Los exhortadores
Es notoria la presión de críticos que reclaman que otros no dan empleo, que otros no resuelven los problemas de la población, que otros no invierten capitales, que otros son indiferentes, que otros no brindan oportunidades a los pobres, que otros pagan muy bajos sueldos, que otros no son solidarios, que otros no educan a la juventud. Hasta buscan a supuestos culpables de las catástrofes naturales. Qué fácil es exigir y criticar a los demás.
Según esos críticos, la culpa de los bajos salarios la tienen quienes ya pagan salarios, pero ¿cuántos salarios pagan esos que critican? ¿Por qué tienen la culpa quienes dan empleo y no quienes no dan empleo alguno, pero critican duramente a los que sí dan? ¿Acaso hay algunos con la obligación de dar empleos y otros no la tienen? ¿Cuánto les pagarán a sus cocineras los críticos? ¿Por qué no les pagan más? ¿Por qué regatean cuando compran a una pobre verdulera? ¿Por qué los críticos no emplean a más personas si hay tanto desempleo? ¿Por qué algunos críticos no quieren pagar más a los colegios que enseñan a sus hijos para que puedan tener mejores maestros?
Si usted es uno de esos "moralmente superiores" dados a la crítica fácil, le invito a reflexionar con humildad, con sinceridad y con honradez intelectual. Todos los que dan empleo le están brindando al trabajador su mejor oportunidad. Obviamente, si el trabajador tiene una mejor oferta de trabajo no se quedará donde está. Y también es obvio que si esa "mejor oportunidad" no existe, la culpa no es de quien actualmente le está dando la mejor oportunidad de empleo.
El hecho de que los salarios sean bajos no es culpa de quienes dan empleo. Ellos pagan, repito, la mejor opción, dadas las circunstancias donde viven. Los salarios bajos no es su culpa. Si la comunidad es pobre y produce poco, los salarios serán bajos y el patrón no podrá pagar más que sus competidores. Los aumentos de salario provienen de los aumentos de productividad de la colectividad en su conjunto. Si no, ¿de dónde? Todas las ganancias no alcanzarían para aumentar los sueldos. Muchísimos patronos ya ganan muy poco y economizan donde pueden. Simplemente no pueden pagar más y subsistir.
El problema de bajos salarios y pobres condiciones de trabajo no corresponde a las empresas grandes y prósperas, así como tampoco el problema de desempleo corresponde a quienes dan empleo. Esas empresas son las que mejores condiciones ofrecen y las que mejor pagan y, sin embargo, son el blanco de los críticos.
El problema no es causado por los actuales empleadores, sino por el hecho de que no hay más empleadores. Cada nueva empresa requiere trabajadores a los que hay que atraer, ofreciendo mejores condiciones y mayores salarios. De lo contrario, los trabajadores se quedan donde están.
Entonces, para no perder trabajadores, los demás empresarios tienen que equiparar lo que los nuevos ofrecen pagar. Serán pocos los trabajadores que capta cada nueva empresa, pero serán muchos los patronos y trabajadores que se enteran de que están ofreciendo pagar más. Ese proceso es lo que promueve salarios más altos.
Nadie da empleo para satisfacer exhortaciones piadosas y mucho menos para atenuar críticas y exigencias socialistoides. Por eso es que todas esas indignadas críticas son destructivas porque sólo contribuyen a espantar a posibles inversionistas.
(*) Ingeniero y empresario guatemalteco.
www.aipenet.com
Según esos críticos, la culpa de los bajos salarios la tienen quienes ya pagan salarios, pero ¿cuántos salarios pagan esos que critican? ¿Por qué tienen la culpa quienes dan empleo y no quienes no dan empleo alguno, pero critican duramente a los que sí dan? ¿Acaso hay algunos con la obligación de dar empleos y otros no la tienen? ¿Cuánto les pagarán a sus cocineras los críticos? ¿Por qué no les pagan más? ¿Por qué regatean cuando compran a una pobre verdulera? ¿Por qué los críticos no emplean a más personas si hay tanto desempleo? ¿Por qué algunos críticos no quieren pagar más a los colegios que enseñan a sus hijos para que puedan tener mejores maestros?
Si usted es uno de esos "moralmente superiores" dados a la crítica fácil, le invito a reflexionar con humildad, con sinceridad y con honradez intelectual. Todos los que dan empleo le están brindando al trabajador su mejor oportunidad. Obviamente, si el trabajador tiene una mejor oferta de trabajo no se quedará donde está. Y también es obvio que si esa "mejor oportunidad" no existe, la culpa no es de quien actualmente le está dando la mejor oportunidad de empleo.
El hecho de que los salarios sean bajos no es culpa de quienes dan empleo. Ellos pagan, repito, la mejor opción, dadas las circunstancias donde viven. Los salarios bajos no es su culpa. Si la comunidad es pobre y produce poco, los salarios serán bajos y el patrón no podrá pagar más que sus competidores. Los aumentos de salario provienen de los aumentos de productividad de la colectividad en su conjunto. Si no, ¿de dónde? Todas las ganancias no alcanzarían para aumentar los sueldos. Muchísimos patronos ya ganan muy poco y economizan donde pueden. Simplemente no pueden pagar más y subsistir.
El problema de bajos salarios y pobres condiciones de trabajo no corresponde a las empresas grandes y prósperas, así como tampoco el problema de desempleo corresponde a quienes dan empleo. Esas empresas son las que mejores condiciones ofrecen y las que mejor pagan y, sin embargo, son el blanco de los críticos.
El problema no es causado por los actuales empleadores, sino por el hecho de que no hay más empleadores. Cada nueva empresa requiere trabajadores a los que hay que atraer, ofreciendo mejores condiciones y mayores salarios. De lo contrario, los trabajadores se quedan donde están.
Entonces, para no perder trabajadores, los demás empresarios tienen que equiparar lo que los nuevos ofrecen pagar. Serán pocos los trabajadores que capta cada nueva empresa, pero serán muchos los patronos y trabajadores que se enteran de que están ofreciendo pagar más. Ese proceso es lo que promueve salarios más altos.
Nadie da empleo para satisfacer exhortaciones piadosas y mucho menos para atenuar críticas y exigencias socialistoides. Por eso es que todas esas indignadas críticas son destructivas porque sólo contribuyen a espantar a posibles inversionistas.
(*) Ingeniero y empresario guatemalteco.
www.aipenet.com