default

Los votos de mayo cambiarán todo


En muy poco tiempo estaremos festejando nuevamente las Navidades y un nuevo año. Aquellas fiestas serán especiales y diferentes para todos los que estamos conscientes que el rumbo que lleva el país es el despeñadero, pese a los presagios de mejoría en la economía que pregonan los heraldos del régimen de desgobierno actual. Los votos del 2 de mayo cambiarán todo. Muchas serán las tareas que se estarán haciendo de un modo y con un estilo diferente.
Como cientos de miles de panameños me trasladé, con motivo del fin de año, con nuestra familia a una de las playas próximas a esta ciudad para festejar, para olvidar por unos instantes tantos actos de lamentable corrupción que las autoridades nos han obsequiado durante todos estos años. Pero amables lectores, nos fue, en parte, imposible hacerlo. Y es que desde que emprendimos la marcha hacia el punto de destino empezamos a observar situaciones que no eran posible soslayarlas. En un semáforo de la vía Transístmica, tres niños (que en promedio no alcanzaban los seis años) se acercaron a la ventanilla, y en tono venido del alma, me ofrecieron estampitas de la Virgen, un paquete de mandarinas y cigarrillos a menudeo. Semejante espectáculo, quizás enternece más el espíritu si les digo que su indumentaria se mostraba raída, señal de que llevaban varios días sin asearse.
Pasaron por mi mente, los años de mi infancia y repentinamente rememoré aquellos días, esos que median entre la Navidad y el Año Nuevo, en los cuales disfrutaba del calor de mi familia, en que el juego y no el trabajo o la mendicidad alegraban esa hermosa época. Nos preguntamos, ¿cómo la falta de justicia y cómo los contratos directos (sin licitaciones) o las licitaciones amañadas, le restan posibilidades de mejores condiciones y calidad vida a tantos niños y niñas del país. Y aunque no es nuestra costumbre dar dinero, le entregamos un par de centavos y continuamos la marcha, con la mente puesta en el esparcimiento del que esperábamos disfrutar. Pero a la altura del tramo de la carretera, entre el Puente de las Américas y Arraiján, advertimos que faltan varios segmentos del muro divisorio de ambos paños. Pensamos en los cientos de familias que han terminado viviendo allí, al margen de la carretera, a la cual los constructores no le diseñaron los retornos necesarios. Es posible que los mismos residentes hayan arrancado parte del muro para poder reducir la distancia de y hacia sus hogares, pero a costa de arriesgar a sus valiosas vidas. Me parece que esta obra es una de las bellezas del gobierno de Endara, y jamás he podido comprender lo estrecho de los carriles, existiendo terreno que pudo ser utilizado para hacerla más amplia y con cierto sentido de estética.
Al avanzar en nuestro viaje, observamos verdaderos portentos y monumentos a la reina de la Desidia. Era una obra casi de arte. Me refiero a la autopista Arraiján-La Chorrera. Cuando se inauguró y viajaba al interior, la recorría a una prudente velocidad para apreciarla por lo espaciosa, por su diseño, y hasta podría decir que por su belleza. De manera que pagar 50 centavos de impuesto directo o peaje no nos parecía nada mal, dado que se nos dijo que el mismo era para su mantenimiento. Hoy, pasados 24 años desde su apertura al tráfico, infunde una verdadera lástima observar el estado en que se encuentra. El deterioro, los huecos, los parches mal hechos y la ausencia de seguridad (la cerca desapareció hace años) y el herbazal de su isleta ofrece un espectáculo lastimoso y denigrante. A todo ello tenemos que sumar gran cantidad de basura de todo tipo acumulada en sus cunetas. Escuché que llegaron cinco cruceros con cientos de turistas. Qué buena recepción... perdón, digo decepción, para ellos, quienes, por cierto, muchos de ellos vienen a hacer turismo ecológico. Sobre esta autopista pregunto, ¿a quién le corresponde su mantenimiento? Es al Municipio de La Chorrera o al MOP, porque interesaría saber quién audita los ingresos por el peaje diario o en qué rubro presupuestario termina aplicándose el dinero recaudado allí? Sería bueno saber si es este dinero el que se asigna al despacho presidencial, en términos de partida discrecional. Quizás el señor Contralor pueda darnos una explicación tan clara como aparentemente la dio sin que se la pidieran en el caso PECC. ¿Cómo es que la economía mejoró hasta un 4.5% y esta carretera ya no puede estar peor? ¿Cuánto dinero ingresa y a dónde va a parar? ¿No estaba acaso destinado a mantenerla en perfecto estado?
Pero amigos lectores, no puedo detenerme aquí puesto que el viaje hacia mi destino continúa. Pasados esos lares, otrora un paraíso de gran belleza; nos adentramos en territorio de Capira, Sajalices, Campana, Bejuco y Chame. Y la historia es la misma. Huecos, cráteres, ondulaciones, desniveles, así como pequeñas y densas montañas de arbustos adornan las isletas y cunetas que separan ambas vías. Triste, casi hasta la depresión.
¿Cómo es posible que pueda existir tanta desidia reunida en tan pocas personas que, supuestamente, están ahí para dirigir y construir el progreso del país? Pero lo más desafortunado de todo es que tengan la desfachatez de ilusionarse con cinco años más de desgobierno, cuando a simple vista su incapacidad es notablemente manifiesta. Jamás en mi corta vida había visto tanta incapacidad reunida en un solo gobierno y, por otro lado, tanta desvergüenza junta al mismo tiempo.
¿No les parece, amigos, que la prioridad para el pueblo y para la actividad económica del país debe estar puesta en mantener en óptimo estado la red vial y no en la destrucción del ambiente, como se pretende con el mal llamado camino ecológico, que más bien debería llamarse "el camino hedológico" (por hedónico), ya que oteamos velados intereses que van más arriba de la cima del Barú)?
No puedo dejar de referirme a la ausencia de señales de tránsito, y cuando las hay, mueven a risa. Por ejemplo, desde la entrada de Gorgona hasta el Puente de las Américas hay ocho pequeñas vallas y en cuatro de ellas dice: "Reasuma velocidad", no existiendo una antes de aquellas que indiquen cuál es el límite velocidad permitido. ¡A un turista europeo o mexicano que alquile un auto le resultará interesante este pequeño detalle!
Hace un año que no viajo hasta David, pero la muestra observada y los artículos que he leído sobre este tema, me permiten imaginar, con verdadera tristeza, el estado en que se encuentra la principal arteria del país. ¿Por qué en lugar de las consabidas coimas, no se establece un artículo en los contratos de construcción de vías y carreteras, por medio del cual las empresas estén obligadas a cumplir con las reparaciones, toda vez que el deterioro aparezca antes de los 10 años de vida de la obra? Un ejemplo lo son los corredores, la calidad en su construcción fue llevado al extremo; la razón es clara, el usufructo que por 30 años será para las empresas. Ya usted tiene la conclusión.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América