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Los seminarios a docentes


Con la conclusión del cuarto seminario (del 16 al 20 del presente) para educadores de Educación Inicial, 1o., 2o., 3o. y 7o. de Educación Básica, termina también un período de inexactitudes, falta de seriedad e improvisaciones que el Ministerio de Educación decidió llamar, "Programa de Capacitación Verano 98" y cuyo aparente fin era brindar respuesta a los docentes de los diferentes niveles del sistema educativo, al igual que a los supervisores y directivos del ramo, de acuerdo al diagnóstico de las necesidades detectadas en las diversas Direcciones Curriculares y Regionales de Educación y en la que el ME, tiene el compromiso formal de diseñar la política de capacitación, actualización y perfeccionamiento de los educadores.
En tal sentido, conceptuamos que ningún docente en este país se opondría al reforzamiento y capacitación encaminado a actualizar y profundizar los conocimientos y estrategias metodológicas en los procesos de transformación o bien modernización educativa, con miras a desarrollar sus habilidades para el reforzamiento del proceso enseñar-aprender de cara a los retos del nuevo milenio.
Sin embargo, también es cierto que para que ello se lleve a efecto, es necesario que tales seminarios se programen y ejecuten de acuerdo a los verdaderos requerimientos de los educadores y del sistema en general, soslayándose cualquier matiz político o de otra naturaleza que a ellos se les quiera dar.
Ello quedó demostrado por la forma como en esta ocasión fueron efectuados, pues ante la comunidad nacional se promocionaron como la gran panacea, haciéndose un exagerado aspaviento de ellos, queriéndose dejar entrever que el primer y gran paso hacia una modernización educativa, era el establecimiento de un programa de seminarios, cuando en verdad hay otros factores prioritarios con que iniciar y que el gobierno no ha cumplido, como son entre otros: la construcción de centros escolares y otras infraestructuras colaterales (talleres, bibliotecas especializadas, aulas de informática, etc), un adecuado equipamiento (mobiliario, tableros, retroproyectores, proyectores de diapositivas, mapas, murales, papelógrafos) y sobre todo una real equidad en la distribución de material didáctico a nivel nacional.
En definitiva, se trata de que, o bien el gobierno actual posee una exagerada miopía en materia organizativa y planificación de carácter educativo, o sea que estarían perdiendo de vista el bosque por estar mirando los árboles; o bien, en su precipitada y desbocada carrera de proyección política, quiere demostrar que el plan decenal de modernización se ha iniciado y que por tanto requiere para su feliz realización y fiel cumplimiento, de una estancia en el poder de por lo menos cinco años más.
Como quiera que sea, los seminarios no cumplieron realmente las expectativas, la mediocre alimentación afectó el sistema gástrico de muchos seminaristas, el transporte tuvo que ser sufragado por los propios docentes, los locales habilitados para los cursos no guardaban todas las condiciones óptimas para esos tipos de eventos (hacinamiento), y finalmente, los facilitadores no contaron con la debida idoneidad (salvo algunos, como cabe señalar en Coclé, el convocado a última hora Prof. Juan Valdés del CRUC, que realizó una gran labor) y otros sin la adecuada preparación, producto todo de la improvisación ya antes señalada.

101 años de Panamá América

 
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