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Manejo desordenado y el Tránsito


Cuando se produjeron los debates sobre las reformas a la Constitución, una jurista destacada afirmó que en Panamá el problema no son las leyes, sino quienes las aplican. Una aseveración válida para casi todas las esferas de nuestra sociedad, en la que pareciera que tal cumplimiento pasa primero por una inversión de valores que al final convierte en víctimas a todos los ciudadanos. Tal es el caso de la circulación de vehículos en mal estado.
Se supone que existe un mínimo de condiciones para que cualquier vehículo circule en el territorio nacional y, en particular, en la ciudad capital: Las luces direccionales, el ruido de los tubos de escape, el estado de las llantas, las bocinas, la fachada misma del auto; pero no hay forma que eso se logre.
Es "normal" encontrar en las vías públicas vehículos sin luces direccionales o circulando con un solo foco delantero, en cuyo caso utilizan, entonces, las luces altas. Si es en las carreteras de las afueras, peor, cuando presentan problemas de ruido y escape, sobre todo cuando poseen las criticadas troneras. El asunto parece estar llegando a una situación incontrolable, y más cuando se trata de la contaminación. La humareda es tal que no se divisa siquiera el auto que la despide.
La irresponsabilidad de los conductores, mecánica y en el manejo, es un hecho dramático, ¿dónde están las autoridades de tránsito? Es una vieja denuncia de que hay horas del día en que no se ve un solo policía en la vía. Su ausencia deja a los conductores responsable a merced de esta especie de "mafia del volante". Las leyes están allí, pero ¿quién las aplica?

101 años de Panamá América

 
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