Los panfletarios y el tema de la ampliación
LA POLÉMICA relativa a la ampliación del Canal de Panamá, vinculada directamente a la gran consulta popular del 22 de octubre del año en curso, pareciera haber decaído en un círculo vicioso que se delimita por dos tipos de discursos: el primero, que se circunscribe a la presentación de las conveniencias de dicha ampliación -la promoción del "sí"-, y el otro que se ha encargado de expresar las desventajas y falencias de dicha consulta ciudadana -la promoción del "no"-. En ese sentido, la discusión se ha tornado un tanto cursi para el pueblo panameño: el tener que debatirse entre un simple "sí" o un simple "no". Para los superficialistas del lenguaje -los que no creen en la descomposición o desconstrucción de la estructura lógica del discurso- la cuestión de la ampliación de nuestro canal se queda allí, entre esos dos conceptos: conveniencias o inconveniencias. Si atendemos a la cuestión de lo "conveniente" o lo "inconveniente" debemos, de modo insoslayable, desmitificar el contenido de uno u otro significado: primeramente ambos conceptos son relativos y, en segundo lugar, dubitativos. Una presentación, desde la perspectiva de la conveniencia o inconveniencia, tergiversa el carácter objetivo de la necesaria ampliación, y ello por una poderosa razón: el tema de la ampliación del Canal de Panamá trasciende a la idea de lo "nacional" o de lo simplemente "estatal". Si conceptuamos al Canal de Panamá como una vía de importancia singular en el comercio marítimo internacional, ello si se mira desde la perspectiva de la estrategia o posicionamiento de los panameños del Canal, en cuanto podemos proyectar al canal como un mecanismo de estrategia nacional para el desarrollo, no podríamos dejar de apoyar una propuesta de ampliación ineludible, necesaria, inminente, del mismo. Es decir, el Canal de Panamá, no es un eslabón aislado de nuestra economía; tampoco puede ser visto como el mecanismo que constituye la panacea que resolverá todos nuestros problemas económicos -ni como Estado ni como población o sociedad-, sino que el mismo es un pilar fundamental en el proceso de desarrollo y progreso al que aspiramos todos los panameños. La perspectiva, es luego, tridimensional: transnacional, internacional y mundial. Se trata de una postura trialista dentro de la cosmogonía política, jurídica y social que representa todo análisis objetivo y responsable respecto al Canal de Panamá y su relación inmediata con el devenir histórico del mismo. No obstante de lo anterior, quede claro, lo anterior no significa, de ninguna manera, que las conveniencias o inconveniencias de la ampliación no puedan ser objeto meditado y ameritado de análisis serios, sino que toda reflexión que se quede en estos focos, así de sencillo, se queda a medias, a mitad del camino. Conceptos como Estado, sociedad, población, soberanía, independencia económica, economía y comercio marítimo internacional y mundial, generación de riquezas para el país y en beneficio de las grandes mayorías marginadas de nuestra nación, transparencia en los programas, estrategia de desarrollo nacional, etc., devienen en elementos básicos a tomar en cuenta para ponderar un enfoque de rigurosidad lógica que permita, insistimos, comprender la idea de la ampliación del canal por encima de posiciones políticas, demagogas, electoreras, egoístas, personalizadas, tímidas, en fin. Debemos reconocer, en aras de la objetividad, que en gran medida estas exigencias han sido el fruto de las posturas sociales de sectores que las han planteado, aunque debemos también reconocer que las reformas constitucionales ponderan o insertan al Canal de Panamá dentro de un programa de desarrollo nacional.
