Malos políticos y militares
Según la historia y lo que estamos viendo en el presente, los malos políticos y los militares del pasado se aprovecharon de la patria y de sus recursos a base de una demagogia patriótica llena de mentiras y de hipocresía. Ese dominio sobre el destino de la patria viene sucediendo desde hace más de medio siglo, cuando nacieron los fraudes, paquetazos, cuando los militares imponían sobre la voluntad de los pueblos los gobiernos que a ellos les convenía para sus intereses, todo ello en contubernio con muchos políticos de la época. Esos elementos, a través de los años, han mantenido la hegemonía de la política, la sociedad, la economía y de muchos gobiernos de turno, a tal grado que el país ha seguido en la espera de una mejor justicia y de una equitativa atención en las necesidades básicas de la sociedad, sobre todo los sectores rurales y marginados de la nación.
La brecha entre pobres y ricos se hace más grande y notoria, debido al monopolio de poderes y privilegios sociales, políticos y económicos entre los que forman la sociedad tradicional, como una herencia dejada por los militares. Qué autoridad moral y patriótica puede tener un militar del pasado para orientar o criticar las acciones relacionadas en la vida de la nación, si fueron ellos los que implantaron el patrón de corrupción, inmoralidades y atropellos, igual que los políticos civiles que, para mantener sus intereses y privilegios, se prestaron para trabajar en contubernio con los militares. Ahora no vemos los fraudes, paquetazos y la imposición de gobiernos impopulares, pero sí la continuidad de los mismos elementos y sectores que han venido manejando el destino de la patria por conducto de la política, la economía, lo social y el gobierno, mientras se sigue esperando con paciencia lo que le pertenece a todos los panameños por igual, que es la atención sin fueros y privilegios, porque así lo establece nuestra Constitución, los derechos humanos y la ley de la naturaleza.
La brecha entre pobres y ricos se hace más grande y notoria, debido al monopolio de poderes y privilegios sociales, políticos y económicos entre los que forman la sociedad tradicional, como una herencia dejada por los militares. Qué autoridad moral y patriótica puede tener un militar del pasado para orientar o criticar las acciones relacionadas en la vida de la nación, si fueron ellos los que implantaron el patrón de corrupción, inmoralidades y atropellos, igual que los políticos civiles que, para mantener sus intereses y privilegios, se prestaron para trabajar en contubernio con los militares. Ahora no vemos los fraudes, paquetazos y la imposición de gobiernos impopulares, pero sí la continuidad de los mismos elementos y sectores que han venido manejando el destino de la patria por conducto de la política, la economía, lo social y el gobierno, mientras se sigue esperando con paciencia lo que le pertenece a todos los panameños por igual, que es la atención sin fueros y privilegios, porque así lo establece nuestra Constitución, los derechos humanos y la ley de la naturaleza.