosticó costos de expansión en el orden de los US$ 10 mil millones. (Ver artículo de Andrew Bounds, "Financial Times", 26 de mayo 2000).
No caben en este caso el secretismo, ni el hermetismo, ni el aislamiento que aleje a la ACP de las palpitaciones de la opinión pública. La arrogancia, la autosuficiencia y la falta de transparencia son enemigos de la paz social y del proceso armónico que debe prevalecer para el logro de las metas propuestas.
Entre las metas que la Administración de la ACP ha expuesto que desea realizar en el año fiscal 2003, hay algunas que dan qué pensar y que no parecieran conciliarse con el interés nacional. Menciono, por ejemplo, la meta de la ACP que persigue para la vigencia fiscal 2003, "establecer alianzas estratégicas con entidades gubernamentales y diferentes organizaciones, que contribuyan tanto a la elevación de la consideración de la ACP entre los panameños, como al respaldo de éstos a las acciones de la entidad, entre ellas, todo posible plan de expansión de la vía interoceánica." Esta meta requiere una explicación para que no se entienda como una amenaza para aquellos que difieren del criterio de la Administración. ¿Acaso se le quiere dar forma a la idea de crear una fuerza de choque para enfrentar a las coordinadoras campesinas y a las organizaciones que se oponen a que inconsultamente se inunden sus tierras y a quedar bajo la jurisdicción de la Autoridad del Canal de Panamá?
Tampoco es un consuelo que la ACP incluya entre sus metas del AF2003 "coordinar los estudios relativos a la ampliación del Canal, de manera que sus grados de avance permitan el desarrollo de un concepto básico sobre un "Plan Maestro de Expansión del Canal"".
Y digo que no es un consuelo cuando, por una parte se desconoce y no se somete a la consulta ni al debate público el llamado "Plan Maestro de Expansión del Canal", y cuando, por otra parte, "los estudios relativos a la expansión del Canal" no se divulgan ni se sabe a ciencia cierta si son realizados, teniendo en mira los mejores intereses del país, dada la evidente ausencia de participación de reconocidos profesionales panameños.
Cabe señalar además, que estudios de la misma naturaleza se realizaron en el año 1993 por cuenta de Panamá, Estados Unidos y Japón. Profesionales experimentados ponen de relieve que salvo que se demuestre lo contrario, las sumas que se han presupuestado por la ACP para unos estudios parciales exceden lo que costaron los estudios completos de 1993.
Queda al juicio de la opinión pública calificar lo que se ha presupuestado para esos mismos estudios ahora, a saber: B/.2 millones 574 mil para el AF2001; B/.9millones 521 mil, para el AF2002 y B/.10 millones 709 mil para el AF2003.
El Dr. Adolfo Ahumada, miembro de la Directiva de la Autoridad del Canal, declaró la semana pasada que "en reciente estudio realizado por la Administración del Canal se indica, entre otros aspectos novedosos que, en los tiempos que corren, "la industria marítima se ha especializado cada vez más en muchos y más segmentos diferentes.-... De allí -agrega-que la política financiera y administrativa tenga que cambiar para tomar en consideración esta especialización". (La Prensa, jueves 27 de junio del 2002, 12A).
Según explica se ha decidido dejar de lado el enfoque de igualdad de precios para fijar los peajes para todas las embarcaciones. La nueva tarifa que resulta en un promedio de aumento de 13% en los peajes, afirma el directivo de la ACP que no implica ninguna cifra significativa en el costo de flete y por ello no habrá afectación alguna en la utilización de la ruta. Esta desde luego es una apreciación muy discutible.
El razonamiento que invoca el Directivo de la ACP es el de sostener que no hay discriminación alguna si el método de cobro de peajes se aplica según cada tipo de barco, sin afectar a ninguno en particular y sin fundamentarse en el origen nacional de cada nave. Agrega que la nueva orientación canalera toma en consideración el carácter competitivo del mundo marítimo contemporáneo.
Aunque no ocurre frecuentemente que asuntos que conciernen al Canal sean presentados al conocimiento público, cada vez que eso ocurre la ciudadanía reacciona con un interés que se expresa, cuando es posible, a través de los medios de comunicación. Este es el caso en estos días luego de que la ACP hiciera pública la decisión de aplicar nuevas tarifas en el cobro de los peajes del Canal.
Al analizar la política de peajes de la ACP, el arquitecto Ricardo J. Bermúdez Dutari, destacado urbanista, profundo estudioso del Canal y del país, sostiene que las nuevas tasas aplicables por utilizar el Canal de Panamá, "plantean un dilema conceptual al mantener el agua -elemento vital y posible origen de problemas sociales y ecológicos en nuestro país- fuera de la ecuación donde se sustente cualquiera transformación en perspectiva y que no se instituya, de manera justa, razonable, equitativa y consistente... una nueva relación entre la ACP y sus clientes en el mundo entero.
Creo que durante mucho tiempo nuestro país vivió sin relacionar el agua con la idea de limitación. Esta situación ha cambiado y tanto en términos económicos, como en términos sociales y ambientales, el agua ocupa hoy en día en la mente de los panameños y panameñas un lugar de prioritaria preocupación.
No se puede dejar de lado la teoría de la ventaja relativa con respecto a la competitividad enunciada por David Ricardo, al sostener que: "el valor aparece cuando las cosas que sirven para satisfacer nuestras necesidades se encuentran en cantidades limitadas". La preocupación de que el Canal siga siendo competitivo y sirva al desarrollo nacional y al bienestar de los panameños, debe siempre compadecerse con la preocupación de que el abastecimiento de agua, para las necesidades de la población y para las necesidades del Canal, sean tomadas en cuenta con justificada prioridad. Así merece ser considerado, tanto en foros nacionales como internacionales, ya que actualizando el porvenir, las cuestiones relativas al agua deben ser resueltas a la luz del crecimiento demográfico, especialmente del crecimiento de los núcleos de población aledaños al Canal.
Lo que cabe enfatizar, dicho en otras palabras, es la irremisible relación entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo de Panamá, así como la insoslayable necesidad de darle a esta relación un tratamiento cuidadoso, responsable y acertado, sin subordinar la preeminencia del interés nacional de Panamá, al interés de lucro de los usuarios del Canal.
Fuentes: ANAM, 1999c y cálculos de los autores.
* Incluye el consumo de agua del sector público, comercial e industrial.
** El consumo de agua urbano y directo refleja únicamente una porción del flujo total, debido a una fuga considerable y a desperdicios en el sistema de distribución. Las altas pérdidas de agua de más del 45 por ciento en los sistemas urbanos sugieren una importante fuente potencial de ahorro de agua (www.cepis.org).

101 años de Panamá América

 
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