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Los vendedores de fallos



La selección de los nuevos magistrados deja mal sabor. Concluye con el escogimiento de dos buenos abogados que, con bastante antelación, sabían que serían los escogidos; pero constituye una burla para los 72 aplicantes restantes que participaron en la pantomima de presentar sus credenciales ante una comisión que nadie sabe qué evalúo.

Un nuevo magistrado dijo que "no puede existir una Corte que venda fallos". Lo dicho por Oydén Ortega, primer puesto en la generación del ‘63 que entramos juntos a estudiar Derecho, implica una aceptación de lo que recientemente denunció dama apellidaba Guerra. El nuevo Presidente de la Corte, por su lado, dijo: "¡No a la corrupción en justicia!".

Quienes no viven de cerca el drama de la justicia no comprenden la magnitud de lo que se da allí y que enmarca en las graves aseveraciones de los magistrados Mitchel y Ortega. Ejemplos sobran. Un juez expide fallo favorable a AMOACS y lo enseña sin firmarlo, quiere siete mil papeles. Cuando se entera que denunciaron, lo firma. Lo mismo que ocurrió con fallo que el entonces Fiscal Patricio Candanedo denunció y motivó la destitución de Magistrado del Tribunal Superior.

Uno los problemas que tienen los jueces y magistrados de tribunales superiores es que saben de antemano que, aunque se fajen, tengan 30 años de trayectoria sin ninguna acusación en contra; emitiendo fallos ejemplo de estudio y dedicación, nunca podrán ascender a la posición más alta dentro del sistema judicial.

Los puestos de magistrados de la Corte Suprema están reservados para abogados ajenos al sistema judicial. Ni Endara, ni Pérez Balladares, ni Moscoso, ni Torrijos han promovido a funcionarios judiciales, con excepción de Esmeralda Troitiño, que llega a la Sala Penal, pero su especialidad no era ésa.

El segundo problema que existe es el salarial. El juez municipal devenga B/. 1,500.00; los de circuito, que deberían ganar según las reglas del MEF el 60% de lo que ganan sus superiores (en los Tribunales Superiores los magistrados ganan B/. 6,000.00 más gastos de representación), sólo devengan B/. 2,600.00 de salario más B/. 300.00 de gastos de representación. Si a ese juez le mandan un sobrecito con 20 mil rúcanos adentro, de seguro que le someten a tremenda tentación. ¿Será por estas cosas que se venden los fallos? ¿Será por eso un magistrado actual me señaló que no entendía porqué algunos de sus colegas no se satisfacían con los B/. 10,000.00 al mes que recibían?

Bien haría el amigo Harley Mitchel si instaurará un sistema seguro y eficiente para que quien se sienta que le quieren vender un fallo o una actuación pueda reportarlo de inmediato. Todos saldrían ganando.

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