Obsérvese que el discurso planteado por el Presidente de la República, referido a un plan nacional de concertación para el desarrollo, se construye sobre estos postulados científicos y técnicos, sociales y jurídicos: que la Organización de las Naciones Unidas a través del PNUD, que el Banco Internacional de Desarrollo, participen en esa planteamiento del "país que queremos tener o el país que perseguimos", representa el interés de lo nacional matrimoniado con la nota de lo internacional y mundial. Por ello, cuando en dicho discurso se hace mención del necesario abandono del perfil "electoral" con el que se ha querido manejar la cosa canalera, en el fondo lo que se está diciendo es: "pensemos seriamente en la propuesta de ampliación". Ello significa que nos libremos del prejuicio político y comprendamos que la ampliación a consultar es un tema de la agenda de Estado y de nación que rebasa nuestra propia dimensión societaria y que una decisión equivocada podría acarrear la idea de lo obsoleto o lo nulo. En consecuencia, la convocatoria del Presidente resuelve dos problemas estratégicos de lo nacional: por un lado, el gobierno entiende que la ampliación es una reivindicación del "ser nacional", y por otra parte, que el tema democrático constituye lectura obligada y ello porque el diálogo planteado debe priorizar el mayor beneficio, sobre todo, para nuestra pobre gente pobre.
(stekrakri@hotmail.com)
7. ¿Qué alternativa proponen para suplantar los aportes de un Canal ampliado (B/. 30,000 millones en los primeros 11 años) Me llama la atención que miembros del "No", han dicho que es mejor que no se haga nada porque "como no se sabe qué se va a hacer con estos aportes, es mejor votar No". ¡Me cuesta entenderlos! (Estoy de acuerdo con un Plan de Desarrollo Nacional). Me gustaría ver qué alternativas le proponen a los niños que estudian en Escuelas Ranchos, en IPT´s, provincias centrales, en las comarcas, en Darién, Chiriquí, Bocas del Toro y al resto de la población pobre de nuestro país.
Cuando el Canal esté saturado y tengamos un impacto negativo en los ingresos:
8. Quién de ellos me asegura que no me subirán los impuestos aun más, ni el ITBM, para realizar obras de carácter urgente. ¿Esto es posible?
9. Al requerir ajustes salariales diferentes grupos de trabajadores (ej: maestros), ¿De dónde se obtendrán los ingresos adicionales requeridos?
10. ¿De dónde saldrán los recursos para que los diferentes estamentos de seguridad puedan combatir la violencia? (Compra de equipo adecuado, capacitación, etc.)
11. ¿Con qué recursos se le podrá hacer frente a las grandes necesidades de salud y a la falta de medicamentos?
12. ¿De dónde saldrán los recursos para la reparación y construcción de carreteras, y para el ordenamiento vehicular en la ciudad?
En cuanto a los aspectos económicos y generación de empleo:
13. ¿Quiénes del "No" me pueden asegurar que la economía del país seguirá creciendo y no se estancará si no se hace nada?
14. ¿Qué mensaje le darán a miles de jóvenes panameños que se graduarán en los próximos años, del porqué las oportunidades de empleo son tan limitadas?
15. ¿Quién me puede asegurar que las inversiones extranjeras seguirán, si negamos el crecimiento del mayor recurso nacional?
16. ¿Cómo aumentaremos las exportaciones que el Canal dejaría de realizar?
Por el bienestar de Panamá, es responsabilidad nuestra obtener respuestas a estas interrogantes antes del referéndum. A escasas 10 semanas para que el pueblo determine el rumbo de nuestra Patria, debemos empezar a cuestionar a los defensores del "No", ya que hasta ahora sólo he visto y leído sus argumentos débiles para oponerse a la propuesta de la ACP, sin que este grupo presente alternativas para el beneficio de los panameños. Al final, el pueblo panameño tendrá la última palabra; no tendremos excusa por la decisión tomada y en nuestras manos estará el futuro de nuestra nación. Es hora de que el grupo que defiende el "No" nos presente planteamientos productivos y concretos, porque hasta ahora los desconozco...
