Majaderías, miopía e irresponsabilidad
Las confusas idas y venidas oficiales sobre la confrontación de unidades de la Policía con miembros de las FARC, hacen obligante una explicación más seria y mejor circunstanciada de cómo ocurrieron los hechos y, más importante aún, de cuáles acciones adoptará el gobierno de turno para manejar el incidente y sus consecuencias.
El pasado 27 de febrero, la cadena Caracol, emitiendo desde Colombia, cuando cubría la liberación de los congresistas secuestrados por las FARC hace más de seis años, al final del reportaje informó que la policía panameña había capturado a seis de sus miembros. Y en pantalla apareció el comunicado en el que las FARC, alegando que el gobierno panameño violó "un acuerdo de no agresión, pactado con ellos", amenazaron con tomar represalias si los capturados no son liberados.
El comunicado, que no era ningún secreto por haberlo divulgado Caracol, también se conoció en Panamá y las reacciones oficiales no se hicieron esperar. Torrijos calificó de irresponsables a los medios "por publicarlo sin verificar su veracidad" (tal vez debió explicarles cómo hacerlo); lo secundaron sus vicepresidentes, que mejor debieran quedarse callados para no meter la pata; y para rematar el ministro Delgado nos dijo que como "sus antenitas de vinil" han detectado que el comunicado "pudo hasta haber salido de un sitio de internet ubicado a un costado del Hotel El Panamá" o haber llegado camuflado como un bollo chorrerano, no debemos prestar mayor atención a la amenaza, pues él y su jefe, han tomado las medidas para garantizar la seguridad de quienes viven en la zona fronteriza y salvaguardar nuestra integridad territorial
Más preocupados por decir majaderías, a nuestros "brillantes gobernantes" no se les ocurrió preguntarse, antes de proceder a la captura e interrogatorio de las cuatro computadoras de "nacionalidad chorrerana", a las que seguramente torturarán hasta "que canten": ¿Cómo llegó a manos de Caracol el comunicado, auténtico o falso, divulgado por esa emisora?
Pero más preocupante que la charlatanería gubernamental es su conducta, "pre y post captura". Independientemente de si la amenaza atribuida a las FARC es auténtica o se materializará, desde hace una buena pila de años, en la frontera con Colombia, tanto los guerrilleros de las FARC como el ejército colombiano y los paramilitares que los apoyan, se mueven a sus anchas, y en más de una ocasión han matado a pobladores y secuestrado caseríos enteros. El gobierno panameño no lo ignora y, también sabe que esa situación no puede solucionarse con acciones de represión, aunque para ello se destinen todos los efectivos de la Policía Nacional. Nuestra frontera con Colombia, la terrestre solamente, tiene una longitud cercana a los 300 kilómetros.
La solución al problema fronterizo es y debe ser política y diplomática. En primer lugar, debemos exigirle al gobierno colombiano que contenga "su conflicto", dentro de sus fronteras. En segundo lugar, debemos acudir a la comunidad internacional. ¿Para qué estamos en el Consejo de Seguridad? ¿Por qué no se utiliza esa tribuna para proyectar el problema, internacionalmente? ¿Por qué no se piensa en pedir la presencia de una Comisión Internacional de la ONU o de la OEA (que para eso sí podría servir).
Actuar unilateralmente, mediante acciones armadas, que sólo sirven como pretexto para escaladas militarista pero que no solucionarían sino que agravarían la situación; o con la miopía y ligereza que demuestran los gobernantes de turno, es, como mínimo, una suprema irresponsabilidad.