Los Padres de Familia y la Reforma en la Educación
A fines de la década de los 80, en una conversación con un grupo de estudiantes universitarios, comente sobre lo que podían esperar encontrar al salir al ”mundo real”. Les dije que un diploma era la evidencia de una preparación, pero no era una garantía de nada. Ese grupo de muchachos era una generación que había aprendido de sus padres y de sus abuelos la vieja enseñanza: “asegúrate de obtener una buena educación y un buen empleo con una buena compañía, y tu futuro y tu jubilación estarán asegurados”. Somos muchos los que escuchamos ese consejo, y lo creímos, pues nos fue dado de buena fe por personas que deseaban lo mejor para nosotros y querían brindarnos la base de una fórmula para el éxito. Desafortunadamente, el mundo había entrando en una etapa de cambios radicales y los fundamentos sobre los cuales se basaba ese consejo, ya no aplicaban.
Y es que nuestros sistemas de educación no están diseñados para el más hábil o inteligente de la clase, ni tampoco para el menos hábil o más vago. Están diseñados para que el estudiante promedio pueda obtener suficientes conocimientos como para poder comenzar a desarrollarse profesionalmente dentro de una profesión, en la que pueda encontrar un empleo. Estos programas fueron diseñados hace unos 30 años, cuando la tecnología y los conocimientos de una profesión o actividad no se desarrollaban con la vertiginosa velocidad que vemos en el mundo de hoy. Hoy la actualización continua es imprescindible. La velocidad de cambio es tanta que normalmente las técnicas y conocimientos se desarrollan con tal rapidez que los libros de texto quedan obsoletos casi antes de imprimirlos. Es decir, estamos graduando estudiantes cuyos conocimientos ya no son del momento.
Ya en estos días no hace falta tener el conocimiento de los datos acumulados por la experiencia y los estudios, ahora solo hace falta saber donde buscar esos datos. Si no se sabe donde buscar, para eso esta Google y los demás buscadores. La cibernética crea toda una gama de nuevas posibilidades que aceleran el proceso de la acumulación de la riqueza. En sí, solo hace falta una idea, la tecnología para cibernetizarla (un programa), el vehiculo de entrega (el Internet), un publico consumidor y “voila”, comienza el éxito de la época del “punto com”.
Hace unos días que escuche a la Ministra de Educación, Lucy Molinar, decir que no podemos esperar más para emprender la reforma de los sistemas de educación en el país. No tuve otra opción que darle la razón. Complementariamente, es preciso que los Padres de Familia apoyen esta iniciativa ministerial, ya que es la única manera para permitirnos tener unos hijos educados al ritmo con se mueve el mundo actual. No podemos seguir graduandos profesionales de segunda. No es lo que el país necesita para su desarrollo. Para lograr esto, los Padres de Familia tenemos que asegurarnos tener una fuerza docente que acompañe este esfuerzo, con una dedicación positiva y constructiva.