Obsérvese que el discurso planteado por el Presidente de la República, referido a un plan nacional de concertación para el desarrollo, se construye sobre estos postulados científicos y técnicos, sociales y jurídicos: que la Organización de las Naciones Unidas a través del PNUD, que el Banco Internacional de Desarrollo, participen en esa planteamiento del "país que queremos tener o el país que perseguimos", representa el interés de lo nacional matrimoniado con la nota de lo internacional y mundial. Por ello, cuando en dicho discurso se hace mención del necesario abandono del perfil "electoral" con el que se ha querido manejar la cosa canalera, en el fondo lo que se está diciendo es: "pensemos seriamente en la propuesta de ampliación". Ello significa que nos libremos del prejuicio político y comprendamos que la ampliación a consultar es un tema de la agenda de Estado y de nación que rebasa nuestra propia dimensión societaria y que una decisión equivocada podría acarrear la idea de lo obsoleto o lo nulo. En consecuencia, la convocatoria del Presidente resuelve dos problemas estratégicos de lo nacional: por un lado, el gobierno entiende que la ampliación es una reivindicación del "ser nacional", y por otra parte, que el tema democrático constituye lectura obligada y ello porque el diálogo planteado debe priorizar el mayor beneficio, sobre todo, para nuestra pobre gente pobre.
(stekrakri@hotmail.com)
7. ¿Qué alternativa proponen para suplantar los aportes de un Canal ampliado (B/. 30,000 millones en los primeros 11 años) Me llama la atención que miembros del "No", han dicho que es mejor que no se haga nada porque "como no se sabe qué se va a hacer con estos aportes, es mejor votar No". ¡Me cuesta entenderlos! (Estoy de acuerdo con un Plan de Desarrollo Nacional). Me gustaría ver qué alternativas le proponen a los niños que estudian en Escuelas Ranchos, en IPT´s, provincias centrales, en las comarcas, en Darién, Chiriquí, Bocas del Toro y al resto de la población pobre de nuestro país.
Cuando el Canal esté saturado y tengamos un impacto negativo en los ingresos:
8. Quién de ellos me asegura que no me subirán los impuestos aun más, ni el ITBM, para realizar obras de carácter urgente. ¿Esto es posible?
9. Al requerir ajustes salariales diferentes grupos de trabajadores (ej: maestros), ¿De dónde se obtendrán los ingresos adicionales requeridos?
10. ¿De dónde saldrán los recursos para que los diferentes estamentos de seguridad puedan combatir la violencia? (Compra de equipo adecuado, capacitación, etc.)
11. ¿Con qué recursos se le podrá hacer frente a las grandes necesidades de salud y a la falta de medicamentos?
12. ¿De dónde saldrán los recursos para la reparación y construcción de carreteras, y para el ordenamiento vehicular en la ciudad?
En cuanto a los aspectos económicos y generación de empleo:
13. ¿Quiénes del "No" me pueden asegurar que la economía del país seguirá creciendo y no se estancará si no se hace nada?
14. ¿Qué mensaje le darán a miles de jóvenes panameños que se graduarán en los próximos años, del porqué las oportunidades de empleo son tan limitadas?
15. ¿Quién me puede asegurar que las inversiones extranjeras seguirán, si negamos el crecimiento del mayor recurso nacional?
16. ¿Cómo aumentaremos las exportaciones que el Canal dejaría de realizar?
Por el bienestar de Panamá, es responsabilidad nuestra obtener respuestas a estas interrogantes antes del referéndum. A escasas 10 semanas para que el pueblo determine el rumbo de nuestra Patria, debemos empezar a cuestionar a los defensores del "No", ya que hasta ahora sólo he visto y leído sus argumentos débiles para oponerse a la propuesta de la ACP, sin que este grupo presente alternativas para el beneficio de los panameños. Al final, el pueblo panameño tendrá la última palabra; no tendremos excusa por la decisión tomada y en nuestras manos estará el futuro de nuestra nación. Es hora de que el grupo que defiende el "No" nos presente planteamientos productivos y concretos, porque hasta ahora los desconozco...