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Los médicos y la profesión de la medicina


Ya no ejerzo la profesión médica, pero continúo siéndo médico porque para eso me quemé las pestañas durante tantos años. Amo mi carrera y la defiendo sobre todas las cosas, aun hasta llegar a sacrificios. Sin embargo, debo reconocer que la medicina que hoy se ejerce no es igual a la de antaño, así como la generación nuestra no era igual a aquellos médicos, sobre todo los rurales de cuando era una niña. Todo cambia y el tiempo es inexorable con las personas. Me hubiera gustado que los cambios actuales fueran para mejorar el ejercicio de la profesión médica, pero las diferencias que existen son a veces tan grandes, que pareciera más bien que hay una gran brecha generacional.
La enseñanza de la medicina ha cambiado radicalmente y hoy los estudiantes tienen prerrogativas de las que no gozamos nosotros. Ahora, éstos califican a los profesores, cuando considero que pararse tras un podio a dictar una clase es un privilegio que se gana con méritos y esfuerzos.
Todavía no comprendo este modernismo, porque quien tiene la experiencia, estudia, prepara y dicta las clases es el profesor y no el estudiante que va a aprender y asimilar las enseñanzas de su docente. Se pierde el respeto por los mayores. Ahora los decanos de la Facultad lo deciden los estudiantes porque son numerosos y votan en plancha por un candidato, no importa si es o no el mejor.
Estoy consciente que la cantidad de médicos existentes hoy es tan grande, que ni siquiera entre ellos llegan a conocerse, menos a respetarse. Antes eran cientos, ahora son miles. Pero, lo que me parece es que, entre tal cantidad de médicos, se ha perdido la mística por la profesión, el amor por el paciente, la relación casi sacra entre médico y paciente y, sobre todo, entre algunos se ha perdido el deseo de servir al enfermo como ser necesitado de nuestra comprensión.
Qué ha sucedido, dónde estriba el error actual. ¿Son factores internos, propios de los médicos o factores externos que han influido para cambiar la práctica de la medicina? Gracias a Dios son los menos, pero escucho la radio o leo los periódicos diciendo sobre el comportamiento de ciertos galenos con los pacientes, la indiferencia con que los tratan y el poco me importa por acercarse a ellos. De ser esto cierto, nuestra profesión ha entrado en crisis que debemos detener a cualquier costo para reivindicarla y retomar la posición que teníamos en la sociedad, para retomar el respeto que nos guardaban por el sólo hecho de ser médicos, casi dioses.
Si lo que dice la gente es falso, ¿por qué sucede este fenómeno y qué es lo que hay en contra de nosotros? Si bien es cierto que hubo un director del Seguro que envenenó a los pacientes contra los médicos, tampoco justificaría un comportamiento inhumano e impropio de la profesión médica.
Existen acusaciones de falta de ética de ciertos médicos, quejas preocupantes para los que seguimos de cerca la evolución de la clase médica.
Se aprobó la ley que crea el Colegio Médico, encargado de los casos descritos arriba. Ahora es necesario que los colegas sean conscientes de que esta organización era indispensable para adecentar la profesión, en algunos casos, o controlar el comportamiento indebido, en otros. No justifico, desde ningún punto de vista, la falta de ética y el ejercicio indebido de la profesión. Pero tampoco justifico los ataques agresivos, violentos y mal intencionados que se hace contra nosotros.
El Colegio Médico necesita del apoyo de cada gañeno y los llamamos para que asistan el próximo miércoles 23 de abril al Ateneo para elegir la Junta Directiva Provisional del Colegio como lo estipula la ley y que dé identidad propia al mismo, tan necesario para acabar con los pocos casos de práctica indebida de la profesión.
Ojalá los colegas escuchen este llamado como SOS en bien del ejercicio correcto de la medicina, que redundaría en beneficio de los pacientes y la protección de la ciudadanía, porque habrá una entidad que controle los malos pasos médicos.

101 años de Panamá América

 
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