default

Los Sindicatos


Querido Director,

Sin duda Usted sabe que la palabra y concepto sindicato está desde hace dos siglos férreamente asociada a la actividad económica del mundo civilizado. Aunque ya desde la Edad Media en los países del sur de Europa existían los gremios (que asociaban a los de una misma profesión) e incluso en algunas revuelta populares se percibieron indicios de la existencia de alguna agrupación de obreros del campo, no es hasta mediados del S. XIX, coincidiendo con la industrialización de Inglaterra y centro Europa cuando nacen y se desarrollan con gran rapidez los movimientos sindicales que darán lugar a los sindicatos de clase. Evidentemente se refieren sólo a una clase: la trabajadora, que soportaba jornadas laborales de hasta 16 horas, con máximo de un día de descanso a la semana, el inicio de la edad de trabajo, en torno a los 12 años y, por fin, una nula perspectiva de poder abandonar esa situación y escalar e integrarse en clases sociales superiores. En esa época nacen los que serían los sindicatos más famosos del mundo con una influencia decisiva en Inglaterra hasta mediados de los años ochenta del S. XX; me refiero a las Trade Unions, que organizadas por sectores productivos (minería, metalurgia, comercio, transportes, etc.) llegaron a encuadrar en sus filas a más del 70% de los trabajadores británicos que gracias a su gestión –no exenta de violencia y sangre- consiguieron que dejasen de ser proletarios hambrientos y sin derechos, para convertirse al cabo, eso sí de muchos años, en clase media-baja, con jornada laboral de 8 horas diarias, dos días de descanso semanal, edad laboral mínima 18 años, y lo que es mucho más importante, la apertura de expectativas, mediante el estudio de superación social. En este esquema juega un papel primordial el partido laborista británico, que ha permitido que muchos trabajadores de origen ocupasen cargos intermedios en la administración y en los últimos gobiernos de Tony Blair, algunos ministerios.

Comprenderá que el movimiento sindical y por ende, los sindicatos resultantes, son distintos en cada país europeo y después de la independencia, en cada país americano. El caso de Estados Unidos, desde aproximadamente 1870 resulta especial, porque esos movimientos además de muy violentos (véase las organizaciones de estibadores portuarios) entroncaron rápidamente con los grupos de presión y mafia importados de Italia e Irlanda, que propiciaron el beneficio y ayuda a sus grupos nacionales y étnicos por encima del bien del conjunto de los trabajadores. El caso argentino, donde los sindicatos mayoritarios integran directamente el peronismo tiene un parecido bastante al norteamericano.

He de confesarle que no estoy al día de la actividad y potencia de los sindicatos panameños. Me dicen que los del transporte, enseñanza y construcción son los más fuertes y que, de alguna manera, hay que contar con ellos para establecer algunas políticas económicas. Espero y deseo que sus dirigentes no tengan envidia de los españoles y se comporten de forma constructiva y patriótica, pues cuando no es así, lo único que se consigue es crear más paro y en consecuencia, más miseria y todas las desgracias personales y familiares que ello lleva aparejado.

(Continúa mañana).

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América