"Los peor"
Fernando Contreras, autor tico, escribió una novela cautivante, que me atrajo y cuyo título me engañó, Los Peor. Se trataba de un niño cíclope con ese apellido, oculto y criado con amor en un burdel y llevado a las calles por un orate sabio.
A raíz de la fiesta de ricos en un país de carencias, que son los torneos electorales, dos temas fueron elevados hasta el delirio, corrupción y desempleo. En una sociedad utilitaria y despersonalizada, el primero parece más importante y de más vieja data, porque nace en el paraíso, el segundo es producto de la codicia y la indolencia. El primero prevaleció y convenció, pero como muchos rasgos milenarios propios de la naturaleza humana, no desaparecerá; en cambio el desempleo, con esfuerzo humano concertado, casi puede erradicarse.
Los estragos del desempleo se individualizan y luego se esparcen, produciendo un cáncer devastador en el organismo social. El que lo padece se disminuye emocionalmente, emergen sus debilidades, se angustia, sufre pena y vergüenza. Se estigmatiza su fracaso y sobrevienen enfermedades. Se resquebraja su vida marital y familiar. Sus capacidades y habilidades se atrofian y la inseguridad lo disminuye a estados básicos inesperados. Si es mayor todo el cuadro se agudiza. Del desempleo nace la furia, la envidia, la impotencia, la pobreza, el delito y la muerte.
Se ha dicho que la corrupción produce el desempleo. La guerra es la más devastadora corrupción y aumenta el empleo; la droga, la piratería son corruptos y crean puestos de trabajo. La prostitución, la deforestación, la contaminación y las sustancias y bebidas adictivas son fuentes de empleo. El desempleo es el asunto y el empleo digno puede crearse, es el desempleo que trae la corrupción del alma, el cuerpo y la sociedad. Una persona que trabaja, construye, sueña, se deleita, divierte y puede ser feliz, la corrupción la seguirán practicando, pero muy pocos y cazados por la justicia.
Sus aliados fueron derrotados en las urnas y se han quedado sin expresión política. Por eso, están tratando de reconstruir vínculos con sectores empresariales y medios de comunicación en una especie de cruzada contra la imagen de la principal figura del nuevo gobierno. Buscan minar el camino de la transición. No aceptan el compromiso de la presidenta Moscoso de darle oportunidad al nuevo gobierno. Contrario a esa postura, y reforzando el pronunciamiento de la actual mandataria, grupos políticos de la disuelta alianza oficialista Visión de País han asegurado que, cuando se instale el nuevo gobierno, harán una oposición vigilante, constructiva y responsable, sin afectar la gobernabilidad.
Las distintas fuerzas políticas del país, la mayoría del electorado y aún quienes no lo favorecieron con el voto, deben darle al nuevo gobierno el tiempo necesario que demanda una transición ordenada. El tratar de desgastarlo, sin que haya asumido el poder, es una acción irresponsable porque buscaría reducir las expectativas de cambios que se ha producido entre la población.
Torrijos ha reiterado su mensaje de que sí es posible enfrentar el desempleo, la inseguridad y la corrupción. Primero, debe estructurar cuidadosamente su equipo de gobierno. Luego, demostrar decisión y firmeza para cumplir sus promesas. La luna de miel no comienza antes de la toma de posesión. Ese es el tiempo de gracia al que tiene derecho, por tradición y por voluntad popular, todo gobierno al momento de asumir el poder. Mientras llega esa ocasión, para la que faltan casi cuatro meses, Torrijos todavía es oposición.
A raíz de la fiesta de ricos en un país de carencias, que son los torneos electorales, dos temas fueron elevados hasta el delirio, corrupción y desempleo. En una sociedad utilitaria y despersonalizada, el primero parece más importante y de más vieja data, porque nace en el paraíso, el segundo es producto de la codicia y la indolencia. El primero prevaleció y convenció, pero como muchos rasgos milenarios propios de la naturaleza humana, no desaparecerá; en cambio el desempleo, con esfuerzo humano concertado, casi puede erradicarse.
Los estragos del desempleo se individualizan y luego se esparcen, produciendo un cáncer devastador en el organismo social. El que lo padece se disminuye emocionalmente, emergen sus debilidades, se angustia, sufre pena y vergüenza. Se estigmatiza su fracaso y sobrevienen enfermedades. Se resquebraja su vida marital y familiar. Sus capacidades y habilidades se atrofian y la inseguridad lo disminuye a estados básicos inesperados. Si es mayor todo el cuadro se agudiza. Del desempleo nace la furia, la envidia, la impotencia, la pobreza, el delito y la muerte.
Se ha dicho que la corrupción produce el desempleo. La guerra es la más devastadora corrupción y aumenta el empleo; la droga, la piratería son corruptos y crean puestos de trabajo. La prostitución, la deforestación, la contaminación y las sustancias y bebidas adictivas son fuentes de empleo. El desempleo es el asunto y el empleo digno puede crearse, es el desempleo que trae la corrupción del alma, el cuerpo y la sociedad. Una persona que trabaja, construye, sueña, se deleita, divierte y puede ser feliz, la corrupción la seguirán practicando, pero muy pocos y cazados por la justicia.
Sus aliados fueron derrotados en las urnas y se han quedado sin expresión política. Por eso, están tratando de reconstruir vínculos con sectores empresariales y medios de comunicación en una especie de cruzada contra la imagen de la principal figura del nuevo gobierno. Buscan minar el camino de la transición. No aceptan el compromiso de la presidenta Moscoso de darle oportunidad al nuevo gobierno. Contrario a esa postura, y reforzando el pronunciamiento de la actual mandataria, grupos políticos de la disuelta alianza oficialista Visión de País han asegurado que, cuando se instale el nuevo gobierno, harán una oposición vigilante, constructiva y responsable, sin afectar la gobernabilidad.
Las distintas fuerzas políticas del país, la mayoría del electorado y aún quienes no lo favorecieron con el voto, deben darle al nuevo gobierno el tiempo necesario que demanda una transición ordenada. El tratar de desgastarlo, sin que haya asumido el poder, es una acción irresponsable porque buscaría reducir las expectativas de cambios que se ha producido entre la población.
Torrijos ha reiterado su mensaje de que sí es posible enfrentar el desempleo, la inseguridad y la corrupción. Primero, debe estructurar cuidadosamente su equipo de gobierno. Luego, demostrar decisión y firmeza para cumplir sus promesas. La luna de miel no comienza antes de la toma de posesión. Ese es el tiempo de gracia al que tiene derecho, por tradición y por voluntad popular, todo gobierno al momento de asumir el poder. Mientras llega esa ocasión, para la que faltan casi cuatro meses, Torrijos todavía es oposición.