Lugo
El lunes pasado fuimos enterados de que un ex obispo católico, misionero del Verbo Divino, Don Fernando Armando Lugo Méndez, de 57 años, paraguayo, había ganado las elecciones presidenciales de su país.
Francamente, la noticia "in se" no tiene nada de inusual, a no ser por el hecho insólito de que un ex obispo, licenciado en Ciencias Religiosas por la Universidad Gregoriana de Roma, fuera el que ganó, por primera vez en la historia reciente de Latinoamérica, las elecciones. Hace algunos años también ganó un sacerdote, Jean-Bertrand Aristide, ex salesiano, en Haití. Ambos suspendidos "a divinis", decisión (sanción) eclesiástica que normalmente cesa al cesar también a causa de la incompatibilidad con el ejercicio del sacerdocio. Exactamente lo que sucedió con los tres sacerdotes que colaboraron con el movimiento sandinista.
Ganar las elecciones para regir los destinos de un país aparentemente no es tan difícil, pruebas las tenemos en nuestro patio. Lo difícil, y más en este caso, es poder gobernar y más en contra de 60 años la dictadura partidista. Discursear y hacer propaganda resulta fácil para muchos que lo saben hacer, tienen con qué hacerlo y lo han hecho, aun cuando el caso Lugo es una hazaña superar en su terreno a un Partido Colorado que reinaba desde 1947. A veces hay partidos que parecen invencibles humanamente, pero son vencidos con recursos limitados. Todos nos alegramos que ocurran esas alternabilidades en el mando de estos países nuestros. Las continuidades en el poder según aquello de que "el poder corrompe y el mucho poder, corrompe mucho", viene a ser un axioma real e histórico en ese país que es pobre no por carencia de recursos, sino por la corrupción institucional y diuturna.
Acabar con la corrupción, ya lo dijimos, es como un sueño, una utopía, pero realizable como supuestamente lo han logrado algunos países. No sé de momento cuáles. De vez en cuando salen encuestas en ese sentido actualizadas. Les deseamos al presidente electo Fernando Lugo y su equipo, toda la protección de lo Alto, a fin de que su gestión sea transparente y confiable.
El portavoz del Vaticano declara: "Si hubiese que adoptar nuevas medidas en esta nueva etapa, las autoridades competentes (la Congregación para los Obispos) harán una reflexión tranquila, no hay un problema de gran urgencia. El hecho de que ya no ejerciera el ministerio episcopal permite que ahora "con calma" se reflexione mejor sobre su estatus". Asimismo, el Padre Lombarda aclaró que el Vaticano no cuestiona su elección como presidente de Paraguay y descartó que la Iglesia actúe como una especie de oposición particular. "No es un problema de relaciones diplomáticas, ahora el presidente electo permanece en el estado clerical".