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Los Estados Unidos cumplieron...


Cuando el 7 de septiembre de 1977, hace 23 años, se firmaron en Washington los Tratados Torrijos-Carter, no fueron pocas las voces que se apresuraron a pronosticar que los Estados Unidos incumplirían las cláusulas pactadas. Esas voces agoreras se equivocaron totalmente, los hechos así lo han demostrado. Los Estados Unidos, a pesar de las muchas presiones de ciertos grupos de extrema derecha muy influyentes, honraron en todo momento el compromiso contraído con nuestro país.
Allá, al igual que aquí, hay sectores que no han cesado en ningún momento, cada uno por razones distintas, pero con el objetivo igual de obstaculizar el cumplimiento de los acuerdos que devuelven a nuestro país lo que siempre fue nuestro: el Canal y las áreas colindantes, antiguamente conocidas como la Zona del Canal.
En estos 23 años hay que reconocer que Estados Unidos jamás se apartó, ni trató de posponer, las fechas acordadas para el retiro paulatino de sus fuerzas militares, ni tampoco pusieron obstáculo alguno en la participación progresiva de los panameños en la administración de la vía acuática.
No hubo conflicto bélico o crisis política en ninguna parte del orbe que la utilizaran ellos -los Estados Unidos- como excusa o pretexto para imponer la posposición de la entrega del Canal de Panamá.
Es bueno recordar, porque la memoria nuestra tradicionalmente, es muy corta, que la aprobación de los Tratados fue un trabajo muy difícil que requirió de la máxima habilidad política y diplomática de los negociadores de ambos países.
En Panamá, la opinión pública en su inmensa mayoría demostró unidad en su respaldo a la negociación de los Tratados.
En Estados Unidos la situación era distinta. Había grupos que aún hoy persisten en sus empeños de oponerse a cualquier arreglo que devolviera el Canal de Panamá. Varios de los senadores que respaldaron el Tratado, entre ellos el prestigioso Frank Church, demócrata, Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y Howard Baker, influyente miembro del Partido Republicano y uno de los pocos de ese partido que favorecieron el Tratado, fueron derrotados por los electores de sus estados y perdieron sus reelecciones. La aprobación del Tratado tuvo un costo político muy alto para muchos dirigentes de la nación norteña. El Tratado del Canal y la crisis de Irán se señalan como las causas principales de la derrota electoral del Presidente Jimmy Carter. La discusión del proyecto de Tratado y su ulterior aprobación por lo complejo del tema requirió mucha paciencia y comprensión de los negociadores. Esto lo conocí perfectamente bien, por percepción propia, por encontrarme muy cerca de mi hermano Gabriel, quien fue uno de los que mayormente contribuyó con su astucia, habilidad y tenacidad al logro de la aprobación de los Tratados Torrijos-Carter. Su patriotismo quedó siempre demostrado cuando se negociaban ciertas cláusulas del documento, que para algunos aquí en Panamá eran "potables", pero que para él no lo eran; tomó una posición firme y dura, siempre respaldado por el General Torrijos, que permitió muchas veces que las mismas fueran flexibilizadas a satisfacción de Panamá.
Al presidente Carter hay que reconocerle su decisiva participación en la aprobación del Tratado sin ninguna mezquindad. Fue el gran artífice que puso en juego su prestigio político para cumplir con un ideal superior y que era para él muy sagrado: hacerle justicia a los pueblos chicos y que se respetaran los derechos humanos en todas las naciones.
El General Torrijos demostró durante todas las negociaciones una gran habilidad diplomática al sustraer del tradicional bilateralismo entre Panamá y los Estados Unidos lo concerniente al Canal y convertir nuestra causa en la causa de todos los países. Su estrategia fue sagaz e inteligente. De un problema tratado siempre directamente entre Panamá y los Estados Unidos logró lo imposible: hacer que la causa panameña se internacionalizara.
Hoy, cuando todavía no hemos asumido el pleno control de la administración del Canal y no le hemos demostrado al mundo nuestra seriedad, capacidad y responsabilidad para darle a los usuarios de la vía interoceánica las seguridades de un tráfico fluido, seguro y sin interrupciones, ya están algunos grupos, afortunadamente muy pequeños por cierto, presentando toda clase de conjeturas, de planes maquiavélicos por parte de los Estados Unidos y rumores infundados tendientes a afectar la elaboración de una nueva política de relaciones con los Estados Unidos. Quieren esos grupitos que Panamá, desde ahora, haga lo posible para derogar el Tratado de Neutralidad. Estas afirmaciones contradicen la posición de internacionalistas de gran prestigio, panameños con un celo patriótico a toda prueba, como el Dr. Jorge Illueca y el Lic. Oydén Ortega, quienes han manifestado con toda claridad que dicho tratado no involucra ningún peligro de intervención.
El momento es más que oportuno ahora, con la culminación de los Tratados Torrijos Carter, para que todos los panameños, dándole al mundo una gran demostración de unidad nacional, contribuyamos a elaborar una política nueva, moderna y mutuamente beneficiosa entre los Estados Unidos y Panamá. El pasado quedó atrás, esa larga lucha generacional que a nosotros nos ha tocado culminar y debemos ver con optimismo el futuro que tenemos por delante, que será muy promisorio si sabemos utilizar nuestra inteligencia, dedicación al trabajo, la habilidad que siempre hemos demostrado, el talento con que Dios nos ha dotado y dejamos de lado los complejos, la mezquindad y los resabios de un pasado que ya no existe.

101 años de Panamá América

 
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