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Los políticos y la política


En otras ocasiones he conversado con ustedes sobre lo que sucede en el país y los perjuicios que puede traer no conformar cambios radicales en los partidos y en la mentalidad de los políticos. Tenemos una responsabilidad como tales y el pueblo que vota y que no está inscrito en ningún partido, espera nuestra reacción, por lo que nos hemos colocado en la palestra del momento.
No es posible continuar las pugnas entre los diferentes órganos del Estado; no pueden continuar las diferencias tontas, pero que traen divergencias abismales entre gobierno y oposición, entre unos y otros políticos. Con los acontecimientos de los últimos días, sólo hizo la Sra. Presidenta mencionar el nombre de Spadafora para candidato a Magistrado de la Corte, el PRD se opuso con razones pueriles y vino la línea dura del CEN del partido dando instrucciones a sus legisladores de no votar por el candidato, sin siquiera haberlo nominado oficialmente.
Luego que el PP lanzó una resolución dejando en libertad a sus dos legisladores para que voten de acuerdo a su conciencia; después que hubo comentarios en el sentido de que Rubén Arosemena daría su voto a Wiston, ahora sale una noticia de que el PP respetará el pacto META. No puedo creer lo que leo o escucho, después de haber estado tan cerca, en otros tiempos, de la democracia cristiana.
Decidieron rechazar el Presupuesto, dicen que porque les quitaron las partidas circuitales. El Ejecutivo no se perjudica porque todos los panameños sabemos dónde está la responsabilidad de sus consecuencias. Pero sí se perjudica el país con esta actitud infantil.
Como política les digo a las partes, gobierno y oposición, que atiendan los problemas con beneficio para las mayorías. Dicen que el Ejecutivo eliminó las partidas en respuesta la negativa del Magistrado de la Corte. Dicen que rechazaron el presupuesto en represalias por quitar las partidas. Quiero creer que son malos entendidos de los medios de comunicación y que la seriedad de la Asamblea es mayor de lo que imaginamos. No puedo creer que sea cierta tanta equivocación y, por esto, un día despertaremos y se cumplirán los deseos de progresar y solucionar los problemas.
El Poder Legislativo está para legislar. Con las partidas, la Asamblea pierde su verdadero objetivo. Si bien es cierto que la oposición es para oponerse al gobierno, debe hacerlo con altura, con razones de peso para ello, pero no para demostrar su hegemonía en el engranaje de Estado, por superioridad numérica. Amenazan con no aprobar lo que el Ejecutivo envía por el sólo hecho de oponerse.
El jueguecito del Legislativo no le traerá futuras consecuencias positivas; más bien los perjudicará porque al pueblo no le interesa quién gane en el forcejeo; al pueblo le interesa que le den de comer, salud, educación y vivienda. Recuerden que nuestro pueblo es avispado y que recordará, más tarde, quienes impidieron la gobernabilidad con las posibilidades de crear empleos. Los políticos creemos, a veces, que tenemos al diablo agarrado por el rabo. No es cierto y, cuando menos lo pensemos, se nos escapará de las manos la situación social y las bases sobrepasarán a los dirigentes, que es lo peor que puede suceder; o que aparezca un charlatán prometiendo lo que no supimos dar nosotros y salga electo.
Sólo recuerdo, como ciudadana y política, que aquellos que tienen liderazgo tienen que reconvertir su manera de pensar y de actuar. La política caudillera de antes no es la misma de ahora y el pueblo que debemos dirigir y liderar no es igual al de antes. Ahora preguntan, analizan, polemizan y debaten. Conocen a fondo qué hace cada cuál y los cuestionan sin asco. Ojo con lo que podamos producir con nuestra ceguera, porque una explosión social sería lo último deseable. Seamos conscientes de la verdad de las cosas y propongamos ese cambio, esa reingeniería que tanto necesitamos.

101 años de Panamá América

 
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