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Los medios en la contienda electoral


La comunicación y el libre flujo de información resultan esenciales en nuestro sistema democrático, dado que la comunicación hace posible la vida social del individuo, permite la interacción entre personas, el desarrollo de sus intenciones afectivas y las acciones ciudadanas para influir en las acciones del Estado.
Resulta básico para la actividad política del país que los candidatos se comuniquen con la sociedad, establezcan puentes para estrechar sus vínculos y lazos de unión con los electores. Lo indicado en las campañas electorales es tener cobertura de los medios de comunicación, porque así lo exige muchas veces el electorado para conocer las propuestas políticas y planes de gobierno de los aspirantes. Los ciudadanos tienen que saber cómo se están manejando las cosas que les incumben y cómo actúan aquellos a quienes piensan darle cuota de poder.
Frente a la disputa electoral, los medios de comunicación son una fuerza muy importante, ya que demuestran su poder decisivo para capturar la atención de los votantes y mantener las expectativas de la población. Muchas veces, han hecho de la política el pan de cada día de los ciudadanos. La democracia se fortalece con el libre intercambio de opinión entre los gobernantes y el pueblo. Los hombres públicos como los candidatos a cargos en el Estado, deben entender qué público tiene derecho a estar informado y la opinión pública es una gran fuerza que contribuye a legitimizar o evitar que se cometan actos que defrauden la confianza de la colectividad.
Estudios demuestran el gran poder que por décadas han tenido la radio y la televisión en la opinión pública; los ciudadanos están cada vez más conscientes de la fuerza de su opinión. Es evidente que la gente sienta una gran necesidad de demostrar su inconformidad ante las situaciones del quehacer político cotidiano, les preocupa y desean tener mayor interactividad utilizando los modernos sistemas de comunicación, incluso en períodos de elecciones políticas. Curiosamente, informes realizados desde la década del 60 y hasta ahora, revelan que los medios generan una realidad de segundo orden que llega a imponerse sobre la realidad misma. En elecciones esto significa que si los medios desaparecen al candidato, la percepción de la comunidad será muy sencilla: el candidato abandonó la campaña, aunque éste continúe con su agenda política.
Observamos que en las propagandas, los candidatos están siempre al lado de los pobres y se preocupan de sus necesidades; el objetivo es apelar al sentimiento y las emociones de los ciudadanos para conseguir el voto favorable y ganar las elecciones. Es preciso entender que algunos mensajes en los medios de comunicación no buscan necesariamente apelar a la inteligencia o al espíritu crítico de las personas; vivimos en una sociedad donde la información hay que entenderla, los mensajes no son fuente exclusiva de verdades o fuente única de cultura. No basta con mirar el periódico, hay que leerlo; no sólo oír la radio, hay que escucharla; no basta ver televisión, hay que entenderla. Examinemos, ésta puede ser una de las fórmulas para evitar la manipulación de la propaganda engañosa que suele manifestarse en períodos electorales.

101 años de Panamá América

 
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