Los tres tristes poderes del Estado
HACE RATO DECIMOS que estamos tocando fondo en cuanto a corrupción, desorganización, ineficiencia y muchas cosas más se refiere. Pues, el fondo que creímos tocar todavía continúa profundizándose y no sabemos dónde llegaremos.
El Poder Judicial merece algunos párrafos, porque nunca había presenciado tanta degradación a todos los niveles. Pero si la cabeza anda mal, el resto del cuerpo no funciona normalmente. En este caso, la Corte Suprema de Justicia está cargada de todo lo negativo que pueda decirse de una institución. Los magistrados han sido acusados de cosas feas que hablan mal de su comportamiento. Lo que sucede es que nuestra Constitución fue elaborada en tiempo de la dictadura, por militares, y resulta que los magistrados juzgan a los diputados y estos a aquéllos. Paila le dice a caldero y todo queda en familia por lo que probamos la impunidad que existe en este caso. Lo que los panameños temíamos sucedió, ya que la demanda puesta contra un numeroso grupo de magistrados, fue archivada por los diputados por falta de pruebas. Viene luego la cancelación de la visa de Estados Unidos al magistrado Spadafora y todos se tiran la bola para investigar o presionar a la embajada americana para que dé las razones por lo que tomaron esa actitud. De aquí para allá y de mano en mano se perdió un elefante, lo cierto es que nadie quiere responsabilizarse o no desean saber la realidad del caso.
Parece mentira, pero la Asamblea Nacional no se siente ni se sabe que existe, sólo para lo negativo. No sé si asisten o no a las sesiones los diputados; no sé si realmente buscan lo mejor para el país o sólo están para ganar su jugoso salario. ¿Qué leyes importantes han hecho? La ley Faúndez continúa vigente y ninguno ha sido capaz de eliminarla. No vemos leyes nuevas. ¿Cómo pueden negar las pruebas presentadas por un magistrado contra sus colegas? Este poder del Estado se caracteriza por un silencio que aterra a los ciudadanos. Sin embargo, cuando se habló de que la ley del Seguro iba para la Asamblea, salieron a decir que ellos sí pueden cambiarla a su gusto. Para eso están listos, a todo esto, con una crasa ignorancia del tema. Cuando un poder legislativo se comporta en esa forma, pone en peligro la democracia del país y puede surgir una reacción del pueblo que los eligió para despertarlos o para sacarlos.
En otros países, algunos presidentes han disuelto los Congresos por ineficientes y corruptos, y los pueblos han estado de acuerdo con esa actitud. ¿A qué precio? A que se debilita la democracia y nacen los gobiernos autocráticos y dictatoriales. Estoy segura de que en Panamá, si se pregunta a los dos millones de votantes adultos, qué piensan sobre esto, la mayoría votaría por disolver la Asamblea Nacional.. y qué bien quedaríamos sin ella.
Los problemas del país crecen hasta convertirse en verdadero caos. No sabemos resolver las situaciones de salud, de educación, ya no se escucha a la ministra de Vivienda; obras públicas no soluciona ningún hueco de calles y carreteras, ni viejos ni nuevos. La gente continúa sin trabajo y ahora quieren politizar el Ejecutivo. Crecen las botellas; todo mundo anda con guardaespaldas en los supermercados, en el correo, en las escuelas, salarios que pagamos todos con los impuestos. De vez en cuando se les ilumina el cráneo y sale alguna buena idea que los deja echando humito de la cabeza. Lo peor es que los del gobierno se llenan la boca diciendo que todo anda bien.
Señores, no es posible seguir con esta línea de trabajo y de destrabajo. No es posible continuar engañándonos con mentiras casi piadosas.
Cuando pienso (cosa que hago cada tanto) que las tres cabezas están desniveladas y que no existe un equilibrio entre ellos o entre las autoridades y la sociedad civil, no veo que salgamos del marasmo en que estamos y la corrupción no podrá ser controlada, porque ni siquiera la ven.
