Los puertos: gran crecimiento económico
En parte por la existencia de lo que han llamado el "enclave canalero", la República de Panamá no sólo ha vivido como también se ha dicho de "espaldas al Canal", sino que había dejado relegada la actividad marítima y, con ella, la portuaria.
Lo cierto es que desde el punto de vista geográfico y desde que crearon los españoles en el istmo el sistema de ferias y galeones a mediados del siglo XVI, Panamá, ha sido centro de atracción de mercaderes que han pasado de océano a océano sus productos.
Esta situación la vivimos hasta el ferrocarril transístmico. Sin embargo, con el advenimiento del Canal que partió en dos a nuestro territorio, creando más "costas", ya que se agregaron las del cauce de la vía, la vida marítima como tal, aunque parezca contradictoria, se esfumó.
Esto fue así, porque los puertos de Balboa y Cristóbal, que han existido durante la vida republicana, fueron subordinados, no al incremento económico de la ruta transístmica, sino a la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.
De esta manera no se desarrollaron ni se buscaron opciones comerciales a la ruta. Simplemente la vía acuática no necesitaba puertos, fuera de los vinculados al mercado local, la mayoría de los barcos pasaban pero no anclaban.
Hoy, sin analizar si las negociaciones o contratos con las empresas multinacionales administradoras de los puertos son favorables o no al país, lo cierto es que los datos demuestran la correcta posición de una gran cantidad de panameños que cada vez más pensamos que es mejor negocio para el país utilizar esos recursos alrededor de la vía con fines comerciales, industriales o turísticos, en vez de bases militares como ha sido por más de 90 años.
En el informe del Contralor de 1999 se dice sobre el sector de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones lo siguiente: "Este sector mostró un incremento global de 6.6 por ciento, explicado por el desfavorable desempeño de la actividad portuaria que creció en 27.4 por ciento, influida por el fuerte desarrollo presentado por los puertos de Manzanillo y Evergreen..." (Página 3).
Si tenemos en cuenta que según el mismo informe del Contralor, "la economía panameña registró para el año 1998 un crecimiento de 3.9 por ciento..." (Página 1), debemos concluir que la actividad portuaria empieza a ser un gran aporte a la economía nacional.
Lo cierto es que desde el punto de vista geográfico y desde que crearon los españoles en el istmo el sistema de ferias y galeones a mediados del siglo XVI, Panamá, ha sido centro de atracción de mercaderes que han pasado de océano a océano sus productos.
Esta situación la vivimos hasta el ferrocarril transístmico. Sin embargo, con el advenimiento del Canal que partió en dos a nuestro territorio, creando más "costas", ya que se agregaron las del cauce de la vía, la vida marítima como tal, aunque parezca contradictoria, se esfumó.
Esto fue así, porque los puertos de Balboa y Cristóbal, que han existido durante la vida republicana, fueron subordinados, no al incremento económico de la ruta transístmica, sino a la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.
De esta manera no se desarrollaron ni se buscaron opciones comerciales a la ruta. Simplemente la vía acuática no necesitaba puertos, fuera de los vinculados al mercado local, la mayoría de los barcos pasaban pero no anclaban.
Hoy, sin analizar si las negociaciones o contratos con las empresas multinacionales administradoras de los puertos son favorables o no al país, lo cierto es que los datos demuestran la correcta posición de una gran cantidad de panameños que cada vez más pensamos que es mejor negocio para el país utilizar esos recursos alrededor de la vía con fines comerciales, industriales o turísticos, en vez de bases militares como ha sido por más de 90 años.
En el informe del Contralor de 1999 se dice sobre el sector de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones lo siguiente: "Este sector mostró un incremento global de 6.6 por ciento, explicado por el desfavorable desempeño de la actividad portuaria que creció en 27.4 por ciento, influida por el fuerte desarrollo presentado por los puertos de Manzanillo y Evergreen..." (Página 3).
Si tenemos en cuenta que según el mismo informe del Contralor, "la economía panameña registró para el año 1998 un crecimiento de 3.9 por ciento..." (Página 1), debemos concluir que la actividad portuaria empieza a ser un gran aporte a la economía nacional.