Los tres malqueridos
"La opinión pública es más fuerte que la legislatura, y casi tan poderosa como los diez mandamientos." Charles D. Warner. La asiduidad de las encuestas, especialmente las que miden la intención de voto y que están pagando con generosidad los aspirantes a cargos políticos, nos va dibujando la realidad política del país. Sabemos que las mismas constituyen un sondeo de opinión que pretende obtener información sobre el sentir de las personas entrevistadas en ese instante y que, esa posición, puede cambiar al momento de la elección, pues pueden generarse alteraciones que cambien las preferencias de voto.
La última encuesta de LatiNetwork Dichter & Neira publicada en el Pulso de la Nación (La Prensa, lunes 19 de mayo/03) trajo, como en las anteriores, la respuesta que estoy segura les ha robado la serenidad política a los tres precandidatos arnulfistas y los ha sentenciado, frente a los encuestados, como los tres malqueridos.
Ante la pregunta, ¿si las elecciones fueran en el día de hoy, por quién votaría usted para presidente de la República? Para mortificación de estos tres malqueridos, los encuestados reafirmaron los resultados de hace tres meses; a saber: Martín Torrijos mantiene su primer lugar, acaparando el mayor porcentaje con un 44.5% y el expresidente arnulfista Guillermo Endara, hoy temido y condenado por los ingratos arnulfistas que responden a Moscoso. Endara es la amenaza insufrible de los tres malqueridos, pues su simpatía y reiterada intención de voto lo favorecen con un 24.7% colocándolo en un envidiable segundo lugar.
Los demagógicos discursos que recitan con fogosidad Alemán, Ameglio y Juliao en foros y entrevistas televisivas sobre los logros del gobierno arnulfista y que sólo conocen ellos, no han convencido a los encuestados. Imborrable e incómoda la sarcástica sentencia que les hiciera, hace unas semanas, el expresidente Pérez Balladares cuando expresó que juntos, no llegan ni al 5%. ¡Y no se equivocó! En esta encuesta Alemán bajó de 3.9% a 3.2%; Ameglio bajó de 1.1% a 0.9%; y Juliao bajó de 0.9% a 0.4, juntos llegan sólo a 4.5%. Esta cifra pregona que las figuras no mienten aunque los mentirosos figuren y, aunque se defiendan declarando que sus encuestas son de carne y hueso. El descenso constante del insignificante porcentaje que han generado desde el inicio es patente, así como innegable es el firme e inquebrantable rechazo de la ciudadanía hacia los representantes del desgobierno actual.
¿Por qué no gusta el electorado de los tres malqueridos precandidatos arnulfistas? Sencillo. El silencio cómplice, la falta de valentía y ausencia de rectitud administratriva que sostuvieron mientras formaban parte del gabinete de Moscoso lo desnudan frente al electorado. Recordemos sólo algunos hechos. Dígame, ¿escuchó, usted, a Alemán, a Ameglio y a Juliao defender la falta de transparencia y exigir rectitud administrativa cuando estalló el escándalo de la venta de ocho fincas en El Cacao de Los Santos donde el Banco Nacional de Panamá perdía la oportunidad de vender las productivas tierras de arroz a B/.2,000 por hectárea, y el gerente general arnulfista Bolívar Pariente promovía la venta de las tierras a sabiendas que se perderían B/.280 mil dólares? ¡No! ¿Escuchó, usted, alguna posición firme, valiente y vertical de alguno de los tres cuando se descubrían los hechos que registraban la profunda falta de ética tanto de la mandataria como de muchos de sus allegados? ¡En absoluto! Por el contrario, como leales arnulfistas, demostraron que padecen del mismo mal. Recuerde el silencio encubridor que guardaron los tres cuando el exviceministro de la presidencia, Aníbal Salas, advertía sobre la ilegalidad de adjudicación por contratación directa del proyecto Línea de Oriente; o lo indiferentes que fueron cuando Moscoso, haciendo gala de su permanente ausencia de transparencia e integridad administrativa, defendía la licitación otorgada a Constructora Azuero, propiedad de la familia Escalona, donde Arnulfo Escalona Avila, entonces director del Fondo de Inversión Social (FIS) aparecía entre los dignatarios.
¿Por qué no los quiere el electorado? Pues, por su repudiable actitud arnulfista frente a la falta de transparencia al respaldar el encubrimiento del manejo de las partidas discrecionales de Moscoso; por la afonía que guardaron cuando el país se sorprendió con el dañino nepotismo y severa corrupción de la mandataria cuando, a pocos meses de terminar de pregonar ser la presidenta de los pobres, obsequió costosos relojes Cartier a los legisladores mientras el país tenía 35% de pobreza y 27% de desnutrición.
¿Por qué a pesar de las vallas, caravanas y propaganda no suben del 4% de aceptación? Porque los tres padecen y han padecido de mudez, promueven el oscurantismo y rechazan el derecho al acceso a información. De qué otra manera se entiende que no les sorprendió cuando la mandataria declaró que había financiado con 98,000 balboas la remodelación de la Casita de Punta Mala ubicada en un terreno propiedad del Estado panameño de 15 hectáreas.
