default

Mala imagen de los policías


Ha impresionado a los panameños el secuestro de que fueron objetos dos niños panameños por parte de su padre, quien, sin consideración alguna, entró a una escuelita acompañado de tres miembros de la PTJ y se los llevó arbitrariamente. Más tarde escuché a otra madre pidiéndole a la Presidenta que interfiriera, porque el padre de su hijo se lo llevó inconsultamente para Finlandia. ¿Cuántos más están en esta situación? Pero, es preocupante que se encontraron a esas tres unidades involucradas en el rapto.
Más tarde, escuché por radio que en un lapso de tres años, habían despedido a 286 inspectores de esa institución. ¿Será verdad? De serlo, es hora de que las autoridades empiecen a preocuparse. La PTJ y la policía están sumidas en una corrupción que sólo queda en el decir de la gente de lo que le sucede con esos personajes, pero nunca sabemos qué hacen con ellos y qué se hace con los que reclutan para nuevos miembros de la Fuerza Pública.
Los policías de tránsito no cumplen con su deber, y de eso podemos dar pruebas con sólo pasar por las esquinas; sólo los encontramos en muy pocas y en esas el servicio que ofrecen es ineficiente. Después de las ocho de la mañana, no vemos a ningún miembro de este cuerpo y podemos morirnos de rabia al ver las infracciones cometidas por taxis, buses y particulares irresponsables. Sin embargo, no hay quien los multe. Lo peor es que cada día los taxis descubren nuevas formas de transgresión. Y los policías... "bien y usted".
De ser cierto que de la PTJ han expulsado la mitad de los 286 que escuché que habían sido despedidos por corrupción, sería una cifra muy alta que debe llamarnos a reflexión, sobre todo de parte de quienes están encargados de reclutar esas unidades. ¿Es, acaso, que entra todo el que quiere o existe un filtro para calificar correctamente a los aplicantes? Es importante que se hagan estudios psicológicos y una enseñanza profunda de sus responsabilidades, así como la ética y moral que ellos, más que nadie, deben tener como norte.
Si se les da un mejor salario, tal vez se obviaría alguna tentación de prestarse para actos de corrupción. Las unidades que entraron a la escuelita, tengo entendido que les pagaron B/. 100 por su trabajo. Si eso es cierto, debieran avergonzarse por pasearse en su vida por tan poco. Quiere decir que pudieran delinquir por naturaleza.
Los policías son odiados por la comunidad por el sólo hecho de verlos uniformados, que aún nos viene de la época del militarismo. Pero ellos se buscan ese odio y repudio por su comportamiento. Piden coima, son injustos, son irrespetuosos, van contra los derechos de los demás.
Pienso que esos actos son parte de una plaga que azota a toda la sociedad y que venimos arrastrando de años y épocas anteriores, las cuales recibimos como herencia. Ahora se ha aprobado una ley en que prescriben los delitos de menos de medio millón de dólares. Esto me tiene triste, porque para mí es tan delincuente quien se roba un lápiz de una oficina, como quien roba más de esa cantidad.
Debe preocuparnos en serio lo que sucede en estas entidades; si no se cuida quienes entran a ser policías o PTJ, estamos ante un cuadro peligroso. Lo sucedido en Darién es importante de analizar; si bien debe tomarse en cuenta la parte psicológica de las unidades en esas áreas, las acusaciones de abuso, de violaciones o intentos de las mismas, el licor y soborno, nos indican que algo anda mal en esas unidades. Son personas que andan con armas y pueden usarlas irrestrictamente. Tienen que ser personas que tengan control de sí mismos y saber manejar las situaciones y enseñarles que, el hecho de tener un arma o un uniforme, los responsabiliza más en su uso, y decirles que no abusen de los mismos con un pueblo bueno e indefenso.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América