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Luego de la "cogioca", la "cochambre"



Fruto también de la creatividad de los cubanos, de la isla y Miami, nos viene la "cochambre", que definen como charco de marranos donde se revuelcan los "cogioqueros"; aquellos que se echan al bolsillo dineros y haberes públicos.
En editorial previo explicamos que el síntoma inocultable de la "cogioca" es que los gobiernos reporten millones de gastos e inversión que no se notan, porque muchas cosas siguen igual o peor. Esa es la señal inequívoca de una gran "cogioca". Por eso, la sabiduría popular siempre la detecta, sin necesidad de auditorías ni diligencias contables.
La "cochambre" es un estadio ulterior y de total depravación de la "cogioca", en el que los "cogioqueros" dan la cara y arrancan maletín o bolsa en mano, con fajos de billetes de los bancos oficiales con rumbo a su casa o sus cuentas en el extranjero. Lo más cercano una "cochambre" la tuvimos en Panamá durante la dictadura militar. Ahora la tenemos con unas leyes que protegen a los "cogioqueros", como lo es la exigencia de "prueba indiciaria" o "certificación previa de la Contraloría", antes de investigarlo.
Durante los meses previos a la invasión -y así aparece en algunos expedientes penales, de los que nadie salió finalmente preso, dado que la impunidad es común a la "cochambre"- algunos civiles tocaban la puerta de los bancos oficiales y cargaban hasta más no poder, con sacos de efectivo que llevaban directo al Cuartel de la Avenida "A" donde Noriega y su Estado Mayor daban mejor uso a esos dineros, parte de los cuales hicieron una veintena de nuevos millonarios durante el gobierno de Guillermo Endara, con el negocio de la descongelación de fondos aprehendidos por la Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) o por el Ministerio Público.
Aun hay personas que, sin mayor sonrojo, narran cómo, en tiempos del General Torrijos y sus sucesores, cargaban hacia el extranjero con gran cantidad de dinero en efectivo, con venia y salvoconducto oficial. Todo iba para cuentas de los entorchados y sus favoritos, diseminadas por los grandes centros bancarios, de Suiza, Londres y Singapur, entre otros, cuando no existían mayores controles de lavado.
Cuando el sistema de pesos y contrapesos se debilita, el ejercicio del poder, aun en democracia, se vuelve absoluto. Y es allí donde se da la máxima: "El poder absoluto corrompe absolutamente". Por eso es tan importante que el Legislativo y la oposición política retomen su papel, igual que los medios de comunicación el suyo; y que no desmayemos un segundo en nuestra función de informar, transparentar y fiscalizar.

101 años de Panamá América

 
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