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Lucky Games versus CEMIS


Con preocupación y asombro, la comunidad nacional se va enterando de la interioridades y giros de dos casos que revelan cuan ligadas están, en la política criolla, las buenas intenciones de los hechos sórdidos, y de cómo la maquinaria estatal puede servir para propósitos no declarados que contravienen las bondades publicitadas de aquellos que aspiran, primero, y luego detentan el poder.

Pese a que hasta ahora se perciben más novelas que hechos sobre los supuestos ilícitos, detrás de las adjudicaciones directas en el caso de casinos y otros juegos, no deja de causar desconcierto la forma como desde el poder se pueden manipular hilos para favorecer a grupos y personas. Igualmente pasa en el tormentoso caso CEMIS. No pocos, sin embargo, están bajo la percepción de que, al aparecer involucradas importantes figuras, detrás de ambos casos se esconde una aguda lucha por el poder en un partido que otrora se preció de monolítico y disciplinado.

Algo parece haberse roto allí, y los tribunales de justicia podrían convertirse en el escenario donde se diriman estos asuntos. No obstante el resultado, de revelarse de manera contundente los ilícitos que entrañan, la comunidad nacional tiene todo el derecho a ver, como el caso de Costa Rica, saldadas las cuentas que se le adeudan a la ciudadanía, para escarmiento de una clase política que no se acaba de depurar y que cree que su ley es la burla y la impunidad.

101 años de Panamá América

 
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