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Los herbazales de la capital


Sólo viajando y visitando capitales decentes en el extranjero, se llega a tener conciencia de lo fea que luce la ciudad de Panamá por el hecho de mostrar herbazales por doquier. Ese era uno de los detalles que contrastaban con la antigua Zona del Canal, bajo dominio norteamericano. De algún modo, los vecinos se las arreglaron para mostrar una imagen de orden y limpieza, sobre la que destacaba siempre la grama bien cuidada, en contraste con el desgreño de los panameños.
Y no hablamos de los jardines en vías públicas, que embellecen a muchas otras ciudades de nuestro continente, tales como Buenos Aires, Montevideo y Washington, entre otras, por no citar las islitas británicas del Caribe, que tienen en la pulcritud y el orden su principal activo turístico. Panamá, en cambio, atrae muchos visitantes pese a los panameños. Así de hermoso ha de ser nuestro país, tanto como para que atraer más de un millón de turistas al año, pese a hacer muy poca promoción y estar habitado por panameños.
Y que nadie se ofenda, porque con la misma ligereza arrojamos latas, botellas, huesos de pollo, vasos de cartón, comida sobrante y papeles, desde buses y automóviles en marcha; y suelen algunos orinar en plena vía, a la vista del público.
Pese a todo, los herbazales crecidos, que invaden las calles y tapan la acera; que sirven como guarida a malhechores, pueden al menos ser erradicados y mantenerse bajo control. Pero para eso las autoridades municipales y de corregimiento, deben aplicar multas y hacer citaciones, contando con su propio cuerpo de limpieza de lotes, cuyo trabajo se cargue a sus dueños previamente especificados.

101 años de Panamá América

 
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