Manchas solares
Desde que el astrónomo alemán Samuel Heinrich Schwabe descubrió en 1843 que las manchas solares aparecen y desaparecen cada 11 años, la ciencia se ocupó de observar cuidadosamente la actividad solar.
Y justamente por eso los cientificos están desconcertados. El año pasado fue el menos "activo" del Sol de los ultimos 50 años: no tuvo una sola mancha visible desde la Tierra durante 266 días. En los primeros cuatro meses de 2009, la superficie solar comenzó a lucir cada vez más limpia. ¿ Por qué será ?
Pero en junio y julio, recuperó su actividad. Tuvo apenas 20 manchas, pero ahora su superficie está limpia, de modo que los científicos suponen que este ciclo solar será aún más corto y calmo de lo que preveían.
Para los operadores de satélites y redes eléctricas, ésta es una buena noticia. Los mismos campos magnéticos alterados que generan las manchas solares también aceleran el inicio de una devastadora lluvia de partículas que sobrecargan y destruyen los equipos electrónicos en órbita y en la Tierra.
Es decir que habra menos probabilidades de tormentas y descargas eléctricas que afectan diariamente a miles de usuarios a nivel mundial que tienen daños en muchos casos irreparables en sus equipos eléctricos, lo cual muchas veces mantiene según el biologo Lenín Sucre, en problemas a compañías de electricidad y almacenes por cuestiones de indemnizaciones; además de daños irreversibles a la biósfera.
Volviendo al tema, un panel de 12 científicos convocados por la Administración Nacional de Asuntos Oceánicos y Atmosféricos de los Estados Unidos, acaba de predecir que para mayo de 2013 el pico máximo previsto de actividad solar acumulará apenas unas 90 manchas. Sería la actividad más débil registrada desde 1928, cuando se registraron 78 manchas. Habitualmente, en el período de máxima actividad solar aparecen alrededor de 120 manchas.
Predecir un ciclo solar es como predecir el actividad del mercado de valores. Comprender las fuerzas que impulsan la dinámica solar está lejos del alcance humano, permitiendo que los científicos analizan indicadores clave de fenómenos futuros y crean modelos con esa información. Se sabe, por ejemplo, que una variación del 0,1% en la producción de energía del Sol es suficiente como para provocar fenómenos naturales como el Niño y la Niña, que pueden influir en el clima de nuestro país.
Los modelos climáticos demostraron que en grandes áreas sin nubes sobre el océano Pacífico el aumento adicional de la temperatura durante varios años calienta el agua, lo que aumenta la evaporación. Eso intensifica las tormentas tropicales y los vientos en el Pacífico oriental. El resultado son aguas más frías que lo normal, como ocurre en la Niña.