¿Los usuarios del transporte de Panamá Oeste son "rehenes"?
Pocas semanas antes de los anuncios sobre el inicio de las operaciones de la nueva terminal de transporte, ubicada en el campo Juan Pablo II, (antiguo Albrook Field) comenzó un pugilato absurdo entre los dueños de los autobuses de La Chorrera, Arraiján, Vacamonte y otras rutas del sector Oeste de la provincia de Panamá.
En verdad, no tengo por qué salir a exponer mi modo de ver las cosas en beneficio de unos y en contra de otros. Ni sé quién es dueño de autobuses destartalados y quiénes son los inversionistas que se acordaron de los usuarios del transporte. Eso, no me interesa. Pero sí confieso mi amistad con un gran amigo, el ingeniero Tomás Paredes. El, hoy día, no está al frente de esa empresa en su calidad de gerente por razones que me obligo a mantener en la reserva. A "Tommy" hago honor de mi escrito.
He escuchado que ahora un grupo de personas gritan y defienden a los usuarios del transporte de las rutas del sector Oeste de Panamá. Su argumento está en que el traslado de las rutas a la nueva sede de la terminal de transporte ubicada en el campo Juan Pablo II, encarece el presupuesto familiar de los usuarios.
Pareciera una verdad de a puño. Pero analicémoslo de otra forma. Sí es cierto que el presupuesto familiar del usuario se encarece desde que hace más de 45 días, ellos (los usuarios del transporte) son "rehenes o escudos humanos" de un minúsculo grupo de dueños del transporte colectivo que se niegan a retribuir en beneficio de los usuarios una atención adecuada y juegan peligrosamente a la lucha de clase buscando seguir exponiendo a los pasajeros a situaciones funestas y de dolor.
Mientras los usuarios del pésimo servicio del transporte del sector Oeste continúen como rehenes en El Chorrillo, los autobuses del urbano buscarán a su clientela donde los encuentren. Recuerden, los "Diablos Rojos" hacen regatas disputándose un solo pasajero de la próxima parada. Y la anarquía también encarece la vida.
Los dueños de buses del sector Oeste deben ser más responsables y serios. Deben comenzar midiendo consecuencias. El pasado lunes un trabajador procedente de La Chorrera caminaba rumbo a su puesto laboral cuando en un cruce de disparos una "bala loca" lo alcanzó en uno de sus muslos. Al finalizar la semana, es decir este sábado, dos parroquianos se enfrascaron en una riña callejera en la calle colateral a la terminal del transporte, y uno de los contrincantes sacó su arma de fuego y disparó matando a su rival.
Que tal si este disparo se hubiese desviado, mata o hiere a un transeúnte que resultare ser un pasajero inocente. ¿La Corporación de Transporte del Oeste correría con los gastos médicos del herido? Claro que ellos (los dueños del transporte colectivo) se negarán porque su negocio es cobrar por el pasaje y no por lo que suceda a los pasajeros en medio de ese túnel ambiental.
Al contrario, he leído la cartilla del porqué se paga cinco centavos al zarpar de la nueva terminal ubicada en el Campo Juan Pablo II. Entre los beneficios está la cobertura de un seguro por accidente, para los pasajeros que estén dentro y en los alrededores de las instalaciones. Es decir, si usted se cae de las escaleras, si es atropellado por un auto o es alcanzado en la remota idea de un cruce de disparos o cualquier otro accidente debe ser atendido por cuenta de la aseguradora. Esta es la diferencia.
Los dueños de autobuses del sector Oeste cuestionan además el pago de estos cinco centavos de zarpe. Si tanto se defiende a los usuarios, sugiero a esos defensores de los usuarios rebajen un real del pasaje a los pasajeros o asuman los diez centavos que tendrán que pagar los pasajeros con el arbitrario aumento del pasaje decretado por los transportistas.
Que es mejor la terminal de El Chorrillo o estar en la nueva terminal de transporte, que está ubicada, exactamente, donde su Santidad Juan Pablo II, cuando visitó Panamá, ofició una misa campal para más de 100 mil panameños. Es decir que estos terrenos donde están las modernas instalaciones están bendecidos para la paz de todos los panameños. Señor usuario, usted no puede ser rehén o escudo humano de nadie. Exige mejor atención, seguridad y eficiencia. Date tu tono de ciudadano civilizado.
