Los patronatos, una alternativa
Cuando fui viceministro de Salud, tuve el privilegio de presidir el Patronato del Hospital del Niño. De esa manera conocí el funcionamiento de ese hospital, que ha sido un ejemplo que todos aplaudimos. Por esa razón, dicha institución recibe un apoyo económico importante de toda la comunidad. En aquella época, tanto el Dr. José Trinidad Castillero, como ministro, y yo como viceministro, intentamos implementar el patronato como una política de Estado, pero no pudimos hacerlo.
Actualmente, las cosas han cambiado. Las autoridades de salud han comprendido que este es el mejor sistema de administración hospitalaria y los legisladores, de igual manera, lo han comprendido. Hoy, el Hospital Santo Tomás tiene su ley de patronato, el Hospital José Domingo de Obaldía se le actualizó su ley de patronato, y ya existe un anteproyecto de ley para crear el Patronato del Hospital José "Chicho" Fábrega, de Santiago de Veraguas.
Lo ideal es que esto se tome como una política del Ministerio de Salud, y el próximo año, todos los hospitales de dicho ministerio se rijan por un patronato. Pero, ¿en qué consiste este sistema que tanto éxito ha tenido en nuestro país? Lo más importante de esta ley es que tiene la posibilidad de alejar de los vaivenes políticos partidista a los hospitales, cuando se le permite al patronato escoger a su director médico y a todos los funcionarios.
Cuando esto no está en la Ley, el patronato no funciona, como sucedió con el del Hospital José Domingo de Obaldía, que en 1970 la dictadura le eliminó este artículo a la ley existente, se politizó y la comunidad dejó de apoyarlo cosa que, gracias a Dios, no sucedió en el Hospital del Niño. Este para mí es la base del éxito de este sistema, en el cual creo que somos pioneros.
La otra cualidad es la participación de los clubes cívicos como únicos patronos o en las áreas que ellos no tienen presencia suficiente, que tengan representatividad importante en el patronato junto con otras organizaciones en el área. Los clubes cívicos tienen un prestigio muy bien ganado en el país, que le brinda credibilidad a este sistema. Esta son dos condiciones esenciales para que el patronato tenga éxito, pero además debe existir una actitud de servicio y seriedad en todos los estamentos, lo que a su vez provocará apoyo desinteresado de la comunidad.
En el Hospital del Niño existe un grupo de damas voluntarias que aportan muchas horas de trabajo diario desinteresado. Esto se debe, en gran parte, a la actitud de todos sus funcionarios. Este sistema es el ideal, y ya ha sido comprobado por más de 40 años. Cada día será más valioso, ya que la comunidad debe y tiene que involucrarse en su hospital, y sólo con su colaboración se podrá tener instalaciones bien equipadas y con suficientes insumos. Así como el Hospital del Niño recibe grandes aportes extra gubernamentales para su funcionamiento e inversión, los otros hospitales también los necesitan, pero para esto la seriedad del manejo administrativo alejado de la política partidista será la carta de presentación para su credibilidad y pueda recibir el apoyo de todos.
Esta política de patronatos puede aplicarse, con sus modificaciones necesarias, en el sector educativo; es sólo tener la voluntad política de realizarlo. El gobierno tiene una oportunidad increíble de que, sin necesidad de invertir recursos económicos, se ejecute una política en salud y educación, que rendiría frutos inmediatamente. "Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y los decentes tendrán que ". Ghandi.
Actualmente, las cosas han cambiado. Las autoridades de salud han comprendido que este es el mejor sistema de administración hospitalaria y los legisladores, de igual manera, lo han comprendido. Hoy, el Hospital Santo Tomás tiene su ley de patronato, el Hospital José Domingo de Obaldía se le actualizó su ley de patronato, y ya existe un anteproyecto de ley para crear el Patronato del Hospital José "Chicho" Fábrega, de Santiago de Veraguas.
Lo ideal es que esto se tome como una política del Ministerio de Salud, y el próximo año, todos los hospitales de dicho ministerio se rijan por un patronato. Pero, ¿en qué consiste este sistema que tanto éxito ha tenido en nuestro país? Lo más importante de esta ley es que tiene la posibilidad de alejar de los vaivenes políticos partidista a los hospitales, cuando se le permite al patronato escoger a su director médico y a todos los funcionarios.
Cuando esto no está en la Ley, el patronato no funciona, como sucedió con el del Hospital José Domingo de Obaldía, que en 1970 la dictadura le eliminó este artículo a la ley existente, se politizó y la comunidad dejó de apoyarlo cosa que, gracias a Dios, no sucedió en el Hospital del Niño. Este para mí es la base del éxito de este sistema, en el cual creo que somos pioneros.
La otra cualidad es la participación de los clubes cívicos como únicos patronos o en las áreas que ellos no tienen presencia suficiente, que tengan representatividad importante en el patronato junto con otras organizaciones en el área. Los clubes cívicos tienen un prestigio muy bien ganado en el país, que le brinda credibilidad a este sistema. Esta son dos condiciones esenciales para que el patronato tenga éxito, pero además debe existir una actitud de servicio y seriedad en todos los estamentos, lo que a su vez provocará apoyo desinteresado de la comunidad.
En el Hospital del Niño existe un grupo de damas voluntarias que aportan muchas horas de trabajo diario desinteresado. Esto se debe, en gran parte, a la actitud de todos sus funcionarios. Este sistema es el ideal, y ya ha sido comprobado por más de 40 años. Cada día será más valioso, ya que la comunidad debe y tiene que involucrarse en su hospital, y sólo con su colaboración se podrá tener instalaciones bien equipadas y con suficientes insumos. Así como el Hospital del Niño recibe grandes aportes extra gubernamentales para su funcionamiento e inversión, los otros hospitales también los necesitan, pero para esto la seriedad del manejo administrativo alejado de la política partidista será la carta de presentación para su credibilidad y pueda recibir el apoyo de todos.
Esta política de patronatos puede aplicarse, con sus modificaciones necesarias, en el sector educativo; es sólo tener la voluntad política de realizarlo. El gobierno tiene una oportunidad increíble de que, sin necesidad de invertir recursos económicos, se ejecute una política en salud y educación, que rendiría frutos inmediatamente. "Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y los decentes tendrán que ". Ghandi.