Los magistrados y sus vacaciones acumuladas
A un paso de dejar los cargos de magistrados del Tribunal Electoral (TE), los señores Escofery, Allen y Pinilla, insisten en el reclamo de vacaciones acumuladas que ascienden a la elevada suma de B/. 400 mil balboas que vendrían muy bien para dar solucion a algunos problemas que mantienen a centenares de panameños sumidos en el hambre y la extrema pobreza. Así cierrar su gestión de 16 años que consideramos no es la mejor.
Cuando por primera vez surgió la solicitud de pago de las vacaciones acumuladas, nosotros escribimos un artículo del cual reproducimos algunas de sus partes: Los magistrados del TE son parte de los funcionarios que pertenecen a una casta privilegiada de la administración gubernamental. Su salario es de B/. 10, 000 mensuales, de los cuales cuatro mil corresponden a gastos de representación. Además tienen derecho a combustible, pasaporte diplomático, autos exonerados de impuestos de importación, conductores y seguridad. Todos estos grandes privilegios son cuestionados, permanentemente, por un pueblo que tiene hambre y sufre las consecuencias del desempleo y de una pobreza extrema; por un pueblo que, hasta el presente, no ha logrado entender tanta injusticia social. Tales situaciones afectan, muy profundamente, los principios democráticos y de equidad.
Ahora surge en el seno del TE un reclamo insólito de vacaciones acumuladas de parte de algunos magistrados que consideran que han laborado por más de 16 años sin recibir el descanso a que todo funcionario tiene derecho. Están exigiendo al Gobierno el pago de B/. 400 mil, argumentando la acumulación de vacaciones, como si los bienes del Estado se pudieran repartir graciosamente.
¿Por qué los señores magistrados, llegado el momento de vacaciones, no llamaron a sus respectivos suplentes? ¿Pensaron estos señores que eran irremplazables en la ejecución de sus responsabilidades? ¿Tendrían intereses que no le permitían poner en manos de otros los asuntos que estaban en estudios? Aún cuando no existe disposición en cuanto a la acumulación de vacaciones para el funcionario, el aspecto de la ética juega importante papel y determina que no es correcto un reclamo como el que están haciendo los magistrados del TE.
Propicio es el momento para legislar en este sentido, pensando siempre en un pueblo que afronta grandes dificultades y demanda ayuda gubernamental y legislaciones que protejan los intereses de las mayorías. Los dineros de la nación son sagrados, hay que defenderlos y protegerlos para que sean encaminados hacia la consecución del progreso y bienestar de todos los panameños.
El insistente reclamo de los señores magistrados se enfrenta a la oposición de un pueblo y a la gestión honesta, responsable y transparente de un Contralor que ha venido dando pruebas de eficiencia en su cargo y un gran deseo de que los actos de los funcionarios contribuyan, definitivamente, a mejorar la imagen de esta patria que estamos honrando y festejando.
Cuando por primera vez surgió la solicitud de pago de las vacaciones acumuladas, nosotros escribimos un artículo del cual reproducimos algunas de sus partes: Los magistrados del TE son parte de los funcionarios que pertenecen a una casta privilegiada de la administración gubernamental. Su salario es de B/. 10, 000 mensuales, de los cuales cuatro mil corresponden a gastos de representación. Además tienen derecho a combustible, pasaporte diplomático, autos exonerados de impuestos de importación, conductores y seguridad. Todos estos grandes privilegios son cuestionados, permanentemente, por un pueblo que tiene hambre y sufre las consecuencias del desempleo y de una pobreza extrema; por un pueblo que, hasta el presente, no ha logrado entender tanta injusticia social. Tales situaciones afectan, muy profundamente, los principios democráticos y de equidad.
Ahora surge en el seno del TE un reclamo insólito de vacaciones acumuladas de parte de algunos magistrados que consideran que han laborado por más de 16 años sin recibir el descanso a que todo funcionario tiene derecho. Están exigiendo al Gobierno el pago de B/. 400 mil, argumentando la acumulación de vacaciones, como si los bienes del Estado se pudieran repartir graciosamente.
¿Por qué los señores magistrados, llegado el momento de vacaciones, no llamaron a sus respectivos suplentes? ¿Pensaron estos señores que eran irremplazables en la ejecución de sus responsabilidades? ¿Tendrían intereses que no le permitían poner en manos de otros los asuntos que estaban en estudios? Aún cuando no existe disposición en cuanto a la acumulación de vacaciones para el funcionario, el aspecto de la ética juega importante papel y determina que no es correcto un reclamo como el que están haciendo los magistrados del TE.
Propicio es el momento para legislar en este sentido, pensando siempre en un pueblo que afronta grandes dificultades y demanda ayuda gubernamental y legislaciones que protejan los intereses de las mayorías. Los dineros de la nación son sagrados, hay que defenderlos y protegerlos para que sean encaminados hacia la consecución del progreso y bienestar de todos los panameños.
El insistente reclamo de los señores magistrados se enfrenta a la oposición de un pueblo y a la gestión honesta, responsable y transparente de un Contralor que ha venido dando pruebas de eficiencia en su cargo y un gran deseo de que los actos de los funcionarios contribuyan, definitivamente, a mejorar la imagen de esta patria que estamos honrando y festejando.