Los políticos y sus defectos
Me asombro de los argumentos manipuladores y de los sofismas de las campañas políticas de siempre. ¿Quién dijo que los grandes hombres/mujeres de la historia política fueron perfectos? Me he convencido de que a los humanos hay que clasificarlos en dos grandes grupos: los que se hacen daño a sí mismos con las malas decisiones que toman en su vida, y aquellos que con gran malicia, y egoísmo, hacen daño a terceros e, inclusive, a las grandes mayorías; hay que elegir estadistas y no políticos. El estadista vela por el bien del Estado y de futuras generaciones, con prudencia visionaria, velando por la justicia. Sin justicia no puede haber paz.
Winston Churchill le promete a su pueblo, sangre, sudor y lágrimas en el momento más crítico de su historia en plena Guerra Mundial; no prometió engañosamente solucionar sus problemas, sino luchar junto a ellos. Su genio negociador y determinación lograron la materialización del Día D, la invasión de Normandía. Sin embargo, era alcohólico.
Abraham Lincoln, homenajeado con el más hermoso monumento dedicado a presidente norteamericano alguno, por salvar la unión de su país -la principal fuerza del mismo- y erradicar la esclavitud, era depresivo.
Isabel I, Reina de Inglaterra, fue escogida como la personalidad del milenio por Time Magazine en el año 2000, por transformar a una nación casi medieval en una potencia mundial durante el lapso de su vida. Una mujer llena de traumas, de temores y suspicacias producto de su niñez, quien jamás logró superar su miedo a la dominación masculina. Utilizó su gran inteligencia y determinación para el bien de su pueblo.
De Teodoro Roosevelt, su biógrafo, el historiador Henry Pringle, considerado una autoridad en todo lo que le concierne, aseveró que el negar la participación de Estados Unidos en la Independencia de Panamá, erosionaba al máximo su teoría de que Roosevelt no era conscientemente un mentiroso.
Si analizamos la contraparte, en el juicio de Nuremberg, las evaluaciones psicológicas realizadas a grandes nazis como Adolph Eichmann, autor intelectual del exterminio masivo de judíos, lo definieron como una persona completamente normal, sin ningún tipo de afección emocional o mental. Al igual que Hitler, no tenía vicios de ninguna clase. Simplemente eran hombres egoístas, crueles y soberbios.
¿Por qué llegaron a ser grandes estos estadistas, a pesar de sus limitaciones personales? Pudieron elevarse sobre su egoísmo y limitaciones y resistieron la tentación de abusar del poder confiado a ellos democráticamente para luchar por el beneficio de las grandes mayorías en su país. Es por este tipo de candidato que tenemos que votar. Independientemente de las limitaciones personales que les podamos encontrar.
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