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Los huracanes y la sede del ALCA


Nunca ocultamos nuestras reservas sobre las posibilidades de éxito de nuestra campaña para obtener la sede del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en lo cual Miami se perfila como el candidato más fuerte, no sólo porque el gobernador del estado de Florida, Jeb Bush, sea hermano del presidente norteamericano George Bush hijo, sino porque esa ciudad ha cultivado y vendido con éxito su imagen como capital de Latinoamérica, pese a estar ubicada en Estados Unidos.
En el contraste de ventajas, la competencia nos fue siempre adversa, salvo ciertas excepciones tales como el menor costo de vida, la ubicación central y la ausencia de rigor migratorio de seguridad en nuestro aeropuerto de Tocumen. Fuera de eso, no tenemos tantas conexiones aéreas y estamos bastante distantes de Disney, los grandes y variados centros de compra, los glamorosos restaurantes y centros de diversión de Miami y del hecho de estar en las entrañas de la Roma imperial de nuestros días. Además, nuestro tránsito es endiablado, sin una autopista de circunvalación como la de nuestra adversaria. Estamos, sin embargo, empatados en seguridad, pues la delincuencia allá es tan feroz como acá.
Pero en la desigual carrera, un nuevo elemento surge en el horizonte, a favor de Panamá y son los huracanes que en número de cuatro, han azotado este año a Florida. Nunca antes habían coincidido en un mismo año, y en cosa de un mes, tantas tormentas juntas. Los muertos ascienden a decenas y los heridos a cientos, para no contar los miles de damnificados y los miles de millones de dólares en pérdidas. Las imágenes de casas reducidas a escombros, de yates hundidos, áreas hoteleras completas arrasada y carros levantados en vilo, han dado la vuelta al mundo y al continente.
Una primera señal de lo que venía, había ocurrido durante la celebración de la cuarta ronda de negociaciones que sostienen las delegaciones de Panamá y Estados Unidos para la celebración de un tratado de libre comercio, la cual se desarrollaba en un sólido y seguro hotel -al menos eso creíamos- de Miami. En el preciso momento en que nos tocaba explicar nuestras exclusiones para proteger el ejercicio de algunas profesiones y la agricultura, de la que todos suponían saldríamos mal librados, azotó un huracán. Los delegados estadounidenses no se molestaron ni en despedirse. Sencillamente, se pusieron de pie y se marcharon despavoridos con rumbo desconocido. Los nuestros, alquilaron un automóvil y se largaron hacia el aeropuerto para volverse cuanto antes a Panamá, donde solemos celebrar cuando sopla alguna brisa en diciembre y verano. Miami no es el mejor lugar para sede del ALCA, salvo que cierre sus puertas durante los largos meses de la temporada de huracanes. Su seguro triunfo voló con los vientos de los huracanes o quedó sepultado bajo los escombros.
Por ejemplo, debe haber más información pormenorizada acerca de la ampliación del Canal de Panamá. De otra manera, cuando el pueblo tenga que "decidir" en un referendo, lo tendrá que hacer ignorando los hechos. No sé por qué esto me recuerda el aterrizaje del presidente Bush sobre un portaavión en el cual había un letrero que rezaba, "Mission Accomplished", Este gesto, junto con expresiones como "Los que me siguen son mis amigos", "Las Naciones Unidas son irrelevantes" y así sucesivamente, han sido calificados como "arrogancia global" por algunos analistas norteños. Por los vientos que soplan, pareciera que a lo mejor no se va a poder. ¡Ojo señor presidente con sus arrogantes asesores!

101 años de Panamá América

 
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