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Los políticos y la juventud


Basados en las múltiples caminatas por los distintos sectores motivados por nuestro sincero deseo de servir a nuestra comunidad, hemos tenido la oportunidad de captar en gran medida el sentir de los comunitarios y de manera muy particular el de los jóvenes, a quienes todos los candidatos a puestos de elección apelan en búsqueda del favor del voto; tanto es así, que algunos muy osados hasta se abrogan el derecho a afirmar que ya los tienen de su lado.
Somos de la opinión -desde que trabajamos con los jóvenes como educadora y como coordinadora de grupos juveniles- que la justa valoración de la conducta de nuestros adolescentes nos ha llevado a entender que su desarrollo es un proceso continuo determinado por su entorno y que debe estar sujeto a directivas convenientes; de allí el reto que nos plantea la población joven de nuestro país. ¿Qué ofrecemos como políticos a nuestros jóvenes para modificarles las condiciones ambientales que les haga posible el enfrentamiento a las circunstancias de la vida en forma adecuada?
Estamos conscientes que aún persisten resabios de un orden social cerrado que trata de limitar el espacio de libertad personal, y que tilda como rebeldes a todos aquellos que tratan de ensancharlo en búsqueda de su bienestar personal o del bien común. Así, en la medida en que veamos a la juventud no sólo como miembro de la sociedad donde se agita, sino que reconozcamos en su justa medida sus propios valores, podremos zanjar muchas de las murallas que nos separan de ella. Dispongámonos a ensanchar nuestra capacidad de comprensión, la confianza, la firmeza y la disposición para y con los jóvenes, de manera que podamos enfrentarnos agarrados de sus manos ante el futuro que nos depara el tercer milenio.
Si como políticos queremos ayudar a construir un orden social nuevo, debemos eliminar las parcialidades, los prejuicios y las verdades a medias. Tenemos la obligación de denunciar hechos vitales, tales como las causas de la pobreza, del crimen, de la corrupción política y de la imperfecta administración de la justicia entre otros. De esta manera podremos llevar a los ciudadanos en general a los jóvenes en particular, a desear conocer y amar la verdad para hacer de ella una acción positiva y desinteresada, y de nosotros, individuos con mucho desarrollo social, espiritual y cívico. Cuando hagamos realidad lo planteado, estamos seguros que la juventud conocerá y sentirá la deuda que su generación tiene con sus predecesores, y valorará adecuadamente las comodidades, los derechos, las normas morales y sobre todo, la libertad. En fin, serán hombres libres.
El Plan de Unión por Panamá se compromete a controlar los recursos públicos y ponerlos al servicio de fines sociales, tales como la promoción de actividades en beneficio de los jóvenes; a ser honestos en la administración de los bienes de la juntas comunales sin influencias externas (riquezas, posiciones sociales, influencia política); a canalizar la sana rebeldía de la juventud mediante el reforzamiento de los programas de formación vocacional y técnica y el fortalecimiento y la creación de centros recreativos y deportivos para fomentar la sana competencia entre niños y jóvenes; a reforzar los programas de Educación Sexual en coordinación con los centros educativos y de salud existentes; a prevenir mediante accciones específicas el uso de estupefacientes; a promover la cultura de la paz y el amor mediante la ejecución de iniciativas estimulantes a los grupos juveniles existentes con el aval de las iglesias e instituciones sociales y educativas; a procurar fuentes de trabajo con el apoyo de la empresa privada y gubernamental, etc. En conclusión, nuestro norte será también la búsqueda persistente, razonada y seria de la verdad... pero en conjunto.
Hacemos un llamado al buen criterio de cada uno de los miembros de nuestra sociedad y en particular a los jóvenes, para que a la hora de seleccionar a las mujeres y hombres que dirigirán los destinos de nuestra Patria, escojan a aquéllas y aquéllos en quienes vean reflejadas sus aspiraciones y que estén comprometidos en lograr el bien común y la solidaridad entre todos los panameños.

101 años de Panamá América

 
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