Los nuevos magistrados
Sin sorpresas pero con desilusión se han conocido las designaciones de los dos nuevos magistrados que iniciarán funciones el próximo cuatro de enero. Sin examinar el currículum de los elegidos, conocidos de una manera u otra, la decisión presidencial coloca sobre el tapete nuevamente el método, los avances y retrocesos de la justicia panameña en esta materia, dada la discrecionalidad que concede la Constitución Nacional al Presidente de la República para tales designaciones. Todo parece indicar que la democratización de la vida panameña, luchada hasta la sangre por más de dos décadas, se realiza en todos los aspectos menos en el que toca a la justicia, y en lugar de que las designaciones en cuestión sean una garantía para la ciudadanía, un mecanismo de fortalecimiento del aparato judicial, tal cual lo prometió el hoy presidente Ricardo Martinelli durante la campaña presidencial, deviene reiteradamente en una garantía del mandatario de turno, lo que puede incubar aprehensiones respecto a la actuación que en este campo pueda producirse en los próximos años. Preocupante resulta el hecho a la luz del estilo del “mazo” estrenado por el actual gobierno como método para aplicar la Ley. Sólo baste ver lo actuado recientemente contra una empresa petrolera. No faltará una bola de cristal para adivinar lo que enfrentará la sociedad panameña en este quinquenio. Pero más preocupante aún es la forma directa como el gobierno comienza a tomar distancia de sus promesas electorales.