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Los políticos rasos en Panamá


En Panamá existen dos categorías de políticos: aquel de rango y casta social, económica y generacional, es decir el político de apellido de cuello y corbata, y el político raso que su estima lo dice, a pesar de venir de las entrañas de los pueblos que son los que sufren y conocen las necesidades y problemas de la Patria. El político de rango es aquel que por generaciones y su poder económico y social han manejado la política a su antojo, aquellos que aprovechando la situación económica, la ignorancia y la falta de cultura política de los pueblos haciendo todo tipo de promesas a fin de alcanzar el poder público, han llegado a adueñarse del destino político de la Patria, acaparando sus mejores representaciones sociales, económicas, políticas y gubernamentales y la influencia en sus recursos.
Sin embargo, el político raso en Panamá, es aquel que todo lo da y lo ofrece en aras de la Patria que, a pesar de ello, siempre resulta frustrado, engañoso e ignorado en sus derechos, dignidad, sus aspiraciones, aparte del sacrificio económico a lo que lo hacen víctima. Durante los torneos pre y electorales es cuando se observa una demagoga hermandad de los políticos de rangos y tradicionales hacia a los políticos rasos a fin de hacer los cuadros y recuadros para la próxima contienda electoral, siguiendo después lo mismo de siempre. Pasado esos torneos electorales se oyen las frustraciones, las quejas, incumplimientos y las indiferencias de sus seguidores y de los pueblos.
Los políticos rasos de este país, aunque no lo quieran reconocer, su valor y sus méritos son los que sirven de puente y enlaces entre los políticos y los pueblos, dicho de otra manera, son los que aportan los votos para sus triunfos por la identificación y reconocimiento con que cuenta en los diferentes sectores de la nación. Los políticos rasos, lamentablemente, casi siempre resultan frustrados, ignorados y desconocidos política y personalmente después que pasan los torneos electorales, si no que lo pregunten mediante consulta pública, sobretodo, en el interior del país.
Es penosa y cínica esta situación, si llevamos en cuenta que su engaño e indiferencia no afecta sólo a los políticos rasos del país, sino también a la Patria que siempre se creyó de ellos, aparte que vienen nuevos torneos electorales donde los pueblos aún no sufren de amnesia social y política. Se hace necesario que ya los pueblos demuestren su avance en una cultura política tan necesaria para el futuro de la patria castigando con la indiferencia a ese tipo de política en Panamá. Los políticos rasos de este país merecen el respeto y la estima de los que manejan la política de alto nivel, más cuando ellos representan la viva imagen de la Patria en su cultura, tradiciones, dignidad, nacionalismo de todos los sectores marginados de la sociedad y no considerarlos como si fueran las chusmas de la política de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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