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Los gallos enzapatados


MOLIRENA abandona, más que una alianza, una tradición de cinco contiendas al lado de los panameñistas. Todo por salir en pos de una misión tan simple como trascendente: sobrevivir. Al sustraer su apoyo a "Nuevo camino" y al candidato Varela, apostará por la esperanza de que el carisma de Martinelli arrastre votos a sus filas.

Los gallos necesitan recuperar aquella vitalidad que, en el 89 y 94, los lleva a obtener un sitial entre los partidos más votados. Con Mireya, en el 99, el noble 11% que entregó MOLIRENA hizo la diferencia. El siglo XXI lo topa abrumado por luchas intestinas y demandas. Esta organización, con casi tres décadas de historia política, en medio de este momento aciago y brutal, asume el enorme riesgo de jugarlo todo a una sola mano. O se gradúa de genio o desaparece.

MOLIRENA y Panameñismo también lucharon juntos los torneos 1999 y 2004. Sonó lógico que en la reciente convención de noviembre anunciaran renovación de lazos.

Sergio González Ruiz, su presidente, enfrenta presiones de quienes priorizan mantener vigencia a cualquier precio. Estos amparan sus argumentos en el realismo contable de las encuestas. Otros molirenos, quienes resienten el ayuno de cinco años de la teta del Estado, esperan el maná.

Las encuestas se usan y abusan. En su texto dicen que, hasta diciembre, Martinelli lo ha hecho mucho mejor que Juan Carlos y que todos. Mas, resultaría un abuso leer que el 3 de mayo el panameñista no dispone de opciones. Los triunfalistas, que ya se colocan la banda, olvidan que antes de la elección, en diciembre, Mireya iba 21 puntos debajo de Martín, y Balladares apenas marcaba ocho. Todavía nadie tiene este juego ganado.

Aunque, en el interior detenta candidatos con posibilidades ciertas, si Martinelli ganara, pero, el partido no sobreviviera, el sacrificio de la palabra empeñada sería el último clavo de la sepultura.

Para gobernar, ambas organizaciones tradicionales incorporan aliados. Estos cumplen la función de atraer votantes incómodos de utilizar el canal de unos partidos con pasado político cuestionado, aunque sí desean elegir al candidato a presidente.

La deserción de unos aliados quienes cacarearon en los dos gobiernos arnulfistas de Endara y Moscoso tendría el valor de golpe de prensa, y eso no es poco. Mas, el arribo convendría poco a Martinelli. Con otros "huesos viejos" añadidos a los de Unión Patriótica, aquel discurso de "durante 40 años los políticos entran limpios y salen millonarios" terminaría con menos sustento.

Martinelli anuncia que "gobernará con los mejores". Además, de que adelanta lo incierto del maná del puestecito, resulta más difícil aún que el de los zapatos cumpla aquella misión que es la primera responsabilidad de cualquier partido: arrastrar votos. Los electores prefieren los barcos bandera, léase, Cambio Democrático, incluso a un bien fondeado y pionero en el apoyo a Martinelli, Unión Patriótica. Entonces, el salto de un atribulado MOLIRENA quien además, cargaría el estigma de "desertor", bien podría ser del sartén a la candela.

101 años de Panamá América

 
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