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Los que se hacen los locos


El incidente de carnavales en donde un transeúnte "hecho el loco" le lanzó una lata llena a la cara de la candidata presidencial oficialista, es un tema que debe de preocuparnos a todos. Y no lo decimos porque el resultado haya sido fatal, ya que fue una herida pequeña en el labio superior de la ingeniera Balbina Herrera y recibió la condena moral de todos, incluyendo su adversario el Sr. Ricardo Martinelli. Nuestra preocupación se funda en que ese tipo de incidentes totalmente antipanameños, son para nosotros tan extraños y repugnantes como para otros puede ser un atentado a un jefe de Estado. ¿Y qué es lo que tienen en común? Que en uno y otro caso hay como antecedentes los discursos de odio que logran, primero, el asesinato moral de la víctima; y luego se produce el intento de asesinato físico. No siempre el homicida es parte del grupo que, a través de campañas de odio disfrazadas de "Libertad de Expresión", busca la destrucción moral de la persona o grupo.

Hay que recordar que antes de los magnicidios de Anwar El Sadat e Isaac Rabin, y del asesinato de Martin Luther King, hubo campañas de odio de parte de sus adversarios en donde se les convirtió en presa "legítima" de las locuras de los extremistas y luego surgió alguien que haló el gatillo.

En un proceso electoral en donde se dice de todo hay que tener mucho cuidado con las acusaciones, sobre todo cuando se hacen acusaciones recíprocas de responsabilidad en muertes ocurridas por responsabilidad del sistema de salud pública. Creemos que este incidente, que pudiera pasar como tan superficial como la herida causada, debe llamarnos a la reflexión sobre el tono de la campaña electoral y cómo el llevarla por los caminos que recomiendan los asesores extranjeros nos puede conducir a situaciones que se salen de las manos de los estrategas quienes, a final de cuentas, presentan su cuenta, cobran y se hacen los locos.

101 años de Panamá América

 
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