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Los halcones y su complot antes de llegar al poder


Desde mucho antes que se celebraran las elecciones presidenciales en Estados Unidos (EU), el llamado grupo de los halcones elaboró un proyecto que orientaría el dominio global estadounidense; el mismo revela que el presidente Bush y su futuro gabinete planearon un ataque premeditado contra Irak con vistas a asegurarse de un “cambio de régimen”. El proyecto para la creación de una “Pax global Americana”, destapado por el Sunday Herald, fue puesto a punto por Dick Cheney (ahora vicepresidente), Donald Rumsfeld (secretario de Defensa), Paul Wolfowitz (adjunto de Rumsfeld), Jeb Bush, el hermano menor de George W. Bush y Lewis Libby (jefe de gabinete de Cheney).
El documento “Reconstruyendo las defensas de Estados Unidos: para el nuevo siglo”, fue redactado en septiembre de 2000 por este grupo de expertos neoconservadores. Este proyecto para el nuevo siglo estadounidense (Project for the New American Century, PNAC), muestra que el gabinete de Bush pretendía tomar el control militar de la región del Golfo, y ello se planteó independientemente de que Sadam Hussein estuviese o no en el poder.
“Estados Unidos ha estado buscando durante décadas representar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo. A pesar de que el conflicto todavía no resuelto con Irak ofrece una justificación inmediata, la necesidad de una presencia sustancial de fuerzas armadas estadounidenses en el Golfo trasciende el tema del régimen de Sadam Hussein”. El documento del PNAC apoya un “proyecto para mantener el predominio global de EU, impedir el auge de un gran poder rival y dar forma al orden de seguridad internacional de acuerdo con los principios e intereses estadounidenses”. Esta “gran estrategia” debe ser puesta en marcha “tan pronto como sea posible en el futuro”. Añade también que la “misión fundamental” de EU consiste en “declarar y ganar de forma decisiva múltiples guerras simultáneas”.
El informe describe las fuerzas armadas de EU en el extranjero como “la caballería de la nueva frontera estadounidense”. El mismo viene en apoyo de un documento anterior, escrito por Wolfowitz y Libby, en el que se decía que EU debe “impedir que las naciones industriales desarrolladas pongan en entredicho nuestro liderazgo o, incluso, aspiren a un papel regional o global más importante”.
También: Se refiere a aliados clave como el Reino Unido, como “el medio más efectivo y eficaz de ejercer el liderazgo global estadounidense”; las misiones pacificadoras “exigen el liderazgo político de EU, no el de las Naciones Unidas”; muestra la preocupación de la Administración en el caso de que Europa pudiese llegar a rivalizar con EU; “incluso, si Sadam desaparece del escenario”, las bases en Arabia Saudita y Kuwait seguirán de forma permanente, a pesar de la oposición interior en los regímenes del Golfo al estacionamiento de las tropas de EU, puesto que “Irán podría representar una amenaza contra los intereses estadounidenses mucho mayor que la de Irak”; señala a China para un “cambio de régimen”, diciendo que “ya va siendo hora de aumentar la presencia de fuerzas estadounidenses en el sudeste asiático”. Esto, dice, puede conducir a que el “poder estadounidense y de sus aliados estimule el proceso de democratización en China”; pide la creación de las “fuerzas especiales espaciales estadounidenses”, para el dominio del espacio y el control total del ciberespacio, con vistas a impedir que los “enemigos” utilicen Internet contra EU; a pesar de las amenazas de guerra contra Irak por desarrollar armas de destrucción masiva, EU podría considerar durante las próximas décadas la preparación de armas biológicas, incluso si fueron prohibidas por la nación.
“Nuevos métodos de ataque electrónico, no letal, biológico, estarán ampliamente disponibles. Es probable que los combates tengan lugar en nuevas dimensiones, en el espacio, en el ciberespacio y, quizás, en el mundo de los microorganismos. Formas avanzadas de guerra biológica capaces de ‘atacar’ genotipos específicos pueden transformar la guerra biológica, saliendo del reino del terror para convertirse en una herramienta política útil”; y denomina a Corea del Norte, Libia, Siria e Irán como regímenes peligrosos y dice que su existencia justifica la creación de un “sistema de control y mando en todo el mundo”.
Tam Dalyell, el diputado laborista, miembro de la Cámara en los Comunes y uno de los oponentes más importantes de la guerra contra Irak, dice: Esto es basura de pensadores de derechas y de halcones que nunca han visto el horror de la guerra, pero que están enamorados con la idea de la guerra. Se trata de un proyecto para el dominio mundial de EU, de un nuevo orden mundial que están fabricando. Es el resultado de los procesos mentales de estadounidenses fantasiosos que quieren controlar el mundo. Es una vergüenza que el primer ministro laborista británico se haya acostado con una banda de ese calibre moral”.
(romagrau19@hotmail.com)
Don Galileo mandó a pedir copia de dicho informe y procedió a enviar una nota diplomática al respecto. La misma fue efectivísima, porque había pasado poco tiempo desde el magnicidio de Kennedy y la administración de Lyndon Johnson estaba poniendo en ejecución los programas del presidente asesinado. De nuevo el Agregado Obrero Simcox me telefoneó diciéndome que se imaginaba que nosotros habíamos estado detrás de esa nota y que era un asunto que no se subestimaba. Tuvimos el intercambio consabido, yo arguyendo que EU había sido muy tacaño con Panamá en el pago de anualidad y que el mayor poder adquisitivo de unos 15 mil trabajadores era de gran significación económica para Panamá.
En breve, Simcox afirmó que igual que sus colegas opinaba que era preferible pagarle a los trabajadores que a los políticos del gobierno. Lo demás es historia. Se aplicó el salario mínimo de EU en el área canalera y las remuneraciones de los canaleros más que mejoraron.
(continuará en próxima entrega)
Fue miembro fundador de la Comisión de Etica del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura -IECO-.
Dirige la sección del Defensor del Lector de El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá.
Recibió el premio nacional de Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de prensa en 1993, así como, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en las modalidades de crónica e investigación en televisión en 1985 y 1986.
Además, recibió los premios San Gabriel del Episcopado Colombiano en 1994 y Germán Arciniegas de la Editorial Planeta en 1995.
Es autor de libros como Etica para periodistas (1991) en colaboración con María Teresa Herrán, Más allá del deber (1992), La revolución de las sotanas (1995), Testigo de seis guerras (1996) y Desde las orillas (1996), en colaboración con Germán Rey, entre otros.
En el marco del I Congreso Latinoamericano de Periodismo, realizado en Panamá en 1997, recibió el premio latinoamericano a la ética periodística otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo -CELAP-, auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida.

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