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Madrugadas legislativas


El hecho de que la Asamblea Nacional sesione de madrugada para lograr la aprobación de proyectos de leyes no es en sí mismo una mala práctica. En este caso se trataba de los últimos días de la legislatura y se comprende que ciertos proyectos tenían prioridad en la agenda política. Lo que es censurable es que el Presidente de la Asamblea no ha hecho buena su palabra de priorizar la reforma del reglamento de la institución. Es claramente una promesa incumplida y no una promesa cualquiera. Es una de las que de modo muy significativo marca la diferencia entre la anterior Asamblea con dominio del PRD y la actual, caracterizada por una amplísima ventaja de la Alianza por el Cambio. No debemos olvidar que el partido de gobierno del periodo anterior también declaró la necesidad de la reforma, buscó hacerlo y fracasó estrepitosamente. Por eso, y muchas cosas más, como reza un famoso estribillo, el pueblo los echó del recinto legislativo cuando le llegó el momento de tomar una decisión. Si el Presidente Varela no logra una reforma satisfactoria del Reglamento Interno del Órgano Legislativo en la próxima legislatura, comenzará a parecerse mucho a los que hace poco fueron defenestrados por incapaces e incumplidos. Nadie se enojaría si el Presidente del hemiciclo legislativo decidiera dedicarle un par de madrugadas legislativas al cumplimiento de la promesa que profirió el día de su toma de posesión.

101 años de Panamá América

 
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