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¿Mandar o gobernar?


En el programa matutino de radio que dirigía, “Rindiendo Cuentas” en Radio Metrópolis 93.5 F.M., en varias ocasiones deploré y advertí lo contaminado y riesgoso para la democracia, la forma y comportamiento del proceso de campaña electoral para el torneo del 3 de mayo 2009. Las 2 ofertas de mayor fuerza electoral, pregonaban acusaciones mutuas sobre participación o vinculación en hechos cuestionables y censurables. Se introdujo un lenguaje y método publicitario que incitaba e inducía a la violencia y anarquía, aspecto que a mi criterio rompía los niveles y patrones de tolerancia logrados en el país. Por ello para desarrollar ideas, lo haré con la frase plasmada por Geraldine Emiliani en su artículo, El Ejercicio del Poder. “Para conseguir el poder, se permite todo, y las instituciones que deberían ser plataformas de convivencia plural, se transforman en trincheras de los políticos y de los poderosos”.

El gobernar es el arte de conducir con respeto y autoridad, de ninguna forma se deben transferir con fuerza o miedo. Es inaceptable y reprochable la forma de expresarse de altos dignatarios, tal como lo hizo la Contralora al llegar al cargo, o el jefe de la policía al decir, “mis muchachos, mis oficiales”, o cuando despidió a un grupo de miembros de esa entidad, que más que una justificación, lo que transmitió fue un capricho individual.

Ejemplos de inexactitudes en 6 meses de gobierno sobran, pequeñas pruebas son las contradicciones en la selección y elección de los magistrados, el embrollo del Embraer en la “donación” y compra de la nave, y la sospechosa y presunta intromisión del Ejecutivo en el caso del Ministerio Público. Como político, pero sobre todo como ciudadano subordinado al mandato popular, acepta el cambio, el cambio que aspiramos todos; Justicia, Equidad e Igualdad, que el mismo se logre sin traumas, acciones de imposición o abuso de autoridad. El gobernar en democracia es transitorio y sabemos que no exime de fallas, pero comprendan que hacerlo sin descalificar o excluir, es que se gana respeto y jerarquía. Es la fuerza del bien y la razón donde radica el éxito o fracaso de cualquier gestión gubernamental.

*El autor es Director Nacional del P.R.D.

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