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Los jóvenes y la política


Para que los jóvenes puedan participar en la política, hay que reconocer las grandes diferencias en el estilo de vida y las maneras de expresarse entre los jóvenes y los adultos. Los jóvenes deben manifestar sus opiniones a su manera, que no sea siempre igual a como se maneja "la sociedad adulta".
Sería conveniente investigar cómo ven los jóvenes de hoy la política. Si les importa realmente lo que sucede hoy en nuestra sociedad. Si saben cómo se eligen nuestros gobernantes. Si conocen la forma de participación que la democracia representativa les brinda.
Hay que tomar en cuenta que la sociedad de hoy, no es la que solía ser. Ha cambiado para bien o mal. La sociedad y la cultura de hoy pasa por la imagen, la realidad virtual, la velocidad y la hipercompetitividad que se dan de bruces con lo que conocimos como las prácticas políticas y el discurso político tradicional.
¿Cuántos jóvenes de hoy leen la sección política de los diarios o se interesan por debatir las declaraciones de tal o cual dirigente, ministro o legislador, desde la óptica que nosotros los de esta generación hemos aprendido?
Considero importante que cuando se evalúe las medidas en la política juvenil, se reconozca el papel especial de las organizaciones juveniles. Las generalizaciones no siempre son correctas, pero si nos ocupamos un poco de la generalidad, veremos que solo un 20% de los jóvenes participa en las actividades de sus centros de estudiantes, y de ese porcentaje menos de la mitad participa en la política partidaria.
Los estudiantes suelen inquietarse cuando hay elecciones, sea porque el debate al fin les llegó, los afectó o les decretó la suspensión de las clases el lunes siguiente a los comicios. Si esto es así, ¿qué tipo de ciudadanos estamos formando?
Del mismo modo, la simple lectura o comentario de los diarios no es suficiente para accionar a los alumnos. Ellos ven un movimiento distinto, aprecian las injusticias de forma más consciente que nosotros, y reaccionan, muchas veces, en forma positiva.
Quizás se les debiera enseñar a entender la nueva forma de hacer política y presentar la realidad: "la videopolítica". La cultura de la imagen es la que gobierna, y los partidos apoyados de todo un andamiaje técnico-mediático, recurren a la imagen y a la televisión como forma de comunicación. Los jóvenes se divierten cuando aparecen los candidatos "humanizados" en programas humorísticos o musicales que reemplazan la dureza y el amarillismo de los noticieros. Es así que, quizás, en las nuevas estrategias de campaña aparezcan políticos como comentaristas de fútbol, abrazando y besando a los niños, manejando un carro taxi, etcétera.
La tarea de hoy es más compleja. Debemos entender primero la cultura de la imagen para poder trabajar con ella y hacer reflexionar a los jóvenes sobre su propio destino político y su realidad social. Es verdad que frente a las innumerables alternativas que hoy se presentan, la discusión política se torna aburrida, pero el acercamiento de la política a los jóvenes no pasa por contar chistes, o aparecer de pantalones cortos, tampoco por lecturas y repeticiones de programas de instrucción cívica o derecho constitucional.
Es primordialmente necesario entender la cultura comunicativa de nuestros jóvenes de hoy y la cultura de los medios masivos de comunicación. Es allí donde se puede encontrar receptores para que el mensaje no caiga en el aburrimiento.
Creo que es necesario adaptar nuestras metodologías de forma de entender primero el mensaje para luego retransmitirlo en los códigos o el lenguaje dinámico actual de los jóvenes. Esto no implica renunciar a los objetivos, sino mostrar lo que en realidad es la política desde lo que se presenta como presunta realidad (o realidad virtual de los medios), algo que los jóvenes de hoy conocen mejor que nosotros.
(gemiliani@cwpanama.net)

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