Manga por hombro
No quería hablar más de este gobierno, pero es imposible. Vivo aquí y quiero lo mejor. Las autoridades que gobiernan se mantienen impasibles ante los problemas que nos acosan y reclaman soluciones inmediatas.
Hablamos de salud y han permitido que muchos restaurantes lleguen a un estado de porquería en sus instalaciones, para sancionarlos, sin ordenar su cierre. Nos merecemos más consideración y para eso les pagamos a los ministros y a sus subalternos.
Prefiero pensar que las autoridades de Educación desconocían qué sucedía en el FECE y permitieron que se llevaran millón y medio de balboas, perjudicando las escuelas y sus estudiantes. La justicia no justificaba no encontrar a los culpables y estuvieron perdidos por mucho tiempo.
Un cadete de la Academia de Policía está en estado delicado por exceso de ejercicios y torturas. Sus jefes ignoran qué sucedía. Ser Policía Nacional no significa ser una institución de mano excesivamente dura y de sacrificios. No es la maldad la que combatirá la violencia, sino la preparación.
El problema de los menores infractores no llega a ser combatido, porque en este gobierno se ignora la prevención. Si bien es cierto que las sanciones no son la respuesta, lo es que se arreglen las cárceles, cunas de delincuencia donde aprenden más de lo que sabían.
La pobreza, la pobre educación, el desmembramiento de la familia por irresponsabilidad de los hombres, la falta de programas deportivos, parques, lugares de esparcimiento sano, llevan a los jóvenes a delinquir y permiten la violencia de su parte.
El gobierno no tiene programas para combatir la pobreza y tenemos una sociedad indiferente a los problemas como tales. No es con millones que se enfrenta, es con creación de empleos, con orden, organización, sin improvisaciones, dando la cara en el momento que los problemas van a producirse, no después.
El turismo trata de desarrollarse y se ataca a los turistas en vez de atenderlos; es falta de prevención para evitarlo; esos delincuentes gozan con enfrentar toda una sociedad que no les ofrece nada y así demuestran su repudio a lo estatuido.
Necesitamos un estadista que gobierne controlando los problemas sociales, que sea consciente de hacer algo positivo por este país y mejore las condiciones de vida de la mayoría y no de los bolsillos de pocos. Veo lejano el día en que salgamos del actual y ojalá sepamos elegir en el 2009.
marisin@cableonda.net