Pregúntese, ¿cómo es que ninguno de los tres despierta simpatías electorales? Porque el electorado no perdona el mutismo que guardaron cuando se hizo pública la denuncia de venta ilegal de licencias para marinos en Filipinas (Alemán era canciller) y se descubrió que el HP-1430 que se accidentó cuando regresaba de Punta Mala transportando familiares de Moscoso, había sido incorporado a la flota de aeronaves que prestaba servicio a la presidencia en noviembre de 2000 y fue hundido por el propio director del Servicio Marítimo Nacional, José Isaza.
El electorado los condena porque los tres prefirieron no pronunciarse cuando el país conoció sobre las denuncias de soborno para la compra de votos en la Asamblea Legislativa (Ameglio era legislador) para aprobar el CEMIS y se dio la intervención directa del Ejecutivo en el Legislativo para imponer a los magistrados Spadafora y Cigarruista en la Corte Suprema de Justicia. Los tres malqueridos precandidatos Alemán, Ameglio y Juliao no levantan la simpatía de los votantes porque, junto con Moscoso, se burlaron del prestigio y distinción de los integrantes de la Comisión Presidencial Anticorrupción, nombrada por la propia mandataria y a la cual ignoraron en todas sus recomendaciones. Los tres apoyaron el oscurantismo de Moscoso cuando se conoció que su gobierno mutilaba la Ley No. 6 del 22/enero sobre Transparencia, y ninguno defendió los intereses del país cuando su gobierno exoneró de aproximadamente 30 millones de dólares anuales a Panama Ports.
¿No saben por qué los rechaza el pueblo? Porque nada dijeron con la escandalosa muestra de corrupción de los "durodólares" que aplaudió la mandataria de la directora administrativa de la presidencia, Dalvis Xiomara Sánchez. Porque a los tres les encanta ventilar a Dios en sus discursos, sin embargo, ninguno se avergonzó del gobierno al que servían cuando el obispo de Colón Carlos Ma. Ariz, declaró que sólo parches a la pobreza y al hambre habían sido la respuesta del gobierno actual.
¿Por qué no tienen credibilidad los tres malqueridos? Porque a ninguno le pareció fuera de toda ética que Moscoso, en su viaje a España de junio pasado, llevara a su compadre, el magistrado Cigarruista y a su ex ministro Spadafora y porque ninguno de los tres le ha importado las millonarias lesiones patrimoniales que la gestión arnulfista ha ocasionado a la Nación con las 60 adendas o modificaciones a contratos públicos y contratos leyes.
Hay tres años y medio de hechos concluyentes que demuestran la mediocre administración liderada por Moscoso de la cual, los precandidatos arnulfistas Alemán, Ameglio y Juliao fueron parte importante de ese lamentable equipo. Pareciera que el pueblo empezó a reaccionar...con su baja calificación, les ha demostrado que los tres son malqueridos.
La última encuesta de LatiNetwork Dichter & Neira publicada en el Pulso de la Nación (La Prensa, lunes 19 de mayo/03) trajo, como en las anteriores, la respuesta que estoy segura les ha robado la serenidad política a los tres precandidatos arnulfistas y los ha sentenciado, frente a los encuestados, como los tres malqueridos.
Ante la pregunta, ¿si las elecciones fueran en el día de hoy, por quién votaría usted para presidente de la República? Para mortificación de estos tres malqueridos, los encuestados reafirmaron los resultados de hace tres meses; a saber: Martín Torrijos mantiene su primer lugar, acaparando el mayor porcentaje con un 44.5% y el expresidente arnulfista Guillermo Endara, hoy temido y condenado por los ingratos arnulfistas que responden a Moscoso. Endara es la amenaza insufrible de los tres malqueridos, pues su simpatía y reiterada intención de voto lo favorecen con un 24.7% colocándolo en un envidiable segundo lugar.
Los demagógicos discursos que recitan con fogosidad Alemán, Ameglio y Juliao en foros y entrevistas televisivas sobre los logros del gobierno arnulfista y que sólo conocen ellos, no han convencido a los encuestados. Imborrable e incómoda la sarcástica sentencia que les hiciera, hace unas semanas, el expresidente Pérez Balladares cuando expresó que juntos, no llegan ni al 5%. ¡Y no se equivocó! En esta encuesta Alemán bajó de 3.9% a 3.2%; Ameglio bajó de 1.1% a 0.9%; y Juliao bajó de 0.9% a 0.4, juntos llegan sólo a 4.5%. Esta cifra pregona que las figuras no mienten aunque los mentirosos figuren y, aunque se defiendan declarando que sus encuestas son de carne y hueso. El descenso constante del insignificante porcentaje que han generado desde el inicio es patente, así como innegable es el firme e inquebrantable rechazo de la ciudadanía hacia los representantes del desgobierno actual.
