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Los organismos de seguridad


No nos debe sorprender que un sicario haya ultimado a un conocido abogado panameño, mientras conversaba con un colega en un popular restaurante de la ciudad capital, frente a importantes funcionarios del gobierno y sus guardaespaldas. La inhabilidad de impedir el atentado o capturar al asesino en momentos que se alejaba a pie del sitio, evidencia la falta de profesionalismo y entrenamiento de nuestros organismos de seguridad.
Hasta hace poco, el jefe del Consejo de Seguridad Nacional era un dentista. El jefe del Sistema de Protección Institucional (SPI) es un técnico dental sin ningún tipo de entrenamiento o experiencia en materia de seguridad pública. El jefe de la Policía Nacional tampoco cuenta con experiencia o estudios especializados. De las tres instituciones, los agentes de la Policía Nacional cumplen sus funciones a medias por la falta de recursos, equipos y transporte. A pesar de percibir sueldos muy pobres, la Policía Nacional cuenta con agentes bien entrenados que pudieran mejorar su rendimiento si se les equipa adecuadamente y si cuentan con expertos y especialistas.
Los niveles de violencia en Panamá aumentan sin que los ciudadanos cuenten con una protección adecuada. La gran mayoría de los agentes del SPI trabajan como choferes y escoltas de funcionarios gubernamentales. Están mal entrenados y su ascenso en la organización depende más de factores políticos que del trabajo realizado. La noche del homicidio, el jefe del SPI, Alejandro Garúz, se encontraba con sus guardaespaldas a escasos metros del atentado. Antes de ocupar el cargo, el señor Garúz ocupó la dirección de los Casinos Nacionales en el gobierno de Guillermo Endara. Nunca recibió cursos o el entrenamiento especializado que exige una posición tan importante en la seguridad nacional. No obstante, parece contar con el apoyo de la presidenta Moscoso, que haría bien en reorganizar los organismos de seguridad antes de que suceda una tragedia.
La sangre fría exhibida por el asesino la noche del 19 de julio, deja entrever que un atentado contra miembros del Ejecutivo no sería difícil si la seguridad corre por cuenta del SPI. Le hacemos un llamado a la señora Moscoso para que revise y reorganice la dirigencia de los organismos de seguridad. Las amenazas contra la seguridad nacional en la frontera con Colombia, la violencia homicida que atenta contra ciudadanos comunes y todo el tema de la coexistencia pacífica exige una respuesta contundente por los cuerpos de seguridad que deben estar en manos de profesionales idóneos.

101 años de Panamá América

 
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