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Los motivos del lobo (¿o toro?)


Confieso que he tratado de ordenar, para entenderlos, los acontecimientos ocurridos en la Asamblea Legislativa de Panamá el día 1 de septiembre pasado. Mucho más difícil es prever las consecuencias de lo actuado a mediano y largo plazo. Pero ni modo, no podemos dejar de intentar una explicación afirmándonos en los datos que poseemos que, como es obvio, sometemos a la crítica pública.
¿Crisis de dirección política?, ¿Conspiración?, ¿Oportunismo político?, o ¿Triunfalismo infantil?. Todos los calificativos indicados, utilizados por diversos actores políticos y desde diversas ópticas, parecen señalar la complejidad de lo ocurrido. Lo cierto es que un sector o una fracción del PRD, separado y en confrontación con su dirección política partidaria, aliada con los partidos que conforman la alianza gubernamental, capturan la dirección del Organo Legislativo. No se trata, aún, de una división profunda del PRD pues, al parecer, solo compromete a un pequeño sector de su cúpula dirigente y el enfrentamiento no adopta, tampoco, posiciones programáticas. Para decirlo con claridad, el sector rebelde es amorfo, impulsado por razones y cálculos distintos y lo único que parece unificarlos es su oposición a la dirección política del PRD.
Es por ello que pensamos que se trata, en primer lugar, de una pequeña crisis de dirección política que se ha ido acumulando, crecientemente, desde la derrota de Martín Torrijos en las elecciones generales de 1999. ¿Hasta dónde llegará? Todo dependerá de la velocidad de la respuesta política del PRD a sus problemas internos que dependen, en buenas cuentas, de su cambio de táctica a escala nacional.
¿Se trata de una conspiración?, ¿De quiénes y con qué objetivo?. El dedo de los comentarios ligeros parare apuntar hacia el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, dada la incorporación de dos figuras cercanas a él al nuevo Presidente de la Asamblea Legislativa. Pero las cosas no parecen tan simples y mucho menos cuando se intenta definir el objetivo de la maniobra: impedir la candidatura presidencial de Martín Torrijos. No lo creo. Sería una maniobra suicida, a corto plazo. Por lo demás, el sector rebelde carece del prestigio y de la fuerza suficiente como para convertirse en una sólida alternativa interna lo que parece haberse demostrado en las recientes internas. Además, en el entorno del Presidente de la Asamblea se arriman otros sectores, también, no afines a Pérez Balladares, es decir, la nueva fracción no parece ser, políticamente, homogénea.
Pero que los acontecimientos no hayan sido producidos por una política deliberada de la fracción Pérez Balladares, no significa que éste no tratará de aprovechar la “fisura en la cúpula” partidaria para sus propios objetivos que parecen ser , hoy día, más concretos: participar, con alguna presencia, en la dirección del PRD. No para bloquear la candidatura de Martín Torrijos, pero si para intentar controlarla.
¿Qué ocurre en la alianza gubernamental? ¿Puede festejar su triunfo, sin más?. No parecen percatarse, por lo menos, de dos circunstancias que enturbian su “pírrica victoria”. La primera es que la alianza sobre la cual se asienta su pretendida victoria es de una extremada fragilidad. Cualquier tropiezo en lo que será un proceso permanente de negociación la puede romper, con las consecuencias previsibles. Por el otro, no parece positivo quedar en manos de una fracción política que se mueve por sus propios intereses, no siempre claros y casi siempre de naturaleza personal. Como dice el refranero popular: la risa puede transformarse, en un breve plazo, en una mueca.
Culmino estas líneas de aproximación, con dos ideas. En lo social todo hace presagiar que el clima de agitación irá creciendo, dada la insatisfacción en aumento, de las necesidades populares. En lo político, la crisis de legitimidad de la dominación parece haberse instalado en una, cada vez mayor inestabilidad de todos los órganos del Estado (Judicial, Legislativo, Electoral y Ejecutivo). Como quien dice: hemos avanzado, la crisis continúa.
Este chico, de lenguaje fluido y de personalidad imponente, ha dejado claro que no todo acaba cuando se pierde la vista. Actualmente está por terminar el tercer año de secundaria, al tiempo que recibe un curso de computadora en el Primer Ciclo Silvio Bedoya. “El único ciego soy yo, los demás son de baja visión”, informó.
Su mayor anhelo es trabajar en el revelado de placas y rayos x o alguna actividad administrativa, pues ya tiene la experiencia adquirida en el hipódromo, “porque así podría obtener el dinero para mantenerme. Y le juro: tengo muchísimas ganas de trabajar, ojalá me dieran la oportunidad de demostrar mi capacidad”.
A ese profundo deseo se unió Andrés Flores, de 24 años, que cursa el segundo año en la Universidad Tecnológica en la carrera de Técnico en Edificaciones y a quien le amputaron su brazo derecho hace cuatro años, producto de un tumor.
Lo encontramos en las oficinas de las Industrias de Buena Voluntad, entre papeles y archivos. Su brazo izquierdo parecía haber olvidado que se quedó solo. Realizaba a la perfección las labores, no había tiempo para el descanso.
“Quisiera poder demostrar que soy capaz de desempeñar un cargo administrativo, demostrar que valgo”, manifestó con tono enérgico y convincente.
A pesar de que fueron abordadas vivencias distintas, diversas discapacidades, una realidad salió a flote: “el discapacitado es un ser humano de gran capacidad”.

Primera de dos entregas
No se parecía mucho a la letra bastante más caligráfica que había visto en un escalofriante documento atribuido a Atta, hecho público por el FBI. Aquel documento, encontrado en el equipaje que Atta había dejado en el aeropuerto Logan de Boston, proporcionaba una guía espiritual a los secuestradores aéreos para el momento en que se acercara el punto culminante de su misión.
«Obligaos a olvidar eso que se llama mundo», decía. «Ha pasado el tiempo para la diversión y ahora nos ha llegado la hora de la verdad. Si Dios nos concede a alguno de nosotros una matanza, debéis realizarla como una ofrenda en honor de vuestro padre y vuestra madre, puesto que estáis en deuda con ellos. No discutáis entre vosotros; escuchad y obedeced».
Ramzi me explicó el motivo de la discrepancia: Atta no era el autor de estas «instrucciones y oraciones»; eran obra de Abdul Aziz al Omari, que había acompañado a Atta durante las últimas horas de su vida.
(primera entrega)

101 años de Panamá América

 
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