Los presidentes del centenario
En alguna parte leí que los verdaderos como los falsos predicadores y hacedores de falsas doctrinas y reformas no acarrearán más que la desunión, la turbación y hasta la perdición de los individuos y, que llevarán a muchos a su ruina espiritual. El Antiguo Testamento también hace referencia a los malos pastores que causaron estragos en el pueblo de Dios (Jeremías 23, 9-40). En aquellos tiempos se les llamaban falsos hermanos, falsos apóstoles y falsos doctores. En nuestros días también se han proliferado los falsos maestros del error, causa de desconcierto y de desolación para muchos.
Traigo este par de profecías en referencia a una foto aparecida en los medios de comunicación escritos en que se les tributa un homenaje a los presidentes por los cien años de vida republicana. Con asombro observo a algunos de ellos haciendo gala de honestidad. Me llamó la atención que estuviesen los que por voto popular fueron formalmente elegidos y a los que se les regaló tan alta distinción. A estos últimos la Constitución Política de la República de Panamá les recuerda en su Artículo 172 que el Presidente de la República será elegido por sufragio popular directo y por mayoría de votos para un período de cinco años. Con el Presidente de la República serán elegidos y de la misma manera y por igual período un Primer Vicepresidente y un Segundo Vicepresidente, quienes reemplazarán al Presidente en sus faltas, conforme a lo prescrito en los artículos 182, 183 y 184 de esta Constitución.
Reconozco que durante nuestra gestión como República ha habido buenos y malos presidentes. Pero aquel que pretendió e hizo desalojar de su conciencia las costumbres y leyes engendró gravísimos daños a nuestra sociedad. El fenómeno de la profanidad pretendió suplantar la moral basada en principios trascendentes, por ideales y normas de conducta meramente humanos que acabaron siendo infrahumanos. El hombre y la sociedad se deshumanizan cuando no siguen las leyes para la conservación de la naturaleza humana y, para que las personas encuentren su propia dignidad y alcancen el fin para el que fueron creadas estas leyes.
El fin para el que fueron creadas las leyes es el valor que nos hace vivir plenamente nuestro compromiso como ciudadanos y fomentar el respecto que le debemos a nuestra nación. Pero rara vez o nunca, pensamos en nuestro actuar como ciudadanos en lo que significa haber nacido en un país y la responsabilidad que se desprende de este hecho. A los "presidentes" a quienes se les regaló el solio presidencial les pregunto: ¿Cómo se sintieron al recibir este homenaje en el marco de la celebración del Centenario junto a los presidentes escogidos por el voto popular? ¿Se merecen ostentar tan alta distinción? ¿Qué hicieron por la patria durante su gestión en un gobierno militar y servil?
Patriotismo es el valor que procura cultivar el respeto y amor que le debemos a la patria, mediante nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común. Tal vez, para ellos el ser patriota consiste en el orgullo de haber pertenecido a 21 años de dictadura y aún por haber aceptado ser mandatario de una nación herida por las circunstancias de aquel entonces. Cabe cuestionarles si el verdadero patriotismo se vive o es un sentimiento ocasional y por tanto pasajero.
Cuando los valores están bien cimentados, nace la preocupación por ayudar no sólo a nivel comunitario, sino el extender esa preocupación a todos los ciudadanos de una nación. Es por ello que tengo que reconocer que los presidentes de los 21 años de gobierno militar, en algunos hubo la buena intención de proporcionar las condiciones indispensables para lograr nuestro desarrollo intelectual, social, moral y económico. Sin embargo, me pongo a reflexionar sobre este aspecto y caigo en la tristeza de que sólo se quedaron en las intenciones, dado al enriquecimiento de ellos y de sus "amigos" del momento. Entonces habré de reconocer que eran seres con sentimiento de exclusividad y superioridad, más que cultivar e implantar el respeto a las leyes que promulga la Constitución garante de la seguridad y estabilidad de vid a que las personas necesitan para crecer como buenos ciudadanos. Por tanto, de poco sirvió tener la intención hacia una actitud recta cuando se transigió con la trampa, el abuso, la pereza y sobre todo la irreverencia hacia nuestra Carta Magna.
El verdadero patriota puede quejarse de su nación o de aquellos presidentes que de una u otra manera también eran intransigentes observando sus errores y deficiencias, pero al mismo tiempo se debió buscar y proponer los medios para poder solucionar los problemas que teníamos antes de octubre de 1969, pues no era correcto contemplar a un país que se hundía cada día más sin que se hiciera algo al respecto.
Del mismo modo, la única forma de adquirir esa conciencia de unidad y pertenencia es ser justos con nuestros preceptos: acudir a las urnas cuando sean las elecciones para cargos públicos; colaborar con el desarrollo social; promover las actividades culturales para dar a conocer los valores, costumbres y tradiciones nacionales; no menospreciar todo aquello que nuestra nación nos facilita: escuela, comunidad, servicios, costumbres, leyes...y si no se es respetuoso de este escenario, jamás se despertará en nosotros el amor a la patria. Y por último, conocer la historia, pues ella nos descubre el esfuerzo por construir una verdadera nación, el verdadero sentido de las tradiciones y los hechos que han conformado la situación actual. De esta forma estamos en condiciones de descubrir la raíz de los males, comprenderlos y tomar decisiones para corregirlos y prevenir en la medida posible su repetición. Debemos de vivirlo y mostrarle al mundo entero que somos gente con ilusiones para vivir en paz construyendo el país que nos pertenece.