¿Por qué no gusta el electorado de los tres malqueridos precandidatos arnulfistas? Sencillo. El silencio cómplice, la falta de valentía y ausencia de rectitud administratriva que sostuvieron mientras formaban parte del gabinete de Moscoso lo desnudan frente al electorado. Recordemos sólo algunos hechos. Dígame, ¿escuchó, usted, a Alemán, a Ameglio y a Juliao defender la falta de transparencia y exigir rectitud administrativa cuando estalló el escándalo de la venta de ocho fincas en El Cacao de Los Santos donde el Banco Nacional de Panamá perdía la oportunidad de vender las productivas tierras de arroz a B/.2,000 por hectárea, y el gerente general arnulfista Bolívar Pariente promovía la venta de las tierras a sabiendas que se perderían B/.280 mil dólares? ¡No! ¿Escuchó, usted, alguna posición firme, valiente y vertical de alguno de los tres cuando se descubrían los hechos que registraban la profunda falta de ética tanto de la mandataria como de muchos de sus allegados? ¡En absoluto! Por el contrario, como leales arnulfistas, demostraron que padecen del mismo mal. Recuerde el silencio encubridor que guardaron los tres cuando el exviceministro de la presidencia, Aníbal Salas, advertía sobre la ilegalidad de adjudicación por contratación directa del proyecto Línea de Oriente; o lo indiferentes que fueron cuando Moscoso, haciendo gala de su permanente ausencia de transparencia e integridad administrativa, defendía la licitación otorgada a Constructora Azuero, propiedad de la familia Escalona, donde Arnulfo Escalona Avila, entonces director del Fondo de Inversión Social (FIS) aparecía entre los dignatarios.
¿Por qué no los quiere el electorado? Pues, por su repudiable actitud arnulfista frente a la falta de transparencia al respaldar el encubrimiento del manejo de las partidas discrecionales de Moscoso; por la afonía que guardaron cuando el país se sorprendió con el dañino nepotismo y severa corrupción de la mandataria cuando, a pocos meses de terminar de pregonar ser la presidenta de los pobres, obsequió costosos relojes Cartier a los legisladores mientras el país tenía 35% de pobreza y 27% de desnutrición.
¿Por qué a pesar de las vallas, caravanas y propaganda no suben del 4% de aceptación? Porque los tres padecen y han padecido de mudez, promueven el oscurantismo y rechazan el derecho al acceso a información. De qué otra manera se entiende que no les sorprendió cuando la mandataria declaró que había financiado con 98,000 balboas la remodelación de la Casita de Punta Mala ubicada en un terreno propiedad del Estado panameño de 15 hectáreas.
Pregúntese, ¿cómo es que ninguno de los tres despierta simpatías electorales? Porque el electorado no perdona el mutismo que guardaron cuando se hizo pública la denuncia de venta ilegal de licencias para marinos en Filipinas (Alemán era canciller) y se descubrió que el HP-1430 que se accidentó cuando regresaba de Punta Mala transportando familiares de Moscoso, había sido incorporado a la flota de aeronaves que prestaba servicio a la presidencia en noviembre de 2000 y fue hundido por el propio director del Servicio Marítimo Nacional, José Isaza.
El electorado los condena porque los tres prefirieron no pronunciarse cuando el país conoció sobre las denuncias de soborno para la compra de votos en la Asamblea Legislativa (Ameglio era legislador) para aprobar el CEMIS y se dio la intervención directa del Ejecutivo en el Legislativo para imponer a los magistrados Spadafora y Cigarruista en la Corte Suprema de Justicia. Los tres malqueridos precandidatos Alemán, Ameglio y Juliao no levantan la simpatía de los votantes porque, junto con Moscoso, se burlaron del prestigio y distinción de los integrantes de la Comisión Presidencial Anticorrupción, nombrada por la propia mandataria y a la cual ignoraron en todas sus recomendaciones. Los tres apoyaron el oscurantismo de Moscoso cuando se conoció que su gobierno mutilaba la Ley No. 6 del 22/enero sobre Transparencia, y ninguno defendió los intereses del país cuando su gobierno exoneró de aproximadamente 30 millones de dólares anuales a Panama Ports.
¿No saben por qué los rechaza el pueblo? Porque nada dijeron con la escandalosa muestra de corrupción de los "durodólares" que aplaudió la mandataria de la directora administrativa de la presidencia, Dalvis Xiomara Sánchez. Porque a los tres les encanta ventilar a Dios en sus discursos, sin embargo, ninguno se avergonzó del gobierno al que servían cuando el obispo de Colón Carlos Ma. Ariz, declaró que sólo parches a la pobreza y al hambre habían sido la respuesta del gobierno actual.
¿Por qué no tienen credibilidad los tres malqueridos? Porque a ninguno le pareció fuera de toda ética que Moscoso, en su viaje a España de junio pasado, llevara a su compadre, el magistrado Cigarruista y a su ex ministro Spadafora y porque ninguno de los tres le ha importado las millonarias lesiones patrimoniales que la gestión arnulfista ha ocasionado a la Nación con las 60 adendas o modificaciones a contratos públicos y contratos leyes.
Hay tres años y medio de hechos concluyentes que demuestran la mediocre administración liderada por Moscoso de la cual, los precandidatos arnulfistas Alemán, Ameglio y Juliao fueron parte importante de ese lamentable equipo. Pareciera que el pueblo empezó a reaccionar...con su baja calificación, les ha demostrado que los tres son malqueridos.