Los juguetes
Ningún ser hay más alegre y, al mismo tiempo, más confundido el día de Navidad, que los niños. Y mientras más pequeños, peor. Se la pasan acumulando expectativas a lo largo de 12 meses, casi no duermen en Nochebuena, ven los cerros de regalos, que no se les permite abrir, además de los que trae Santa y , cuando amanece, que empieza a deshacer paquetes, descubre que está en un universo de Disney"s World. El pobre no sabe qué hacer y luce como si estuviera loco. Cierto que está feliz, como nunca, pero también está confundido; tanto que, por tenerlo todo termina no disfrutando de ninguno y, a la postre, no es raro, verlo muy pronto desechar los costosos juguetes y optar por los más sencillos, los que se venden en los semáforos.
La lección es sencilla, no abrumemos a nuestros niños. Es preferible ir dosificando en el transcurso de los meses los juguetes, de modo que no se congestionen y tengan más de los que puede disfrutar y asimilar a plenitud. En otras palabras, es preferible dotarlo de dos o tres juguetes que de diez o veinte en un mismo instante. Además, no debemos olvidar que los juguetes tienen también una función didáctica; y en este sentido, ellos son los menos dotados para escoger lo que les conviene. En otras palabras, los padres no deben delegar en sus hijos esa delicada labor.
En fin, haríamos mal dándoles juguetes que no sean acordes para su edad o que nada constructivo aporten, como las armas y los vídeojuegos. Nada sustituye a la imaginación creativa en los primeros años, la edad en que una cajeta de zapatos es, en manos de un niño, un grandioso palacio; y una tapilla de soda es el más apuesto de los príncipes o el más valiente de los héroes.
"Pensamos que a principios del año 2006 debe haber una decisión sobre este tema, pero debe surgir de la Comisión", afirmó.
"Nos preocupa el hecho de que el gobierno le de un tratamiento desigual a su propio recurso humano. No puede ser que hay salarios de B/.50 al mes, ese desequilibrio es el que hay que corregir", consideró el dirigente.
La lección es sencilla, no abrumemos a nuestros niños. Es preferible ir dosificando en el transcurso de los meses los juguetes, de modo que no se congestionen y tengan más de los que puede disfrutar y asimilar a plenitud. En otras palabras, es preferible dotarlo de dos o tres juguetes que de diez o veinte en un mismo instante. Además, no debemos olvidar que los juguetes tienen también una función didáctica; y en este sentido, ellos son los menos dotados para escoger lo que les conviene. En otras palabras, los padres no deben delegar en sus hijos esa delicada labor.
En fin, haríamos mal dándoles juguetes que no sean acordes para su edad o que nada constructivo aporten, como las armas y los vídeojuegos. Nada sustituye a la imaginación creativa en los primeros años, la edad en que una cajeta de zapatos es, en manos de un niño, un grandioso palacio; y una tapilla de soda es el más apuesto de los príncipes o el más valiente de los héroes.
"Pensamos que a principios del año 2006 debe haber una decisión sobre este tema, pero debe surgir de la Comisión", afirmó.
"Nos preocupa el hecho de que el gobierno le de un tratamiento desigual a su propio recurso humano. No puede ser que hay salarios de B/.50 al mes, ese desequilibrio es el que hay que corregir", consideró el dirigente.
Para el dirigente de los servidores públicos, Alfredo Berrocal, en la primera semana de enero del 2006 hay las mejores condiciones para iniciar la revisión del tema de salario mínimo por parte de la Comisión.
Según Berrocal, los trabajadores públicos tienen la necesidad de que se incluya a este grupo en las conversaciones sobre salario mínimo porque existe mucha desigualdad entre sectores privados y públicos.