Los soplones en peligro de extinción
El informante es para un investigador, lo que el agua para el alfarero. Podemos tener la mejor arcilla, pero sin ese líquido noble nunca habrá vasija.
Veamos entonces el papel de estos personajes en la lucha antidrogas. Con las renuncias, traslados y asesinatos de personal de investigación, los informantes pasaron en herencia a nuevos designados. Son decenas de "sapos", entre los que se cuentan narcotraficantes arrepentidos, abogados, testaferros, distribuidores, policías, algunos empleados de la banca y hasta esposas de la mafia. Gracias a estos "chivatos", culminaron con éxito algunas de las más grandes operaciones de los últimos años, con saldo enjundioso de arrestos, decomisos de drogas, propiedades y dinero sucio.
Estos soplones ayudaron a tener una idea de cuánta plata, bienes y obsequios provenientes del negocio de la cocaína recibieron importantes figuras públicas nacionales. Se tiene incluso el esquema de muchos negocios-fachada que los narcos construyeron con el apoyo y asocio de políticos y empresarios.
Ahora bien, la administración de estos delatores requiere instinto y, más que nada, una confianza sin fracturas que sólo el tiempo consolida. No es de buenas a primeras que un tipo, sumido en los oscuros vericuetos del narcotráfico, va a confiarle información (y por ende su vida) a un desconocido.
Hasta la fecha, el manejo del informante se hizo bajo estricto sigilo. Muy pocos, a excepción de uno que otro enlace y el propio fiscal, conocían la identidad e índole de su confidencia. Hoy más que nunca, cuando grandes poderosos criollos que están en la mira de la DEA harán lo que sea para mantenerse en las sombras, cometer el más mínimo error en el manejo de este tema provocará fracasos en la lucha antidrogas y, lo que sería una tragedia, exterminio de soplones por doquier.
El gobierno de "la patria nueva", que ya nos ha dado más de una prueba de "las artes" que aprendió de sus progenitores de la dictadura, calculadamente, trata de convertir el proyecto de la ampliación en su "pasaporte" para perpetuarse en el poder. Hasta ahora, y gracias a una oposición que no ha sabido o no ha querido cumplir su responsabilidad de orientar a la ciudadanía, o porque alienta la esperanza de que también les tocará en el reparto de los beneficios, pareciera que el gobierno lleva la ventaja. La oposición, ha quedado entrampada en sus propios errores y su falta de cálculo político, de los que es patético ejemplo la chambonada que cometieron en la Asamblea, cuando aprobaron el proyecto de ley sobre la ampliación, con la pueril excusa de que "su voto afirmativo no fue a favor de la ampliación sino para permitir que el pueblo panameño tenga la oportunidad de decidir en el referendo".
El proyecto de la ampliación ni es urgente ni es lo que el gobierno le vende al país, pero si se aprueba, en los términos y cuando lo quiera el gobierno de turno, sería el trampolín que el PRD utilizaría para perpetuarse en el poder. Si la oposición así lo entendiera, también debiera vencer su miedo y adversarlo abiertamente. Afortunamente, muchas otras voces se siguen levantando para hacer cuestionamientos específicos, para los que el gobierno, ni la ACP, ni los voluntarios oficiosos tienen respuesta. Y el pueblo así lo está percibiendo, como lo prueban los sondeos que realiza el propio gobierno que, sabedor de que no las tiene todas consigo, comienza a dar señales de preocupación. Eso, y no otra cosa, es lo que reflejan las últimas manifestaciones oficiales, plagadas de acusaciones y advertencias sobre conductas dolosas y "agendas ocultas", por parte de quienes, en ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a cuestionar, simple y sencillamente, pedimos explicaciones y queremos las respuestas.
Veamos entonces el papel de estos personajes en la lucha antidrogas. Con las renuncias, traslados y asesinatos de personal de investigación, los informantes pasaron en herencia a nuevos designados. Son decenas de "sapos", entre los que se cuentan narcotraficantes arrepentidos, abogados, testaferros, distribuidores, policías, algunos empleados de la banca y hasta esposas de la mafia. Gracias a estos "chivatos", culminaron con éxito algunas de las más grandes operaciones de los últimos años, con saldo enjundioso de arrestos, decomisos de drogas, propiedades y dinero sucio.
Estos soplones ayudaron a tener una idea de cuánta plata, bienes y obsequios provenientes del negocio de la cocaína recibieron importantes figuras públicas nacionales. Se tiene incluso el esquema de muchos negocios-fachada que los narcos construyeron con el apoyo y asocio de políticos y empresarios.
Ahora bien, la administración de estos delatores requiere instinto y, más que nada, una confianza sin fracturas que sólo el tiempo consolida. No es de buenas a primeras que un tipo, sumido en los oscuros vericuetos del narcotráfico, va a confiarle información (y por ende su vida) a un desconocido.
Hasta la fecha, el manejo del informante se hizo bajo estricto sigilo. Muy pocos, a excepción de uno que otro enlace y el propio fiscal, conocían la identidad e índole de su confidencia. Hoy más que nunca, cuando grandes poderosos criollos que están en la mira de la DEA harán lo que sea para mantenerse en las sombras, cometer el más mínimo error en el manejo de este tema provocará fracasos en la lucha antidrogas y, lo que sería una tragedia, exterminio de soplones por doquier.
El gobierno de "la patria nueva", que ya nos ha dado más de una prueba de "las artes" que aprendió de sus progenitores de la dictadura, calculadamente, trata de convertir el proyecto de la ampliación en su "pasaporte" para perpetuarse en el poder. Hasta ahora, y gracias a una oposición que no ha sabido o no ha querido cumplir su responsabilidad de orientar a la ciudadanía, o porque alienta la esperanza de que también les tocará en el reparto de los beneficios, pareciera que el gobierno lleva la ventaja. La oposición, ha quedado entrampada en sus propios errores y su falta de cálculo político, de los que es patético ejemplo la chambonada que cometieron en la Asamblea, cuando aprobaron el proyecto de ley sobre la ampliación, con la pueril excusa de que "su voto afirmativo no fue a favor de la ampliación sino para permitir que el pueblo panameño tenga la oportunidad de decidir en el referendo".
El proyecto de la ampliación ni es urgente ni es lo que el gobierno le vende al país, pero si se aprueba, en los términos y cuando lo quiera el gobierno de turno, sería el trampolín que el PRD utilizaría para perpetuarse en el poder. Si la oposición así lo entendiera, también debiera vencer su miedo y adversarlo abiertamente. Afortunamente, muchas otras voces se siguen levantando para hacer cuestionamientos específicos, para los que el gobierno, ni la ACP, ni los voluntarios oficiosos tienen respuesta. Y el pueblo así lo está percibiendo, como lo prueban los sondeos que realiza el propio gobierno que, sabedor de que no las tiene todas consigo, comienza a dar señales de preocupación. Eso, y no otra cosa, es lo que reflejan las últimas manifestaciones oficiales, plagadas de acusaciones y advertencias sobre conductas dolosas y "agendas ocultas", por parte de quienes, en ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a cuestionar, simple y sencillamente, pedimos explicaciones y queremos las respuestas.