(gemiliani@cwpanama.net)
Traigo este par de profecías en referencia a una foto aparecida en los medios de comunicación escritos en que se les tributa un homenaje a los presidentes por los cien años de vida republicana. Con asombro observo a algunos de ellos haciendo gala de honestidad. Me llamó la atención que estuviesen los que por voto popular fueron formalmente elegidos y a los que se les regaló tan alta distinción. A estos últimos la Constitución Política de la República de Panamá les recuerda en su Artículo 172 que el Presidente de la República será elegido por sufragio popular directo y por mayoría de votos para un período de cinco años. Con el Presidente de la República serán elegidos y de la misma manera y por igual período un Primer Vicepresidente y un Segundo Vicepresidente, quienes reemplazarán al Presidente en sus faltas, conforme a lo prescrito en los artículos 182, 183 y 184 de esta Constitución.
Reconozco que durante nuestra gestión como República ha habido buenos y malos presidentes. Pero aquel que pretendió e hizo desalojar de su conciencia las costumbres y leyes engendró gravísimos daños a nuestra sociedad. El fenómeno de la profanidad pretendió suplantar la moral basada en principios trascendentes, por ideales y normas de conducta meramente humanos que acabaron siendo infrahumanos. El hombre y la sociedad se deshumanizan cuando no siguen las leyes para la conservación de la naturaleza humana y, para que las personas encuentren su propia dignidad y alcancen el fin para el que fueron creadas estas leyes.
El fin para el que fueron creadas las leyes es el valor que nos hace vivir plenamente nuestro compromiso como ciudadanos y fomentar el respecto que le debemos a nuestra nación. Pero rara vez o nunca, pensamos en nuestro actuar como ciudadanos en lo que significa haber nacido en un país y la responsabilidad que se desprende de este hecho. A los "presidentes" a quienes se les regaló el solio presidencial les pregunto: ¿Cómo se sintieron al recibir este homenaje en el marco de la celebración del Centenario junto a los presidentes escogidos por el voto popular? ¿Se merecen ostentar tan alta distinción? ¿Qué hicieron por la patria durante su gestión en un gobierno militar y servil?
Patriotismo es el valor que procura cultivar el respeto y amor que le debemos a la patria, mediante nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común. Tal vez, para ellos el ser patriota consiste en el orgullo de haber pertenecido a 21 años de dictadura y aún por haber aceptado ser mandatario de una nación herida por las circunstancias de aquel entonces. Cabe cuestionarles si el verdadero patriotismo se vive o es un sentimiento ocasional y por tanto pasajero.
Cuando los valores están bien cimentados, nace la preocupación por ayudar no sólo a nivel comunitario, sino el extender esa preocupación a todos los ciudadanos de una nación. Es por ello que tengo que reconocer que los presidentes de los 21 años de gobierno militar, en algunos hubo la buena intención de proporcionar las condiciones indispensables para lograr nuestro desarrollo intelectual, social, moral y económico. Sin embargo, me pongo a reflexionar sobre este aspecto y caigo en la tristeza de que sólo se quedaron en las intenciones, dado al enriquecimiento de ellos y de sus "amigos" del momento. Entonces habré de reconocer que eran seres con sentimiento de exclusividad y superioridad, más que cultivar e implantar el respeto a las leyes que promulga la Constitución garante de la seguridad y estabilidad de vid a que las personas necesitan para crecer como buenos ciudadanos. Por tanto, de poco sirvió tener la intención hacia una actitud recta cuando se transigió con la trampa, el abuso, la pereza y sobre todo la irreverencia hacia nuestra Carta Magna.
El verdadero patriota puede quejarse de su nación o de aquellos presidentes que de una u otra manera también eran intransigentes observando sus errores y deficiencias, pero al mismo tiempo se debió buscar y proponer los medios para poder solucionar los problemas que teníamos antes de octubre de 1969, pues no era correcto contemplar a un país que se hundía cada día más sin que se hiciera algo al respecto.
Del mismo modo, la única forma de adquirir esa conciencia de unidad y pertenencia es ser justos con nuestros preceptos: acudir a las urnas cuando sean las elecciones para cargos públicos; colaborar con el desarrollo social; promover las actividades culturales para dar a conocer los valores, costumbres y tradiciones nacionales; no menospreciar todo aquello que nuestra nación nos facilita: escuela, comunidad, servicios, costumbres, leyes...y si no se es respetuoso de este escenario, jamás se despertará en nosotros el amor a la patria. Y por último, conocer la historia, pues ella nos descubre el esfuerzo por construir una verdadera nación, el verdadero sentido de las tradiciones y los hechos que han conformado la situación actual. De esta forma estamos en condiciones de descubrir la raíz de los males, comprenderlos y tomar decisiones para corregirlos y prevenir en la medida posible su repetición. Debemos de vivirlo y mostrarle al mundo entero que somos gente con ilusiones para vivir en paz construyendo el país que nos pertenece.
(gemiliani@cwpanama.net)