default

"Mano dura" y/o resocialización


"Las aves contribuyen a ablandar el corazón de los reclusos de la cárcel de Pollmoor en Sudáfrica. Se atienden pájaros de dos especies: los inseparables y los cacatúas de las ninfas", señala el dominical Sunday Tribune, de Durban en Sudáfrica.
Agrega: "Cada interno tiene una incubadora improvisada y se le encomienda un polluelo indefenso para que le dé comida de una a dos horas diarias, durante unas cinco semanas. Se ha observado que hasta criminales empedernidos demuestran más ternura, amabilidad y paciencia, después de cuidar a los pájaros". Jorgenssen, con sentencia de por vida y el reo más temido dijo: "Yo los domestico y ellos me domestican a mí, me enseñaron a tener paciencia y dominar mi instinto salvaje".
En Panamá, otros tantos modelos de resocialización contribuyen como base de solución a los problemas de furia y violencia en el delincuente. Tomo de ejemplo, el Centro de Cumplimiento (antes Tutelar de Menores) lugar donde cumplen sus penas jóvenes que han sido condenados por sus faltas.
Los que participan en el plan de reeducación pertenecen al Círculo de Lectura Guillermo Andreve, dirigido por el Prof. Ricardo Ríos Torres. El objetivo primordial del centro es la rehabilitación del detenido, de manera que, se le instruye académicamente con el fin de ingresar a la universidad. Estos jóvenes asisten periódicamente a las presentaciones de libros y actos culturales. Los escritores tienen contacto con ellos al visitarlos y se realizan tertulias gratificantes entre el escritor y su discípulo. El centro cuenta con una biblioteca equipada con dos computadoras, un televisor, etc. gracias al aporte económico de personas interesadas en su rehabilitación.
Esto ha sido para ellos de gran beneficio y les sirve como terapia: leen con entusiasmo, avidez y con actitud crítica; han mejorado su dicción. Es interesante escuchar las opiniones que se obtienen de las obras leídas por estos muchachos. Dos de ellos se encuentran estudiando en la Universidad Nacional, uno en la Facultad de Derecho y el otro en la Escuela de Ingeniería Electrónica. Del grupo de graduandos, uno salió en libertad y organiza en su barrio un círculo de lectura.
La sociedad para combatir la delincuencia y disuadir al delincuente, reclama "mano dura" de las autoridades, actuación enérgica de la policía y represión en la ejecución de la pena. Aunque la represión no educa, más bien subleva, humilla, denigra y contamina, tengo que decir que debido a la ola creciente de criminalidad, es una medida que era necesaria y apremiante. Asimismo, se hace necesario y apremiante cuidar de la familia porque es una de las formas permanentes de la vida humana, cimiento de la sociedad, crisol donde se forjan las líneas maestras del carácter, de la educación, y de la realización espiritual del ser humano.
El delito tiene sus causas. Se trata de una responsabilidad repartida y compartida. Todos somos responsables. Nadie es delincuente por nacimiento. Los hemos hecho delincuentes. Son las estructuras sociales, lo que le lleva a delinquir. Si lo rechazas, y consideras gente de mal vivir, asesinos, mafiosos, despreciables, la basura del mundo, pues te diré que siguen siendo seres humanos igual que tú y yo. No basta lo que pensemos de ellos, lo principal es lo que estamos dispuestos a hacer por ellos. Por tanto, ha de ser tratado con la consideración a su condición de hombre o mujer, esto le dignifica y se le hace avanzar hacia la conversión. Lo contrario es hacerle progresar en el delito.
Con esto no quiero y no debo exonerar de culpa a quién es responsable de sus actos. Es necesario que reconozcan su delito, escuchen su conciencia que, sin duda, ha de reprocharle su actitud delictiva. La resocialización es inevitable. Hay que tener fe en los métodos que proporciona la ciencia de la conducta. Y fe en la fuerza del espíritu que viene de lo alto y que puede cambiar a cualquier individuo. Si el tratamiento está basado fundamentalmente en el castigo, más que reformador será deformador. El sistema de la corrección es incuestionable, pero hay que hacerlo con sabiduría, prudencia y respeto a los derechos de todo ser humano.
Seamos humanos, tengamos sentimientos de justicia, pero no veamos al delincuente como un ser réprobo para siempre, sino como un ser rescatable.
Aquel de apariencia indiferente y cruel, en esencia, anhela ser amado y el amor es la misión del ser humano, la clave en las relaciones interpersonales auténticas y profundas; el sostén del equilibrio interno, que cuando lo tienes y lo das, no da cabida al instinto salvaje. Tienes como ejemplo a Jorgenssen y a los chicos del Centro de Cumplimiento.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América