En verdad, no tengo por qué salir a exponer mi modo de ver las cosas en beneficio de unos y en contra de otros. Ni sé quién es dueño de autobuses destartalados y quiénes son los inversionistas que se acordaron de los usuarios del transporte. Eso, no me interesa. Pero sí confieso mi amistad con un gran amigo, el ingeniero Tomás Paredes. El, hoy día, no está al frente de esa empresa en su calidad de gerente por razones que me obligo a mantener en la reserva. A "Tommy" hago honor de mi escrito.
He escuchado que ahora un grupo de personas gritan y defienden a los usuarios del transporte de las rutas del sector Oeste de Panamá. Su argumento está en que el traslado de las rutas a la nueva sede de la terminal de transporte ubicada en el campo Juan Pablo II, encarece el presupuesto familiar de los usuarios.
Pareciera una verdad de a puño. Pero analicémoslo de otra forma. Sí es cierto que el presupuesto familiar del usuario se encarece desde que hace más de 45 días, ellos (los usuarios del transporte) son "rehenes o escudos humanos" de un minúsculo grupo de dueños del transporte colectivo que se niegan a retribuir en beneficio de los usuarios una atención adecuada y juegan peligrosamente a la lucha de clase buscando seguir exponiendo a los pasajeros a situaciones funestas y de dolor.
Mientras los usuarios del pésimo servicio del transporte del sector Oeste continúen como rehenes en El Chorrillo, los autobuses del urbano buscarán a su clientela donde los encuentren. Recuerden, los "Diablos Rojos" hacen regatas disputándose un solo pasajero de la próxima parada. Y la anarquía también encarece la vida.
Los dueños de buses del sector Oeste deben ser más responsables y serios. Deben comenzar midiendo consecuencias. El pasado lunes un trabajador procedente de La Chorrera caminaba rumbo a su puesto laboral cuando en un cruce de disparos una "bala loca" lo alcanzó en uno de sus muslos. Al finalizar la semana, es decir este sábado, dos parroquianos se enfrascaron en una riña callejera en la calle colateral a la terminal del transporte, y uno de los contrincantes sacó su arma de fuego y disparó matando a su rival.
Que tal si este disparo se hubiese desviado, mata o hiere a un transeúnte que resultare ser un pasajero inocente. ¿La Corporación de Transporte del Oeste correría con los gastos médicos del herido? Claro que ellos (los dueños del transporte colectivo) se negarán porque su negocio es cobrar por el pasaje y no por lo que suceda a los pasajeros en medio de ese túnel ambiental.
Al contrario, he leído la cartilla del porqué se paga cinco centavos al zarpar de la nueva terminal ubicada en el Campo Juan Pablo II. Entre los beneficios está la cobertura de un seguro por accidente, para los pasajeros que estén dentro y en los alrededores de las instalaciones. Es decir, si usted se cae de las escaleras, si es atropellado por un auto o es alcanzado en la remota idea de un cruce de disparos o cualquier otro accidente debe ser atendido por cuenta de la aseguradora. Esta es la diferencia.
Los dueños de autobuses del sector Oeste cuestionan además el pago de estos cinco centavos de zarpe. Si tanto se defiende a los usuarios, sugiero a esos defensores de los usuarios rebajen un real del pasaje a los pasajeros o asuman los diez centavos que tendrán que pagar los pasajeros con el arbitrario aumento del pasaje decretado por los transportistas.
Que es mejor la terminal de El Chorrillo o estar en la nueva terminal de transporte, que está ubicada, exactamente, donde su Santidad Juan Pablo II, cuando visitó Panamá, ofició una misa campal para más de 100 mil panameños. Es decir que estos terrenos donde están las modernas instalaciones están bendecidos para la paz de todos los panameños. Señor usuario, usted no puede ser rehén o escudo humano de nadie. Exige mejor atención, seguridad y eficiencia. Date tu tono de ciudadano civilizado.