Los sindicatos, sus dirigentes y los cambios
La existencia de los sindicatos en el mundo no viene de ayer; es antigua y ha demostrado ser parte de la democracia y de las necesidades de los pueblos avanzados. Esto lo he dicho en varias ocasiones. Pero, si nos remontamos a los años 70 tempranos, recordaremos lo que el régimen militar hizo con los sindicatos para atraer su apoyo. No entraré en detalles desagradables, pero que no debemos olvidar teniendo en cuenta el daño que hicieron a la democracia y a la economía del país.
Los sindicatos han tenido sus altas y bajas a través de los años y sus dirigentes han sido los responsables de esto. Los de aquel entonces se plegaron a los militares y algunos de ellos se enriquecieron y se llenaron de canonjías. Hace unos días escuchaba en la radio la queja de un conductor de taxi por el monopolio de los cupos de parte de sus dirigentes sindicales.
Soy partidaria de su vigencia y su beligerancia, sin abusar de la misma. Los dirigentes tienen que ubicarse en el momento democrático que vivimos y que la Presidenta es la Jefa del gobierno. Por lo tanto, no se la debe presionar a que ejecute actos a conveniencias de los trabajadores solamente, porque se inclinaría la balanza a un sólo lado. Es peligroso que insistan en nombrar a su candidato en el Seguro Social sin que éste se vea maniatado por obligaciones adquiridas. Soliciten lo que desean sin colocar a la presidenta en situaciones difíciles, trabajen inteligentemente y lograrán más.
Por otro lado, los empresarios deben respetar a los sindicatos, si ellos se hacen respetar. Debe existir armonía entre empresarios y trabajadores para desestancar la economía y llevarla adelante. Se tuvo un Código Laboral que protegía por completo a los trabajadores. Ahora se ha ido equilibrando para ambas partes, y los sindicatos no deben perder sus conquistas. ¿Qué quieren las instituciones con quienes estamos endeudados? En Estados Unidos cada vez más se busca el mejoramiento de sus trabajadores. ¿Por qué quieren que aquí vuelvan a ser esclavos? Ellos deben respetar las conquistas que hay en Panamá como país que ha avanzado. ¿Es que los nuestros son de segunda clase y los de allá sí deben gozar de privilegios? Apoyemos a los trabajadores en sus aspiraciones y evitemos los cambios que quieran hacer.
Para esto, los trabajadores deben ganarse la simpatía de la comunidad; deben actuar con mesura, sin imposiciones, demostrando sus intenciones de guardar su espacio correctamente.
No sé si en otros países sucede lo que aquí; reconozco mi ignorancia, peor me parece que aquí los dirigentes sindicales se perpetúan en el poder y esto hace peligrosa su existencia. Desde hace muchos años se escuchan los mismos nombres y la gente piensa en los privilegios con que cuentan. ¿Es que no forman figuras nuevas que releven a las existentes o nadie desea hacerse cargo de la dirigencia? En la rotación está la democracia aunque sea dentro de los sindicatos. En la rotación está su fortaleza y deben comprenderlo así; con el cambio de figuras lograrán la confianza de la comunidad y su apoyo; tendrán más credibilidad y evitarán los excesos de poder. Se comprenderá mejor las posiciones que defienden y modernizarán el desenvolvimiento de las organizaciones; tal vez más mujeres puedan dirigir sindicatos y se apliquen nuevas reglas para su manejo. Las reingenierías se hacen necesarias y nuevas reglas para su manejo. La reingeniería se hace necesaria y ésta es una sugerencia.
Que los dirigentes comprendan cuál es su papel y lo pongan en práctica para su beneficio y el del país.
Los sindicatos han tenido sus altas y bajas a través de los años y sus dirigentes han sido los responsables de esto. Los de aquel entonces se plegaron a los militares y algunos de ellos se enriquecieron y se llenaron de canonjías. Hace unos días escuchaba en la radio la queja de un conductor de taxi por el monopolio de los cupos de parte de sus dirigentes sindicales.
Soy partidaria de su vigencia y su beligerancia, sin abusar de la misma. Los dirigentes tienen que ubicarse en el momento democrático que vivimos y que la Presidenta es la Jefa del gobierno. Por lo tanto, no se la debe presionar a que ejecute actos a conveniencias de los trabajadores solamente, porque se inclinaría la balanza a un sólo lado. Es peligroso que insistan en nombrar a su candidato en el Seguro Social sin que éste se vea maniatado por obligaciones adquiridas. Soliciten lo que desean sin colocar a la presidenta en situaciones difíciles, trabajen inteligentemente y lograrán más.
Por otro lado, los empresarios deben respetar a los sindicatos, si ellos se hacen respetar. Debe existir armonía entre empresarios y trabajadores para desestancar la economía y llevarla adelante. Se tuvo un Código Laboral que protegía por completo a los trabajadores. Ahora se ha ido equilibrando para ambas partes, y los sindicatos no deben perder sus conquistas. ¿Qué quieren las instituciones con quienes estamos endeudados? En Estados Unidos cada vez más se busca el mejoramiento de sus trabajadores. ¿Por qué quieren que aquí vuelvan a ser esclavos? Ellos deben respetar las conquistas que hay en Panamá como país que ha avanzado. ¿Es que los nuestros son de segunda clase y los de allá sí deben gozar de privilegios? Apoyemos a los trabajadores en sus aspiraciones y evitemos los cambios que quieran hacer.
Para esto, los trabajadores deben ganarse la simpatía de la comunidad; deben actuar con mesura, sin imposiciones, demostrando sus intenciones de guardar su espacio correctamente.
No sé si en otros países sucede lo que aquí; reconozco mi ignorancia, peor me parece que aquí los dirigentes sindicales se perpetúan en el poder y esto hace peligrosa su existencia. Desde hace muchos años se escuchan los mismos nombres y la gente piensa en los privilegios con que cuentan. ¿Es que no forman figuras nuevas que releven a las existentes o nadie desea hacerse cargo de la dirigencia? En la rotación está la democracia aunque sea dentro de los sindicatos. En la rotación está su fortaleza y deben comprenderlo así; con el cambio de figuras lograrán la confianza de la comunidad y su apoyo; tendrán más credibilidad y evitarán los excesos de poder. Se comprenderá mejor las posiciones que defienden y modernizarán el desenvolvimiento de las organizaciones; tal vez más mujeres puedan dirigir sindicatos y se apliquen nuevas reglas para su manejo. Las reingenierías se hacen necesarias y nuevas reglas para su manejo. La reingeniería se hace necesaria y ésta es una sugerencia.
Que los dirigentes comprendan cuál es su papel y lo pongan en práctica para su beneficio y el del país.