Los personajes del año
En las sociedades hay individuos que sobresalen dentro del conglomerado de ciudadanos, no porque éstos sean mejores que el resto, sino porque tienen el deseo de tocar las estrellas. Son individuos para los que un imposible es inexistente.
Esos seres extraordinarios sólo tienen en el horizonte lograr sus metas, así sea a costa del sacrificio personal, del trabajo arduo, con disciplina y humildad. Ellos son los hombres y mujeres que imprimen eventos de gloria en las páginas de historia con recuerdos inolvidables fundidos entre sentimientos que nos llenan de orgullo de ser quienes somos, un pequeño país con espíritu inclaudicable.
En el 2008 un significativo grupo de panameños se empeñó en recordarle al mundo que existimos como nación. Ellos son nuestros personajes a quienes debemos rendir un justo y merecido tributo a sus logros, siempre recordando aquella imagen del edil que susurraba a los oídos de los héroes cuando entraban triunfantes antes las multitudes, "la gloria es efímera". Mencionaremos sus logros, ya que sus nombres fueron grabados en letras imborrables.
En el deporte, un medallista olímpico de Oro, campeones mundiales de boxeo, el nadador que cruzó el estrecho de Gibraltar, beisbolistas de grandes ligas, nuestra delegación a las olimpiadas especiales. En la farándula la ganadora del Latin-American Idol, el ganador del Latin Grammy. En los negocios el administrador del Canal. En cultura, los ganadores del Ricardo Miró. Sin olvidar a los héroes de las inundaciones en el interior del país que se levantaran nuevamente. Y a todos aquellos ciudadanos que faltaría espacio para poder mencionarlos a todos.
El futuro del país, ss desarrollo y su progreso están en estricta relación con el compromiso que sus ciudadanos asumen en trabajar en beneficio de todos sus compatriotas. Se debe reconocer a aquellos que van más allá de lo que la sociedad espera. Es tiempo de que permitamos que nuestros luchadores incansables sientan que su tesonero trabajo es reconocido, admirado y alentado por todos.
El éxito de las naciones se apoya en ciudadanos comprometidos en trabajar incansablemente para alcanzar sus metas y que se conviertan en modelos a seguir.