¡Qué rico ganarse un jugoso salario sin merecerlo y sin que podamos enfrentarlos para que se comporten bien! Que Dios nos coja confesados cuando este país pierda la tranquilidad que tenemos hoy y nos lleve al descalabro político, social y económico.
El Poder Judicial merece algunos párrafos, porque nunca había presenciado tanta degradación a todos los niveles. Pero si la cabeza anda mal, el resto del cuerpo no funciona normalmente. En este caso, la Corte Suprema de Justicia está cargada de todo lo negativo que pueda decirse de una institución. Los magistrados han sido acusados de cosas feas que hablan mal de su comportamiento. Lo que sucede es que nuestra Constitución fue elaborada en tiempo de la dictadura, por militares, y resulta que los magistrados juzgan a los diputados y estos a aquéllos. Paila le dice a caldero y todo queda en familia por lo que probamos la impunidad que existe en este caso. Lo que los panameños temíamos sucedió, ya que la demanda puesta contra un numeroso grupo de magistrados, fue archivada por los diputados por falta de pruebas. Viene luego la cancelación de la visa de Estados Unidos al magistrado Spadafora y todos se tiran la bola para investigar o presionar a la embajada americana para que dé las razones por lo que tomaron esa actitud. De aquí para allá y de mano en mano se perdió un elefante, lo cierto es que nadie quiere responsabilizarse o no desean saber la realidad del caso.
Parece mentira, pero la Asamblea Nacional no se siente ni se sabe que existe, sólo para lo negativo. No sé si asisten o no a las sesiones los diputados; no sé si realmente buscan lo mejor para el país o sólo están para ganar su jugoso salario. ¿Qué leyes importantes han hecho? La ley Faúndez continúa vigente y ninguno ha sido capaz de eliminarla. No vemos leyes nuevas. ¿Cómo pueden negar las pruebas presentadas por un magistrado contra sus colegas? Este poder del Estado se caracteriza por un silencio que aterra a los ciudadanos. Sin embargo, cuando se habló de que la ley del Seguro iba para la Asamblea, salieron a decir que ellos sí pueden cambiarla a su gusto. Para eso están listos, a todo esto, con una crasa ignorancia del tema. Cuando un poder legislativo se comporta en esa forma, pone en peligro la democracia del país y puede surgir una reacción del pueblo que los eligió para despertarlos o para sacarlos.
En otros países, algunos presidentes han disuelto los Congresos por ineficientes y corruptos, y los pueblos han estado de acuerdo con esa actitud. ¿A qué precio? A que se debilita la democracia y nacen los gobiernos autocráticos y dictatoriales. Estoy segura de que en Panamá, si se pregunta a los dos millones de votantes adultos, qué piensan sobre esto, la mayoría votaría por disolver la Asamblea Nacional.. y qué bien quedaríamos sin ella.
Los problemas del país crecen hasta convertirse en verdadero caos. No sabemos resolver las situaciones de salud, de educación, ya no se escucha a la ministra de Vivienda; obras públicas no soluciona ningún hueco de calles y carreteras, ni viejos ni nuevos. La gente continúa sin trabajo y ahora quieren politizar el Ejecutivo. Crecen las botellas; todo mundo anda con guardaespaldas en los supermercados, en el correo, en las escuelas, salarios que pagamos todos con los impuestos. De vez en cuando se les ilumina el cráneo y sale alguna buena idea que los deja echando humito de la cabeza. Lo peor es que los del gobierno se llenan la boca diciendo que todo anda bien.
Señores, no es posible seguir con esta línea de trabajo y de destrabajo. No es posible continuar engañándonos con mentiras casi piadosas.
Cuando pienso (cosa que hago cada tanto) que las tres cabezas están desniveladas y que no existe un equilibrio entre ellos o entre las autoridades y la sociedad civil, no veo que salgamos del marasmo en que estamos y la corrupción no podrá ser controlada, porque ni siquiera la ven.
¡Qué rico ganarse un jugoso salario sin merecerlo y sin que podamos enfrentarlos para que se comporten bien! Que Dios nos coja confesados cuando este país pierda la tranquilidad que tenemos hoy y nos lleve al descalabro político, social y económico.