¿Mano dura con quién?
En las últimas semanas, la comunidad panameña ha sido sacudida por el Gobierno con el tema de la delincuencia. Pareciera que al final de su mandato se han percatado que durante su gestión de cinco años las cosas se pusieron color hormiga en materia de violencia y de inseguridad ciudadana, a pesar de que días antes de la alarma general que causó la Presidenta con el anuncio en cadena nacional del operativo "Mano dura", el jefe de la Policía habría dicho que la violencia de las pandillas en Colón se estaba sobredimensionando y el Ministro de Gobierno y Justicia, semanas atrás dijo que los índices de violencia en el país habían disminuido.
Creo que todos estamos de acuerdo con ponerle mano dura al crimen organizado; así lo revelan recientes encuestas.
Lo que no estamos de acuerdo es que sea nada más una clase de delincuencia la que sea perseguida. Sólo aplicada a los piedreros, mientras existe gente, tanto en el sector público como en el privado, a quienes pareciera no se les aplica la ley con la severidad con que sí se aplica a los que menos tienen.
Sólo aplicada a los que se roban un televisor o un radio, pero sin preocuparse de los que con todo lo que han hecho al margen de la ley podrían comprar televisores y radios para todos los habitantes del país. Sólo aplicada a las bandas de Colón y a las pandillas de las cárceles, pero no a las bandas y especie de pandillas que durante los últimos cinco años han estado usufructuando del poder público, de acuerdo inclusive con comentarios de ex asesores del mismo gobierno.
El operativo "Mano dura" cuenta con el respaldo de la comunidad; definitivamente que la gente común quiere que pare la presente escalada de violencia. Sin embargo, sería bueno preguntarnos si no tendríamos que también caerle con mano dura y enérgica a quienes nos han gobernando durante los últimos cinco años y no pueden mostrar a su haber ni un solo campo de juego adicional en el país; a quienes ni siquiera han podido mantener en estado operativo todas las instalaciones deportivas que devolvieron los norteamericanos al irse de la Zona del Canal.
Habría que preguntarse también ¿cuántas canchas de tenis revertidas fueron convertidas en estacionamientos de oficinas públicas en las áreas de Balboa y Ancón? Queremos castigar a los menores, pero nunca hay tiempo ni recursos para darles facilidades para que aprendan cosas diferentes que no sean violentas y destructivas.
Se ha propuesto aumentar las penas a los menores de edad. ¿Será esa la solución al problema de la delincuencia juvenil? ¿Serán los menores responsables de las cosas que hacen o serán los mayores, del sector público y privado que, a través de su ejemplo, les enseñan a los jóvenes las primeras lecciones de cómo jugar vivo para poder surgir en una sociedad como la nuestra? ¿Serán los rectores de la educación nacional, a través de la politización que se ha dado en ese sector, los que han contribuido al desgaste de la ya pobre educación que están recibiendo los panameños, sobre todo los más pobres en las áreas indígenas y urbanas marginales?
Cuando alguien pregunta porqué la Presidenta Moscoso se ha interesado en el tema de la inseguridad ciudadana faltando tan sólo siete semanas para que abandone el Palacio de las Garzas, creo haber encontrado la respuesta en el comentario de un experto en publicidad política: "Todo lo que se está haciendo tiene un cariz eminentemente político. Después de las elecciones, la estrepitosa derrota de José Miguel Alemán, la gran arrastrada que el dieron al arnulfismo y todos los señalamientos que se han hecho sobre las partidas discrecionales, y los apoyos de dinero que recibieron candidatos a legisladores del gobierno, la credibilidad y popularidad del gobierno ha caído a su nivel más bajo desde 1999". Era preciso, entonces, apropiarse de un tema tan apoyado por la gente común y corriente como lo es la inseguridad ciudadana para tratar de levantar algunos puntos del porcentaje de aceptación de Moscoso antes de entregar el poder el 31 de agosto próximo. Ojalá que los próximos gobernantes actúen en función de lo que quiere y aspira la población, y no para satisfacer intereses y vanidades personales.
(gcochez@cableonda.net)
Creo que todos estamos de acuerdo con ponerle mano dura al crimen organizado; así lo revelan recientes encuestas.
Lo que no estamos de acuerdo es que sea nada más una clase de delincuencia la que sea perseguida. Sólo aplicada a los piedreros, mientras existe gente, tanto en el sector público como en el privado, a quienes pareciera no se les aplica la ley con la severidad con que sí se aplica a los que menos tienen.
Sólo aplicada a los que se roban un televisor o un radio, pero sin preocuparse de los que con todo lo que han hecho al margen de la ley podrían comprar televisores y radios para todos los habitantes del país. Sólo aplicada a las bandas de Colón y a las pandillas de las cárceles, pero no a las bandas y especie de pandillas que durante los últimos cinco años han estado usufructuando del poder público, de acuerdo inclusive con comentarios de ex asesores del mismo gobierno.
El operativo "Mano dura" cuenta con el respaldo de la comunidad; definitivamente que la gente común quiere que pare la presente escalada de violencia. Sin embargo, sería bueno preguntarnos si no tendríamos que también caerle con mano dura y enérgica a quienes nos han gobernando durante los últimos cinco años y no pueden mostrar a su haber ni un solo campo de juego adicional en el país; a quienes ni siquiera han podido mantener en estado operativo todas las instalaciones deportivas que devolvieron los norteamericanos al irse de la Zona del Canal.
Habría que preguntarse también ¿cuántas canchas de tenis revertidas fueron convertidas en estacionamientos de oficinas públicas en las áreas de Balboa y Ancón? Queremos castigar a los menores, pero nunca hay tiempo ni recursos para darles facilidades para que aprendan cosas diferentes que no sean violentas y destructivas.
Se ha propuesto aumentar las penas a los menores de edad. ¿Será esa la solución al problema de la delincuencia juvenil? ¿Serán los menores responsables de las cosas que hacen o serán los mayores, del sector público y privado que, a través de su ejemplo, les enseñan a los jóvenes las primeras lecciones de cómo jugar vivo para poder surgir en una sociedad como la nuestra? ¿Serán los rectores de la educación nacional, a través de la politización que se ha dado en ese sector, los que han contribuido al desgaste de la ya pobre educación que están recibiendo los panameños, sobre todo los más pobres en las áreas indígenas y urbanas marginales?
Cuando alguien pregunta porqué la Presidenta Moscoso se ha interesado en el tema de la inseguridad ciudadana faltando tan sólo siete semanas para que abandone el Palacio de las Garzas, creo haber encontrado la respuesta en el comentario de un experto en publicidad política: "Todo lo que se está haciendo tiene un cariz eminentemente político. Después de las elecciones, la estrepitosa derrota de José Miguel Alemán, la gran arrastrada que el dieron al arnulfismo y todos los señalamientos que se han hecho sobre las partidas discrecionales, y los apoyos de dinero que recibieron candidatos a legisladores del gobierno, la credibilidad y popularidad del gobierno ha caído a su nivel más bajo desde 1999". Era preciso, entonces, apropiarse de un tema tan apoyado por la gente común y corriente como lo es la inseguridad ciudadana para tratar de levantar algunos puntos del porcentaje de aceptación de Moscoso antes de entregar el poder el 31 de agosto próximo. Ojalá que los próximos gobernantes actúen en función de lo que quiere y aspira la población, y no para satisfacer intereses y vanidades personales.
(gcochez@cableonda.net)